Voces ausentes ante el Vaticano: la Iglesia entrega el registro de más de 130 mil desaparecidos en México.

FRED ALVAREZ PALAFOX. …………………..
El pasado jueves 8 de octubre, en la Ciudad del Vaticano, el arzobispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor Ramón Castro Castro, entregó al papa León XIV el libro "Un nombre, mil voces".
La obra, de más de 200 páginas, no es un registro burocrático más; constituye un archivo vivo de rostros, nombres e historias de más de 132 mil personas desaparecidas en México, elaborado en colaboración directa con colectivos de familiares buscadores y el Diálogo Nacional por la Paz.
Detrás de los 130,421 expedientes oficiales de personas desaparecidas y no localizadas, se encuentran historias íntimas y desgarradoras. Entre ellas late la ausencia de Salvador Víctor Chávez Aguilar, hijo de mi amigo y paisano Ramón Chávez ("Chopi"), una vida truncada tras ser interceptado al salir del aeropuerto de Veracruz y cuyo rastro se esfumó —reportado en Huitzilac, Morelos—, convirtiendo la tragedia nacional en una herida cercana e inadmisible.
El libro es fruto del trabajo articulado por la Iglesia Católica —integrando a la CEM, la CIRM, la Dimensión Episcopal para los Laicos y los Jesuitas de México— como una respuesta urgente ante la profunda crisis humanitaria que atraviesa el país.
En las primeras páginas del texto, el Diálogo Nacional por la Paz advierte con crudeza: "Si fuera un episodio, esta historia habría terminado". Sin embargo, ante la inacción oficial, es evidente que el Estado no puede seguir cruzado de brazos; urge que el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum deje atrás la simulación frente a este crimen de lesa humanidad y responda con acciones reales al dolor de las familias que no dejan de buscar.
La entrega de este registro al papa León XIV marca un hito en la exigencia de justicia. Lejos de agotarse en el ámbito eclesiástico, la campaña contempla llevar el documento ante la ONU, buscando trascender el dolor institucionalizado y presionar para que nadie pueda permanecer indiferente.
"Confiamos en que las manos que lo reciban... lograrán no solo conmoverse sino moverse a la acción, desde lo que son y desde donde están, que serán incapaces de permanecer indiferentes ante el dolor", señala el posicionamiento del Diálogo Nacional por la Paz.
Qué bueno que el Papa tenga el documento en sus manos y conozca de primera fuente la dimensión de esta tragedia. Pero como bien recordaba el poeta Alí Primera:
"No, no, no basta rezar. Hacen falta muchas cosas. Para conseguir la paz..." y para encontrar, de una vez por todas, a los desaparecidos como Salvador Víctor, el hijo del Chopi.

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