Piden incorporar principio “interés superior de los seres sintientes”
- 12 feb
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la Ley de Protección y Bienestar de los Animales capitalina, con el objetivo de fortalecer la prevención de los maltratos hacia los animales.
La propuesta de reformas a los Artículos 4 y 5 del citado ordenamiento busca consolidar la obligación del Estado de proteger a perros y gatos, así como otros seres sintientes, y así evitar daños innecesarios y ordenar sus intereses bajo un estándar de necesidad, proporcionalidad y minimización del sufrimiento.
Desde la tribuna, la diputada Luisa Fernanda Ledesma Alpízar hizo un llamado a las autoridades y la sociedad en general a prevenir la violencia hacia los animales. Al respecto, consideró fundamental impulsar una coordinación institucional y la construcción de una cultura de respeto en la materia.
"Hablar del interés superior de los seres sintientes, es llevar al derecho la idea de cuidar de quien depende de nosotras y nosotros. En la Ciudad de México el dolor de un animal no es un daño menor ni algo que se pueda ignorar. La protección animal es un compromiso serio con la dignidad de la vida", afirmó.
La legisladora del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano (MC) subrayó que cada vez más las familias capitalinas conviven con animales de compañía, pero que lamentablemente persisten los casos de maltrato, abandono y comercio ilegal de los seres sintientes, derivados del crecimiento urbano.
Por ello, añadió, se requiere un marco legal más sólido que prevenga el sufrimiento animal y promueva decisiones más responsables, y de ahí la importancia de su iniciativa, la cual fue turnada por la Mesa Directiva del Congreso local a la Comisión de Bienestar Animal de este órgano, para su análisis y dictamen.
En ese contexto, resaltó que la Ciudad de México reafirma su compromiso con una cultura de respeto, cuidado y convivencia armónica, avanzando hacia un modelo más justo, empático y acorde con los valores actuales de protección y bienestar animal.
De acuerdo con la iniciativa, este principio busca dar coherencia, jerarquía normativa y operatividad práctica al reconocimiento del sentir animal, estableciendo que, en toda decisión que afecte directa o indirectamente a los seres sintientes, su bienestar integral deberá ser considerado de manera primordial.
Además, se pretende establecer una guía clara para que, en estos casos, las autoridades den prioridad al bienestar de los animales y justifiquen cualquier afectación bajo los criterios de necesidad, proporcionalidad y sustento científico

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