Personalidad de esos próximos a gobernar o legislar, envuelve vicios como sus delirios de grandeza
. BLAS A. BUENDÍA. ……………………………………..
La Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, se pronunció porque las autoridades electorales puedan ejercer un papel más digno al aceptar para elegir a futuros gobernantes, conminarlos para realizarse prácticas no solo exámenes psicotécnicos para medir factores de personalidad, competencias y aptitudes, sino hasta psicológicos a fin de evitar que la imagen de la nación siga empañada por locos que se agarrotan al poder, como ocurre lastimosamente en el sexenio actual.
Que se identifique a los mejores candidatos en sus procesos de selección con pruebas preestablecidas, porque de no realizar hasta reformas constitucionales, México seguirá siendo el hazmerreír ante los ojos del mundo, independientemente de lo que se podría criticar que su democracia no se ha consolidado a la altura de las naciones del primer mundo.
Incluso, en cada examen sicométrico, someter a esos futuros gobernantes, pasar a los detectores de mentiras dentro de un ejercicio democrático para así, lograr cambiar el rostro electoral de México, el cual raya en el cinismo, en la desvergüenza, en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables; la impudencia, las obscenidades descaradas, al grado de suscribir filosofías doctrinarias de cínicos, que expresan desprecio hacia las convenciones sociales y las normas y valores morales.
Si bien es cierto que cada seis años México inicia sus celebraciones democráticas para renovar el Poder del Ejecutivo federal, por enésima ocasión se lee y se escuchan en los medios de comunicación esa palabrita, muy común en las carreras del hándicap, “…¡ARRANCAN!...”
Según Wakipedia, el hándicap es una palabra del inglés que significa “desventaja”. Como tal, hace referencia a la condición o circunstancia en la cual se advierte un detrimento de una cosa en relación con otra u otras. En el ámbito de los deportes, se conoce como hándicap a las desventajas que se imponen a los mejores.
Las nuevas generaciones habidas del conocimiento del poder, se preguntan por qué se estableció el sexenio presidencial en México, y fue a finales de 1933, una vez postulado como candidato presidencial del Partido Nacional Revolucionario (PNR), el general Lázaro Cárdenas, planteó un programa de gobierno diseñado en cumplir con la serie de demandas económicas y sociales insatisfechas. A este programa de gobierno se le conoció como el Plan Sexenal (1934-1940).
En su pronunciamiento, la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, que encabeza el prestigiado abogado penalista Alberto Woolrich Ortiz, presentó un panorama político-jurídico-electoral, que ciertamente podría ocasionar dolor y vergüenza, pero como dice el refrán, “aquí todo se vale…, y nos vale lo que diga el mundo…” (Craso error que arrastra la historia de México)
Detalla que la apariencia de honestidad de muchos de nuestros futuros gobernantes y legisladores, hoy circula de manera veloz en cada precampaña electoral para acceder al puesto de sus deseos. En esas peroratas fingen, expresan o imitan lo que no son. Hay políticos que hacen de su quehacer toda una tramoya, o sea, toda una pantomima o estrategia.
La personalidad de esos próximos a gobernar o legislar, envuelve múltiples vicios como son sus delirios de grandeza, la mezquindad, el embuste, la mediocridad, la corrupción y mil defectos más que sería prolijo especificar.
Así, los políticos impostores y gobernantes, al ostentarse y exhibirse como lo que jamás serán, con el objeto de obtener el sufragio popular, aparentan una supuesta valía para cubrir con ella su insignificancia y mediocridad. “Hay políticos que mienten simplemente por el gusto de mentir”, lamenta la citada Academia.
Los supuestos futuros “Siervos de la Nación” fingen conocimientos de las problemáticas sociales por las que atraviesa el pueblo, para con ello cubrir su suprema incapacidad e ineptitud, son vacíos por dentro de sapiencia y engañosos por fuera. La ley de su necesidad los hace aparecer elocuentes.
Al leer las pasadas reflexiones hay que tener en cuenta que lo anecdótico de esos malandrines políticos no está conformado por el ejercicio de la moral, ni de la sabiduría, sino por los disparates o por los errores. Basta traer a colación lo dicho por aquél gobernador cacique del Estado de San Luis Potosí, de apodo “El Alazán Tostado” (Gonzalo N. Santos): “La moral, es un árbol que da moras, o vale para una chingada…
Santos fue un maquiavélico personaje, considerado como ícono de la corrupción en la política mexicana. Dicho sea de paso, también fue uno de los primeros militares del Partido Nacional Revolucionario que buscaba llegar a ser Presidente de México, pero nunca pudo porque la entonces mafia del poder militar, se impuso a esos propósitos.
La actitud de todos esos merolicos de la política obedece a su hambre de obtener recursos públicos para saciar su aura sacre fames (desmedida sed de riqueza). Los actuares de esos insignificantes denota la incultura que cargan, su carencia de inteligencia y nula vocación para servir a la Nación.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos —que integra 136 artículos y 19 transitorios, organizados en nueve títulos—, ni la conocen, ni la respetan, ni les interesa, pues su objetivo es el poder para acceder a los recursos públicos.
La realidad de esos simuladores de la política ahora les compete a los queridos lectores descubrir, y no solo eso, sino el electorado en sí, elegirlos democráticamente, toda vez que es bien sabido, México no se reacomoda a tener leyes electorales sólidas, porque cualquier loco pudiera volver a llegar al poder, y no digamos, esos pueriles extranjeros que hasta han llegado al poder de México.
“¡Es cuánto!”, precisó la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México.
Andrés Manuel López Obrador, cabe resaltar, nunca fue apto para dirigir al país ni para solucionar los problemas que enfrenta la sociedad mexicana, sino por el contrario, atentó contra la vida de millones al vincularse con “el quinto poder” de la nación, el narcotráfico, y configurarse en un genocida activo sin escrúpulos.


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