PESQUISA POLITICA

EDMUNDO OLIVARES ALCALA. ………………..
Vecinas y vecinos de colonias populares de la Alcaldía Coyoacán, junto con organizaciones comunitarias como Casa de la Luna A.C., encabezada por Elizabeth Tapia, denuncian el progresivo saqueo del agua en la zona, mediante concesiones a particulares, instalación de contenedores disfrazados de “cosecha de agua” y la autorización de mega construcciones irregulares.
Alertan que la alcaldía enfrenta una crisis hídrica profunda, como lo confirman los propios mapas de factibilidad hídrica de la Ciudad de México.
A esta crisis se suma el impacto de las megaconstrucciones residenciales y multifamiliares, muchas de ellas sin licencias o con procesos irregulares que las autoridades no detienen, pese a su ilegalidad y a los daños que provocan al entorno.
Así mismo señalan que con la protección de la alcaldía que encabeza José Giovani Gutiérrez Aguilar, la presión del agua ha disminuido drásticamente en muchas viviendas.
Algunas familias ya no logran llenar sus tinacos, y alertan que las perforaciones para estacionamientos subterráneos están alterando el subsuelo y provocando daños al sistema de drenaje.
Los afectados acusan que:
• El agua sí existe en los pedregales, pero se desperdicia o se desvía.
• Millones de litros se van a la coladera cada día, sin políticas reales de recuperación ni distribución equitativa.
• Las autoridades “chamaquean” a los vecinos con falsas soluciones mientras entregan pozos a constructoras.
Un caso alarmante ocurre en la Avenida del IMAN, donde la colonia Insurgentes Cuicuilco reporta el mayor consumo de agua, mientras la colonia Ajusco —ubicada sobre la misma avenida— tuvo cero litros en un trimestre.
Las demandas son claras:
• Cancelar toda obra que supere las 50 viviendas.
• Entregar información pública sobre la gestión del pozo en Circuito Aztecas No. 42.
• Restituir dicho predio al patrimonio público para proteger el acuífero.
“No es cosecha, es saqueo. Lo que buscan no es ayudar a la comunidad, sino extraer el agua del subsuelo para abastecer a desarrollos privados”, advierten.
El movimiento se articula desde el territorio, con base en el conocimiento de que el suelo volcánico de Santa Úrsula permite una recarga natural, hoy amenazada por perforaciones, cemento y corrupción.

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