top of page

Van en busca de antiguos libros de Coro incluida la Ciudad de México

8 jul 2025
4 min de lectura

La Universidad Nacional, en conjunto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), efectúa un censo de libros de coro. “A la fecha llevamos 836 registrados, un número importante para el patrimonio bibliográfico de nuestro país”, enfatizó la investigadora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB) de la UNAM, Silvia Salgado Ruelas.

El conteo, explicó, tiene el objetivo de llevar a cabo la cartografía y el registro para ubicar en dónde están, cuántos son y quién los tiene. La mayoría se encuentra en catedrales, y en menor cantidad en archivos, bibliotecas, museos y parroquias.

Los hemos encontrado, recordó, en las ciudades de Durango, Monterrey, Guadalajara, Morelia, Querétaro, San Luis Potosí, Puebla, Oaxaca, Acapulco, San Cristóbal de las Casas, Tuxtla Gutiérrez y, por supuesto, la Ciudad de México.

Además, algunos pertenecen a instituciones y colecciones privadas. Una vez que se publique la cartografía y el censo invitaremos a las personas propietarias a inscribirlos para tener una relación más completa de ese patrimonio bibliográfico. El registro quedará abierto, mencionó.

Siglos de historia. La Biblioteca Nacional de México (BNM), a cargo del IIB, resguarda entre sus tesoros bibliográficos uno que resalta: el Libro de Horas, Horae sanctorum, datado en la segunda mitad del siglo XV, aproximadamente en el año 1450; es el códice más antiguo de la Colección de Manuscritos de su Fondo Reservado.

Salgado Ruelas explicó que se trata de un ejemplar de apenas 16 centímetros de alto, escrito e iluminado a mano, medieval y procedente de Europa, probablemente de la ciudad de París, Francia, cuya historia es un misterio porque tampoco se conoce cómo llegó a formar parte del acervo.

Se percibe que su manufactura se remonta a alrededor de 575 años, lo cual significaría que esta obra elaborada a mano se creaba prácticamente al mismo tiempo que Johannes Gutenberg inventaba la imprenta de tipos móviles, la cual revolucionó la impresión de libros y la difusión del conocimiento.

La experta, quien realizó un estudio de dicho libro, detalló que este -referido por primera vez en el Catálogo de obras manuscritas en latín de la BNM, de Jesús Yhmoff, hace 50 años- está fabricado en vitela, un tipo de pergamino trabajado de manera tan fina que parece papel.

Era de oración, de devoción personal para quienes podían encargarlo: realeza, burguesía o cortesanos, por ejemplo. En este caso, destacó la experta, no está completo; “es como una quinta parte de lo que pudo haber sido. Las primeras páginas no están”.

Seguramente, abundó Salgado Ruelas, se vendió en partes a otras instituciones o personas. Una de sus encuadernaciones (tiene dos) indica que pudo llegar a la Biblioteca por compra o donación en el siglo XX, ya que no es la original sino moderna, con una inscripción en letras doradas en el lomo: Horae Sanctorvm - MS. Flemish xiv-xv Cent., texto en latín e inglés.

Se titula Libro de Horas porque a semejanza de los distintos momentos canónicos de rezo -cada tres horas (medianoche: maitines; a las tres: laudes; a las seis: prima; a las nueve: tercia; a mediodía, sexta, etcétera)-, los laicos también dedicaban tiempo a la oración.

En este caso, es un conjunto devocional de oficios y plegarias basados en las ocho horas canónicas. “En el manuscrito la parte que se conserva contiene salmos y lecturas dedicadas a santos”, puntualizó

Ello, y el estilo de la iluminación, coinciden con lo que se hacía en París a mediados del siglo XV. Además, aparece la flor de lis, uno de los símbolos franceses por excelencia, y santos como Saint Denis, patrono de Francia, que está con la cabeza entre las manos, ya que fue decapitado.

En la Edad Media los artífices de los libros manuscritos iluminados eran artesanos y artistas: pergaminero, tintorero, puntador, copista, iluminador y el encuadernador. Cada producto, elaborado a mano, era una pieza única, un codex unicus.

Se iluminaban al temple, es decir, con pigmentos orgánicos e inorgánicos, vegetales, animales y minerales, mezclados con clara de huevo (para “sujetarlos” al pergamino). El color dorado se conseguía utilizando oro en polvo o en hoja, como en el que conserva la UNAM, precisó la universitaria.

La tinta de los textos es ferrogálica, a partir de sales de hierro, y ácidos tánicos de origen vegetal, y la letra es “gótica bastarda”, o sea la que se empleaba para la gente que no tenía una profesión letrada como la de médico o sacerdote. Todos están en latín.

Otros manuscritos. También hay libros de temas filosóficos, que usaban los estudiantes de los seminarios en la época novohispana; o genealógicos, para demostrar que una persona no era judía y podía trabajar en alguna institución pública o gubernamental, entre otros.

Sobresalen, por su gran tamaño, los libros de coro, que servían para la liturgia de las iglesias: algunos llegan a medir hasta 80 centímetros y a pesar 45 kilos. La BNM resguarda 16 de ellos (uno de reciente adquisición); en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México hay otros 121, y todos han sido estudiados, digitalizados y catalogados por la Universidad Nacional con la colaboración del INAH y del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

A México, recordó la historiadora del arte, esa tradición fue traída de Sevilla, la urbe española de la que provienen los primeros libros de coro que llegaron a la Nueva España, y también los artífices, copistas e iluminadores de obras precursoras de una cultura alfabética manuscrita.

Salgado Ruelas invitó a la sociedad a visitar la página electrónica de la Biblioteca Nacional Digital de México (https://catalogo.iib.unam.mx/F/?func=login&local_base=BNDM) para conocer los manuscritos iluminados y consultarlos en formato PDF.

 
 
 

Comentarios


DIRECTORIO

Lic. Fernando González Parra

Director General

Mtra. Graciela Ornelas Prado

Directora

Edmundo Olivares Alcalá

Subdirector

Karen García Hernández

Jefa de Redacción

Manuel Serna Ornelas
Jurídico

Abraham Mohamed Zamilpa

Lic. Ricardo Monreal Ávila

Articulista 

Ernesto Olmos Avalos.

Alitzel Herrada Herrera.

Garnica Muñoz José Antonio.

Reporteros

Adonay Somoza H.
Lic. Andrés Aguilera.
Roberto Chávez
Renato Corona Chávez
Javier Méndez Camacho
Gustavo Santos Zúñiga
Blas. A Buendía †
​Lic. Alicia Barrera Martínez
Marcos A. Hernández Olivares
Amaury A. Hernández Olivares
Elizabeth Tapia Silva
Ángel Bocanegra
Fernando R. De Aguilar



Columnistas

  • Icono social Twitter
  • Wix Facebook page

Cuestión y Chronos nacieron con la idea de ser una voz crítica, no como una acción de desprestigio visceral y vacío; nuestra crítica irá con propuestas que permitan a  los políticos reflexionar sobre las decisiones que toman.

Este es un medio de información que servirá de contacto y difusión para que la ciudadanía  se haga oír dentro y fuera de su entorno. Un vínculo entre quienes trabajamos día a día por un mejor país y aquellos que buscan la manera de lograrlo pero que no saben cómo.

Queremos invitar a todo aquel que tenga algo qué decir de la administración pública a que se unan y aporten sus ideas, inquietudes, necesidades, críticas así como proyectos que merezcan ser difundidos.

De esta manera, estimados lectores, inauguramos una nueva era de comunicación y de enlace entre nuestros compañeros y  futuros colaboradores.

 

cuestiondechronosx1000.png
bottom of page