Pronunciarse ante la violencia de genero será prioridad para futuros alcaldes

La omisión y los silencios también son violencia de género que se debe de combatir para acabar con éste flagelo que, cada día aumenta y nadie lo puede combatir, sino todo lo contrario.
Un compromiso que reitero la Fiscal de la Ciudad de México, licenciada Ernestina Godoy, es el de “mantener a raya a los agresores de género”, pero hasta el momento poco se ha hecho.
No cabe duda, coloca a su gestión en alto. Pero aún falta mucho pues las instituciones encargadas de impartir justicia siguen siendo omisas y lentas.
No se comprende por qué cuando se trata de proteger específicamente la vida de las mujeres, las decisiones que se toman son tan tibias e incluso inexistentes, donde la mujer víctima de la violencia y de sus derechos humanos tendrá que pasar por un mar de agravios.
Es esa violencia cotidiana, encubierta, maquillada que se ejerce todos los días, en todos los ámbitos, y que es objeto de indiferencia y de silencios, provocando polarización y hasta revictimización de la mujer que se atrevió a denunciar.
Las víctimas, cuando abren los ojos y lo descubren, ya no pueden volver a negar la evidencia descubierta. Tal parece que el “pobre” empoderamiento que logro con mucha dificultad la mujer violentada después de muchos días, semanas, quizás meses para no permitir la violación a sus derechos humanos.
Deberá pagar y vivir nuevamente un verdadero vía crucis dentro de las instituciones llámese de Derechos Humanos, Inmujeres, Fiscalía, Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México.
Cuando denuncias es cuando comienza el calvario. Pareciera un castigo para presionar a las mujeres víctimas a que desistan, que se agoten, enfermen, cansen por lo largo y tormentoso que resulta denunciar y continuar el proceso “legal”.
La ley 26485 conceptualiza a la violencia hacia la mujer como aquella que se da a partir de una relación desigual de poder donde se produce una omisión que afecta su vida, libertad, dignidad, integridad física y/o psicológica.
La violencia de género constituye la violación a los derechos humanos más arraigada e institucionalizada en la historia de la humanidad; y, es reflejo de una importante expresión de crisis de las instituciones y de un inexistente estado de derecho.
Estamos incrustadas en el “eterno pacto entre patriarcado y capitalismo que siempre acaba teniendo consecuencias negativas para la otra y un poco más de la mitad de la población mundial”.
Sigue siendo la violencia de género parte de una sociedad machista estructural. De un sistema androcéntrico que sigue guiando la vida de la propia humanidad.
Violencia machista bastante invisible para los ojos no habituados a su detección, pero no por eso menos dañina pues repercute directamente sobre la vida de las mujeres. La violencia tiene efectos perversos en la vida de las mujeres, de sus familias y de la sociedad en general.
Cuantas veces se ha escuchado decir que la violencia de género ha bajado, incluso se ha desestimado. Y quienes han de tomar decisiones, siguen sin hacerlo.
Y su dejación de funciones se sigue llevando la vida y salud de las mujeres. La omisión también es una forma de actuación. Y los poderes lo saben.
Podemos cerrar los ojos, hacer oídos sordos como ocurre desde las más altas esferas del poder y no ver este tipo de violencia machista que condiciona la vida a las mujeres.
Pensar que estamos dentro de una bola de cristal protegidas contra todas las violencias de género sean del tipo que sean.
Y quedarnos ocultas en la “comodidad” de la casa ponernos a llorar, pero esto no resuelve el grave problema que vivimos diariamente las mujeres con silencios e incluso invisible, porque está ahí y nos agrede.
Entrenar la mirada para descubrir este tipo de violencia machista estructural requiere tiempo, cierto empoderamiento, fuerza, coraje pero estoy segura de que ese tiempo es un tiempo bien empleado para poder seguir denunciando al patriarcado en sus formas más sutiles de camuflaje y, de ese modo poderlo combatir mejor.
“La vida de las personas, es el mayor bien que tenemos y debe ser protegida desde los poderes públicos”.
En ese sentido las decisiones que se tomen para que ese derecho sea real. La omisión y falta de investigación de los delitos de género evidencian la normalización de la violencia machista y la falta de perspectiva de género y de voluntad política para atender los casos de agresiones a mujeres.
Por lo cual las organizaciones de la sociedad civil seguiremos abonando a este tema por más complejo que sea, pues nos lastima. Nos mata.
Y en virtud del alto daño que se vive dentro de las comunidades y que se multiplica de forma exponencial la violencia hacia las mujeres sin que las autoridades hagan algo para detenerla.
Y de qué las instituciones encargadas de procurar la justicia son indolentes hemos iniciado como mujeres a luchar y hacer que nuestra voz en los congresos locales se escuche pues ya no queremos ser un número más de mujeres víctimas de violencia de sus derechos humanos.
“Colectivo de Mujeres, Casa de la Luna”, reafirma su convicción de seguir luchando por llevar una agenda de género al Congreso de la Ciudad de México, hasta lograr acciones afirmativas que visibilicen esta dolorosa situación que padecen las mujeres.
Buscaremos que los actuales diputados y alcaldes de la Ciudad de México se sumen a la defensa de las mujeres víctimas de violencia de los derechos humanos, pues “la falta de políticas públicas claras y contundentes para prevenir, erradicar y sancionar la violencia contra las mujeres impacta negativamente en su salud, seguridad, libertad y vida además de mermar el desarrollo de los países y propiciar la destrucción del tejido social “.
La única manera de evitar la larga lista de mujeres agraviadas es eliminando la indiferencia, el silencio, la omisión de las instituciones, la normalización y sistematización de cualquier tipo de violencia.
Una propuesta fresca e indispensable es abordada por el recién electo alcalde de Coyoacán, Giovanni Gutiérrez.
Hasta ahora nadie, ni en la Ciudad ha manejado de forma seria y real una agenda a favor del género, en específico cómo es la violencia de género, un tema por demás doloroso donde también el silencio y las omisiones generan violencia y habiendo acudido muchas mujeres a solicitar ayuda diputados que se reeligieron no hicieron nada y si fueron cómplices con su indiferencia.
De tal manera que muchas mujeres aplaudimos y apoyamos esta iniciativa pues representan un avance y acciones afirmativas a favor del género.
Posicionando el tema, haciendo énfasis que no permitirá en su gobierno y durante su administración la violación a los derechos humanos de las mujeres requerimos que a su propuesta se sumen más alcaldes pues muchos se hacen de la vista gorda y de oídos sordos ante una problemática que asfixia daña y vulnera a muchas mujeres la violencia no sana, deja cicatrices, deja huellas.
Representa una muerte social y por eso las leyes deben ser prontas y expeditas ante un evento de violencia que genera daño emocional, físico, patrimonial, a lo cual exigimos procesos cortos, no amañados, ni largos, pues estaríamos perpetuando y avalando la violencia de género.
Romper el silencio es una tarea de todas. Cuando seas testigo de la violencia contra las mujeres no te quedes de brazos cruzados. Actúa.
Todas las mujeres merecemos ser respetadas y vivir una vida libre de violencia. La violencia de la mujer en todas sus formas es una violación de los derechos humanos.

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