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Periodismo libre y plural en una revolución con permanente peligro.

15 jun 2022
4 min de lectura


Bajo la inspiración cultural francesa, la génesis de la teoría de “la revolución permanente”, forma parte de la propia expresión de su vinculación en la modernidad del siglo XXI, la cual proviene de Marx, Engels y del ruso León Trotsky, entre otros que han hecho historia a través de sus positivos y aguerridos escritos, entre los que se suman los de los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón en la álgida época porfirista donde los periodistas se enfrentaban con aquella inquisidora frase: “¡mátalos en caliente!”

Durante la revolución de 1848-49, y más aún después de su fracaso, se dieron cuenta de que, en Alemania, la revolución burguesa (liberal-democrática) y la revolución proletaria no serían etapas históricamente separadas (por un período de desarrollo capitalista de varias décadas).

No es el planteamiento del intelectual revolucionario León Trotsky, asesinado por mandato de José Stalin en Coyoacán, Ciudad de México, quien incitaba a la “Revolución Permanente”, propuesta de cambio que la sociedad en su dialéctica debe hacer, porque es su destino.

Propuesta que se enfrentaba al stalinismo, que defendía en Rusia, pidiendo a revolucionarios de otros países, que primero se proteja “el socialismo en un solo país”, que era la URSS.

Se prefiguró esa utopía del Estado que dejó de tener clases por decreto, como lo decretó en su momento José Stalin, para convertir al Estado en un ser estático, es decir, burocrático, donde nada puede moverse sin la indicación de su mandante totalitario y dictatorial, cuyo poder puede ser contravenido con la prueba de velocidad de un solo clic en la fase de la tecnología.

El poder centralizado en una sola persona, soberbia que espanta para aquellos que la sufrieron, diverso es el pensamiento dialéctico, pero no mecanicista, del politólogo mexicano Don Jesús Reyes Heroles, quien planteaba:

“En los momentos actuales, cuando el mundo se debate entre ideas antitéticas e intereses encontrados, en que hechos evidentes de una aguda descomposición social aquejan a la humanidad, la Revolución Mexicana ofrece todavía amplias perspectivas para seguir progresando, sin mengua de la libertad, por un camino de independencia, dentro de la paz y siguiendo la vía institucional”.

Hombre heredero del mejor liberalismo mexicano, no de aquél ‘liberalismo social’, que de manera oportunista e insana, decide autoproclamarse así en las décadas ochenta y noventa del siglo XX a través de Salinas de Gortari.

El ex presidente hoy en día busca esconder —vergonzosamente— su personalidad neoliberal y economicista: derivada de alumnos de la Escuela de Chicago y de su teórico principal Milton Friedman. El liberalismo social de Jesús Reyes Heroles, sigue vigente en la vida desde el entonces hegemónico partido en el poder, el PRI, de donde surgió lo mejor de liberales, reformistas y republicanos del siglo XIX.

En su espacio Así es el Derecho, el Magistrado Élfego Bautista Pardo, señala que “la libertad de expresión es un derecho humano fundamental para el desarrollo de toda sociedad verdaderamente democrática; en él deben existir pluralidad y disenso como elementos fundamentales, necesarios para que una democracia sea sana y robusta, y por esto mismo se debe contar con sistemas efectivos de protección y fomento a la libre emisión y circulación de información, ideas y expresiones.

“Sin embargo, a pesar de que dicho derecho se encuentra consagrado en el artículo 6º constitucional, el que establece que es inviolable la libertad de expresión y que el derecho a ella no estará sujeto a previa censura sino a responsabilidades posteriores, y comprende la libertad de buscar y difundir información por cualquier medio, en México existen serios obstáculos para el ejercicio de la libertad de expresión, particularmente en el contexto del ejercicio del periodismo”, alertó.

De acuerdo con la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), para el año 2019 México se ubicaba en el lugar 144 de 180 países en términos de libertad para ejercer el periodismo, en 2020 y 2021 en el lugar 143 y a mayo de 2022 en el lugar 127, pero en todos los años citados, calificado dentro de los países con “situación difícil para la libertad de prensa”.

La libertad de expresión en la época actual —refiere el también catedrático oriundo del estado mexicano de Hidalgo— es considerada parte de la llamada Cuarta Revolución Industrial, pues su horizonte se amplía ahora que la sociedad mexicana evoluciona de lo analógico a lo digital, de lo local a lo global, de lo mecánico a lo virtual, de lo lento a lo instantáneo, de lo masivo a lo personalizado y se perfecciona ágilmente toda la infraestructura tecnológica de emisión de mensajes, lo que genera alta velocidad a la comunicación masiva, por lo que ésta llega en menor tiempo a mayor número de personas.

Esto último —apunta— genera sólida opinión pública plural y veraz que permite conocer y discutir todo género de conflictos de la sociedad, algo imposible de hacer si se carece de libertad de expresión o ésta es coartada, se viviría en Estado carente de democracia o que mina sus cimientos democráticos y condena a la ignorancia social, retrasando o violentando la evolución lógica y necesaria de su pueblo, conducta discordante de la observada en la mayoría de los países del mundo.

Así —puntualiza el Magistrado Élfego Bautista Pardo— el Estado es el encargado de garantizar todo lo relacionado en materia de comunicación, democracia y derechos humanos con el fin de proteger los intereses de los ciudadanos, y a los periodistas en el caso concreto de los emisores de la información, de los grandes grupos de poder económico, políticos y delincuenciales, pues lo contrario contraviene profundamente los avances de la transición hacia la democracia que ahora se da en México, profundiza la pobreza, la marginación, la desigualdad, la corrupción, la impunidad, la inseguridad y obstaculiza el crecimiento social apoyado en el respeto a los derechos fundamentales reconocidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y por los tratados internacionales en materia de libertad de expresión y comunicación, se pasma o retrocede nuestra evolución social y democrática.

El Jurisconsulto es titular de la Tercera Ponencia de la Quinta Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.

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