Una placa no convierte un inmueble en sede diplomática representante
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La versión difundida sobre la suspensión parcial de un inmueble que se hacía pasar como “Consulado de Nicaragua” en la alcaldía Álvaro Obregón omite un elemento fundamental: el inmueble dejó de operar como consulado desde 2018 y, desde entonces, no se ha realizado en ese lugar ninguna gestión, trámite o actividad consular del gobierno de Nicaragua.
El representante del propietario del inmueble confirmó que en 2008 sí funcionó ahí el Consulado de Nicaragua tras el nombramiento de Pablo Baltodano Monroy, quien fue designado consul de aquel país hasta el 2012.
Posteriormente llegó al cargo Maria Eugenia Baltodano quien ocupo el inmueble hasta el 2018. Aunque existió un contrato relacionado con el inmueble que se mantuvo vigente hasta 2022, esto no significó que el lugar continuara funcionando como sede consular ni que ahí se realizaran actividades de la representación nicaragüense.
Durante los años posteriores, ningún funcionario, ciudadano o usuario acudió al inmueble para realizar trámites consulares de Nicaragua, ni se llevaron a cabo ahí las funciones propias de una representación diplomática.
Entonces, ¿por qué seguía existiendo una placa que identificaba al lugar como consulado?
La explicación es mucho más sencilla, aclara el abogado del dueño: la placa pertenecía a la representación de Nicaragua y no podía ser retirada unilateralmente por el propietario del inmueble. Su retiro correspondía a los propios funcionarios nicaragüenses.
De hecho, subraya que hace aproximadamente tres semanas funcionarios de Nicaragua acudieron al inmueble y retiraron finalmente la placa, poniendo fin a una identificación que correspondía a una actividad que había dejado de existir desde 2018.
El propietario también aclaró que la alcaldía Álvaro Obregón realizó un operativo e intentó suspender las actividades que actualmente se desarrollan en el inmueble, bajo la premisa de que se trataba de una sede consular.
La medida fue impugnada mediante una queja y ya existe una resolución que permite solicitar el retiro de los sellos colocados por la autoridad, por lo que el procedimiento administrativo continúa por las vías correspondientes.
El propietario considera que presentar el inmueble actualmente como un supuesto “Consulado de Nicaragua” distorsiona la realidad y puede generar una percepción equivocada ante la opinión pública.
En pocas palabras, el consulado existió. Pero dejó de operar en 2018. Desde entonces, durante este lapso no se ha realizado ahí una sola gestión consular de Nicaragua.
Lo que permaneció durante años fue únicamente una placa colocada cuando el inmueble sí funcionaba como representación consular.

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