Reformar la Constitución Política de Ciudad de México en materia salvaguarda patrimonio cultural
- 12 sept 2025
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Para salvaguardar el patrimonio cultural de México se debe reformar la Constitución Política de la Ciudad de México, mediante una iniciativa que representa un compromiso con nuestra historia, con nuestra identidad y con el futuro del país.
El diputado de Morena, Pedro Haces Lago, presentó en el Congreso de la Ciudad de México una iniciativa de reforma constitucional para que la charrería y otras expresiones que la UNESCO ha reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad cuenten con un marco jurídico expreso de protección en la capital, que incluya la obligación de diseñar políticas públicas para su preservación.
Recordó que México es reconocido en todo el mundo por su riqueza cultural, con manifestaciones que ya forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad declarado por la UNESCO, como el bolero, el mariachi, la cocina tradicional mexicana y el Día de Muertos.
Sin embargo, subrayó que la Constitución de la Ciudad carece de un mandato expreso para la salvaguarda de este patrimonio, lo que deja sin protección a quienes lo sostienen: las mujeres, los pueblos originarios y las comunidades que transmiten estos saberes de generación en generación.
Pedro Ases propuso reformar la Constitución Política de la Ciudad de México para fortalecer la protección de nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial, porque cuidarlo es cuidar nuestra historia e identidad.
Ante la presencia de las y los charros, de las escaramuzas, presidente de la Federación Mexicana de Charrería, Salvador Barajas; Jalil Dulac, presidente de la Unión de Charros de la Ciudad de México; Sandra Viñuela Moreno, la reina de la Unión de Charros de la Ciudad de México; Gerónimo Color, secretario de la Tesorería; José Arturo Jiménez; Socorro Rodríguez Acosta; Saúl Cortés Silva y Alejandro Goñi Rojo.
Dijo el congresista que nuestro país ha sido reconocido en todo el mundo por sus tesoros culturales. Ahí está el bolero, que es identidad y poesía y de canción; el mariachi, que con música da voz entona a nuestro pueblo; la cocina tradicional mexicana, orgullo en cada mesa; el Día de Muertos, donde la memoria de nuestros fieles difuntos se convierte en una celebración.
Todas estas expresiones nos recuerdan que México es tradición, cultura y también historia, pero hoy tenemos un gran reto: buscar los mecanismos constitucionales para salvaguardar de este gran patrimonio. Porque cuando eso falta, se debilitan las prácticas comunitarias y se deja sin protección a quienes las sostienen, por ejemplo, las mujeres, nuestros pueblos originarios y las comunidades que han sido las portadoras de nuestra memoria viva.
Y entre esos tesoros, hay uno que guarda un lugar especial en el corazón de México: la charrería. La charrería no solo es el deporte nacional por excelencia, también es nuestra historia plasmada en una tradición que nos permite convivir con el animal más representativo de nuestra Patria: el caballo, porque como me enseñó Alejandro Goñi Rojo “a caballo nos conquistaron y a caballo recuperamos la independencia”.
El caballo y el charro han sido defensores de la Patria, llegando a ser considerados la segunda reserva del ejército durante la Revolución. El charro es, sin duda, ícono y símbolo de mexicanidad. Como bien lo dijo Andrés Z. Barba Camarena: “Patria y caballo y en cada charro un hermano”. Por eso, siempre que llega un Papa o un invitado especial a nuestro país, se le obsequia un sombrero charro como símbolo de hospitalidad, compañerismo y pertenencia a nuestra identidad nacional.
La charrería engloba a la familia, a la mujer, a los niños y, por supuesto, a los artesanos y artistas que plasman en los trajes, en las sillas y en los arreos la historia de esta nación. En cada detalle que portan charros y escaramuzas se encuentra el reflejo de este arte maravilloso que nos identifica ante todo el mundo.
La charrería es, y será siempre, quien nos represente con orgullo en cualquier parte del planeta.
Su valor tiene un profundo reconocimiento y respaldo histórico. En 1931, el presidente Pascual Ortiz Rubio decretó el traje de charro como atuendo nacional y estableció el 14 de septiembre como el “Día del Charro”.
En 1933, el presidente Abelardo L. Rodríguez declaró a la charrería como deporte nacional, reconociendo no solo la destreza de sus faenas, sino también su profundo valor cultural y social. En 2016, la UNESCO reconoció a la charrería como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, celebrando su trascendencia histórica, pero también cultural.
La charrería, compañeros y compañeras, es más que un deporte, es arte, es historia y es un modo de vida que transmite los valores del respeto, de la fraternidad y la solidaridad de generación en generación. Es también inclusión, porque en las escaramuzas vemos la fuerza de las mujeres mexicanas que conquistaron un espacio que antes les era negado.
Con esta reforma queremos dar un paso más, que nuestra Constitución local se comprometa a una manera expresa de esta preservación.
Compañeras y compañeros, diputados, apoyar esta iniciativa es mandar un mensaje claro. En la Ciudad de México la cultura no solo es un adorno, es un derecho. Nuestras tradiciones no son pasado, son presente y futuro, y por eso las tenemos que cuidar.
Reconocer y proteger nuestro patrimonio inmaterial es reconocer la historia de México, honrar a quienes lo han mantenido vivo y motivar a quienes lo harán, las crecer, las niñas y los niños

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