RE no puede construirse desde la opacidad ni sin escuchar a la pluralidad política y social del país
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EDMUNDO OLIVARES ALCALA. .,,……………….
Finalmente, después de un proceso que en nada dignifica ni honra a la representación nacional, la titular del Ejecutivo Federal, la Dra. Claudia Sheinbaum, ha enviado al Congreso de la Unión su iniciativa de reforma político-electoral.
Todo indica que la redacción de esta iniciativa se realizó escuchando únicamente a un reducido grupo de consejeros cercanos al poder, dejando fuera la pluralidad de voces políticas, académicas y sociales que necesariamente deben participar en una reforma de esta magnitud.
A ello se suma una elaboración apresurada y poco transparente, marcada por una falta de respeto al Congreso: durante días el documento fue ocultado mientras se explicaba a la opinión pública mediante láminas y resúmenes que nunca hicieron referencia puntual al contenido normativo de la propuesta.
A esta situación se ha añadido la actitud servil del partido oficial, Morena, que ha contribuido de manera lamentable al debilitamiento de la dignidad del Poder Legislativo, al tolerar que se informe al país mediante presentaciones propagandísticas antes que a través del debate formal que exige la vida parlamentaria.
En este momento nos encontramos analizando con detalle el contenido de la iniciativa presidencial. El Frente fijará su posición el próximo viernes 6 de marzo, durante su reunión plenaria convocada a las 10:00 horas, una vez que cuente con un diagnóstico completo y especializado sobre sus implicaciones políticas, institucionales y electorales.
Con la presentación de esta iniciativa inicia también la cuenta regresiva de un proceso que, lamentablemente, se anticipa conducido con precipitación, sin el debate amplio, los consensos ni la pluralidad que deben caracterizar a cualquier reforma constitucional, particularmente cuando se trata de la materia electoral, piedra angular de la vida democrática del país.
Más aún, preocupa el desprecio hacia las formas legislativas que, como advirtiera hace casi doce décadas el prócer de nuestra democracia, Francisco I. Madero, suelen derivar en prácticas autoritarias cuando se traducen en “la servil conformidad de las cámaras al aprobar las iniciativas del gobierno”. Confiamos en equivocarnos, como por desgracia no se equivocó Madero en su diagnóstico de La sucesión presidencial en 1910.
Convocamos a todas y todos quienes integran este esfuerzo democrático a participar en la deliberación del próximo viernes, para analizar con responsabilidad esta iniciativa y tomar las decisiones que nos permitan defender nuestras instituciones democráticas, fortalecer la vida republicana y actuar con responsabilidad frente a los desafíos que hoy enfrenta el país.

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