Perspectiva de género inclusivo en la Ley del Derecho al Agua de la CDMX.
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La propuesta sostiene que el derecho humano al agua no debe entenderse únicamente como un servicio público, sino como un elemento esencial para la dignidad, salud y desarrollo integral de todas las personas.
Actualmente, la neutralidad formal de la ley invisibiliza las desigualdades estructurales en el acceso y gestión del recurso, limitando su eficacia. Justicia social y reconocimiento al trabajo no remunerado Durante la exposición de motivos en tribuna, se destacó que son mayoritariamente las mujeres quienes asumen la gestión cotidiana del agua en los hogares.
Esta labor implica tiempo y esfuerzo físico que constituye un trabajo no remunerado no reconocido actualmente por la ley. Esta omisión perpetúa la distribución inequitativa de cargas y limita las oportunidades de desarrollo personal, educativo y económico de las mujeres.
“Lenguaje qué construye realidad” La iniciativa también plantea una actualización técnica necesaria: el lenguaje jurídico. Al sustituir el masculino genérico por un lenguaje inclusivo, se busca reconocer explícitamente la diversidad de las personas titulares de este derecho, alineándose con compromisos internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
Eficiencia en las políticas públicas. Desde un enfoque administrativo, la reforma pretende optimizar el diseño de políticas públicas. Al reconocer las dinámicas reales de la población, el Estado podrá generar estrategias más precisas, focalizadas y sostenibles en la gestión del agua.
"No basta con reconocer derechos en el papel; es necesario garantizar que estos puedan ejercerse en la realidad. Esta reforma nos permite transitar de una igualdad formal a una sustantiva, convirtiendo la ley en una verdadera herramienta de transformación", se concluyó durante la presentación.

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