Red de secuestro y extorsión exprés opera bajo protección de autoridades
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¡Indignante! ¡Brutal! ¡De terror! Lo que se vive en Atizapán de Zaragoza ya no es seguridad pública, es un auténtico infierno para los ciudadanos. Ha quedado completamente al descubierto el modus operandi de una sanguinaria banda de extorsionadores incrustada en la mismísima policía municipal.
Un grupo criminal diseñado específicamente para cazar, infundir pánico y desplumar a conductores indefensos, ensañándose principalmente con mujeres que viajan en motocicleta o automóvil.
El nivel de perversidad de estos delincuentes con placa rebasa cualquier límite imaginable. Actúan como verdaderos sicariøs: interceptan a sus víctimas con hombres fuertemente armados, vestidos de civil y portando rótulos alusivos al narco tráficø para que el pánico paralice a los ciudadanos. Utilizan una camioneta sin logotipos oficiales, pero equipada con estrobos policiales, desde donde someten a las personas con lujo de violencia.
Para consumar el crimen de forma perfecta, montan un teatro infame. Patrullas oficiales y rotuladas del municipio del Gobierno de Atizapán de Zaragoza llegan al lugar para servir como un "muro" de fachada.
Ante los ojos de los testigos en la calle, simulan una detención conforme a derecho; pero la realidad es una pesadilla: suben a las víctimas a la camioneta clandestina y se las llevan a "pasear".
En estos trayectos del terror, los policías delincuentes llaman a los familiares exigiéndoles sumas de dinero absurdamente brutales bajo la amenaza de torturar a sus seres queridos o sembrarles delitos inexistentes.

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