Razonamiento de voto de la Dip. Elizabeth Mateos Hernández,

Las personas trabajadoras del hogar son una parte esencial de la sociedad. Su labor es fundamental para el correcto funcionamiento de muchos hogares. Sin embargo, a pesar de su importancia, aún persiste el trato injusto y el escaso reconocimiento de sus derechos en la sociedad.
Elizabeth Mateos Hernández, diputada en el Congreso de la Ciudad de México, dijo que uno de los aspectos que refleja esta situación es el tema del uniforme. Este ha sido objeto de debate durante mucho tiempo, a menudo percibido como una señal de estatus o poder que diferencia a las personas trabajadoras del hogar de las personas empleadoras. En años recientes, se ha comenzado a cuestionar su uso y diseño, reflexionando sobre su impacto y relevancia en la actualidad.
En ese sentido y entrando en materia, quiero hacer hincapié en que los uniformes o la ropa de trabajo en las personas trabajadoras del hogar, no deben ser una imposición de la persona empleadora, ya que esto puede convertirse en un símbolo de discriminación y desigualdad. Por lo tanto, esta contribución en la Ley Federal del Trabajo pretende eliminar la obligatoriedad de esta prerrogativa y garantizar que las personas trabajadoras del hogar tengan voz en la elección de su vestimenta de trabajo.
La elección de la ropa debe ser una decisión personal y no una imposición por parte de alguien. Por tanto, estamos en contra de cualquier práctica que obligue o condicione a las personas trabajadoras del hogar a usar uniforme sin que exista previo consentimiento.
Una parte esencial de esta propuesta es garantizar que tengan la libertad de decidir si desean usar un uniforme o no. La ropa que vestimos es una expresión de nuestra identidad y no debe ser dictada por nadie más
Por otro lado, además de respetar la elección de la vestimenta de trabajo, es fundamental que las personas empleadoras asuman la responsabilidad de cubrir los costos asociados con el uniforme, si así lo eligen las personas trabajadoras del hogar.
No podemos permitir que este sector, que de por sí enfrentan desafíos económicos, sean obligadas a incurrir en gastos adicionales para cumplir con una imposición.
Por ello compañeras y compañeros solicito su voto a favor del presente dictamen, debemos asegurarnos de que todas las personas, independientemente de su ocupación o género, gocen de igualdad de oportunidades y trato.
La lucha contra la discriminación no es solo un deber moral, sino un pilar fundamental de una sociedad justa e igualitaria de derechos.

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