RUPTURA ENTRE LA 4T Y LA CNTE?.

FRED ALVAREZ PALAFOX. ……………………………….
La política, cuando se observa bajo la lente del cronista, suele regalarnos escenas de desencuentros que, aunque previsibles, no dejan de cimbrar el tablero.
Lo ocurrido el pasado viernes en el Palacio Nacional —ratificado este lunes— no fue una mañanera más; fue, en esencia, el acta de defunción de una alianza histórica. Al escuchar a la Presidenta Sheinbaum diseccionar su relación con la CNTE, se percibe el quiebre definitivo de un romance político que, como ocurre con las ligas tensadas al extremo, terminó por romperse de golpe, dejando a la Coordinadora en una intemperie que, en gran medida, ellos mismos forjaron.
La tensión alcanzó su punto crítico durante el fin de semana, cuando la movilización magisterial obligó a la Presidenta a cancelar su gira por Zacatecas. Sheinbaum, lejos de adoptar una postura defensiva, fue pragmática: "para qué generar un mal momento", sentenció.
En su intervención del viernes, la Presidenta utilizó la historia como espejo: reconoció el origen legítimo de la CNTE en la lucha por la democracia sindical, pero solo para señalar, con una precisión que raya en la frialdad, que ese tiempo ha caducado. Al afirmar que las demandas de ayer —el voto secreto, directo y universal— son ya una realidad constitucional, Sheinbaum despojó al movimiento de su aura de "vanguardia moral".
Bajo esta nueva narrativa, la CNTE ya no es el motor del cambio, sino un anacronismo que busca reinstaurar viejos vicios: la discrecionalidad en las plazas, las comisiones cupulares y ese corporativismo que tanto lastre significó para el magisterio.
Lo más notable de este posicionamiento es el uso estratégico de la base magisterial. La Presidenta ha dado un giro al tablero: al proponer mesas tripartitas en los estados y rechazar la interlocución federal directa, ha privado a la cúpula de la Coordinadora de su escenario principal. Es un movimiento de ajedrez donde el Gobierno se proclama, de facto, el verdadero garante de las necesidades del maestro frente a una dirigencia que, a ojos de Palacio Nacional, parece negarse a entender que el país cambió.
El golpe de efecto definitivo llegó al vincular a la CNTE con los extremos, señalando una convergencia inédita —y casi irónica— con figuras como Ricardo Salinas Pliego. Al etiquetar sus acciones como 'provocaciones', la Presidenta marca un deslinde tajante: la era de la complicidad ha terminado, dando paso a la gestión técnica y fría de los conflictos.
La pregunta que flota en el aire, y que la propia Presidenta lanzó como desafío el viernes, es contundente: ¿qué sentido tiene sentarse a la mesa cuando la respuesta es siempre un muro?
Parece que el Gobierno ha decidido que no hay espacio para el diálogo cuando este se ha convertido en un monólogo de sordos.
La CNTE, al estirar tanto la liga, ha perdido el piso y la silla que por años ocupó en el banquete del poder. Hoy, la 4T transita de la "lucha compartida" a una administración institucional donde la consigna es clara: no habrá represión, pero tampoco concesiones para quienes han decidido vivir de espaldas a la realidad institucional.
Queda en el aire una incógnita mayor que solo el tiempo resolverá: ¿qué impacto tendrá este cisma en la estructura electoral de 2027?
Lo veremos. Por lo pronto, esta ruptura ya es parte de la historia inmediata.

Comentarios