Poder, silencio y peso del viejo régimen gobierno y posible sucesor presidencial.
- Chronos
- hace 7 días
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La trayectoria política de Miguel Ángel Osorio Chong es una de las más representativas del #PRI del siglo XXI: ascenso rápido, concentración de poder y un legado marcado por crisis que nunca terminó de aclarar.
Originario de Hidalgo, Osorio Chong construyó su carrera bajo la estructura priista tradicional. Fue diputado local, senador y alcanzó proyección nacional como gobernador de Hidalgo (2005–2011), cargo desde el cual se consolidó como uno de los cuadros jóvenes más disciplinados del partido. Su cercanía con la cúpula priista lo llevó a convertirse en una pieza clave del regreso del PRI a la #Presidencia en 2012.
Con la llegada de Enrique #Peña Nieto, Osorio Chong fue nombrado secretario de Gobernación, uno de los cargos más poderosos del país. Desde esa posición controló la política interior, la relación con los gobernadores, la seguridad interna y los momentos más delicados del sexenio. Durante años fue visto como el “hombre fuerte” del gobierno y posible sucesor presidencial.
Sin embargo, su gestión quedó marcada por episodios que deterioraron profundamente la credibilidad del Estado mexicano. Casos como #Ayotzinapa, Tlatlaya y la crisis de derechos humanos colocaron a la Secretaría de Gobernación en el centro de la crítica nacional e internacional. La narrativa oficial, defendida desde su despacho, fue señalada por opacidad, contradicciones y falta de justicia para las víctimas.
A pesar de su poder, Osorio Chong nunca asumió responsabilidades políticas de fondo. Permaneció como operador del régimen hasta el final del sexenio, cuando el PRI perdió la Presidencia y comenzó su declive. Lejos de una autocrítica, su discurso se centró en deslindes y silencios estratégicos.
Ya como senador, Osorio Chong intentó mantenerse como figura relevante, pero terminó rompiendo con el PRI, acusando a la dirigencia de secuestrar al partido y de servir a intereses cupulares. Su salida evidenció la fragmentación del viejo priismo y la pérdida de rumbo de una generación que gobernó durante décadas.
Hoy, Miguel Ángel Osorio Chong representa a una clase política que acumuló poder sin rendición de cuentas, que administró crisis sin resolverlas y que forma parte del saldo histórico del régimen que prometió orden, pero dejó desconfianza, impunidad y heridas abiertas.



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