Para ocupar un cargo una Embajada no constituye en sí una causa grave
- 26 ene
- 3 Min. de lectura

Luis Donaldo Colosio Riojas, del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano, estuvo en contra del dictamen que ratifica el nombramiento de Alejandro Gertz Manero como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de México en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Organismos Internacionales con sede en ese país. 26 de enero de 2025.
Desde el inicio señalamos que la renuncia del entonces Fiscal General de la República no se ajustó plenamente a los supuestos que establece la ley, dado que una invitación para ocupar un cargo en una Embajada no constituye en sí misma una causa grave como lo exige la ley para poder dimitir del cargo.
Y esta observación importa porque cuando se trata del cimiento sobre el cual se construye todo el proceso y ese cimiento está agrietado, la construcción completa pierde solidez.
Estamos llamados a defender los procedimientos. Esta es una posición que se construye desde una convicción profunda de que las formas importan, de que la legalidad importa y de que el rigor en las designaciones importa.
En estos días revisamos todas las respuestas de la comparecencia del candidato, consultamos con diferentes voces, analizamos el contexto geopolítico que atraviesa México, evaluamos la idoneidad del perfil y contrastamos la trayectoria del candidato con las exigencias que demanda una representación diplomática de esta naturaleza.
No queremos normalizar procesos acelerados. Si aceptamos que la ley puede interpretarse con laxitud cuando conviene, si permitimos que las designaciones se den en la opacidad y sin el escrutinio que merecen, entonces estamos abriendo la puerta a un precedente peligroso.
Debemos de ser muy claros: no estamos diciendo que el candidato propuesto carezca de experiencia en el servicio público. Por supuesto que la tiene. Nadie puede negar que una trayectoria tan extensa en la administración pública mexicana como la que tiene el candidato, independientemente de cómo la califiquemos, es inexistente.
Pero ese no es el tema que nos convoca. En este contexto vale la pena revisar lo que dice la Ley del Servicio Exterior Mexicano, que si bien el artículo 19 permite que la designación puede ser entre quienes no cuentan con carrera diplomática, también señala que preferentemente será entre los miembros del Servicio Exterior de Carrera con mayor competencia, categoría y antigüedad en la rama diplomático-consular.
Experiencia no es lo mismo que especialización. Trayectoria no es lo mismo que formación específica, y un currículum amplio no necesariamente garantiza las competencias que requiere un puesto diplomático en uno de los momentos geopolíticos más complejos que ha vivido nuestro planeta en décadas.
Además el Servicio Exterior Mexicano atraviesa un momento de tensión e incertidumbre. Recientemente se hicieron públicas afectaciones en el pago de nómina que impactaron directamente en la subsistencia del personal que representa a nuestro país en el extranjero.
A ello se suma la falta de actualización salarial desde 1998 y la existencia de denuncias graves por acoso laboral, particularmente en la Embajada de México, en el Reino Unido.
Este contexto exige un liderazgo con legitimidad, con cercanía, con conocimiento técnico, con experiencia diplomática capaz de conducir equipos, resolver conflictos, representar eficazmente al Estado mexicano. Ese es el perfil que se necesita y que no podemos claudicar.
El Reino Unido es un país con el que compartimos valores, intereses comerciales, estratégicos y una relación bilateral significativa. Ahí viven, estudian y trabajan miles de mexicanas y mexicanos que merecen una representación cercana, profesional y profundamente conocedora del entorno diplomático en el que se desenvuelve.
No queremos obstaculizar, pero tampoco vamos a acompañar. Yo entiendo la lógica del realismo político que estamos viviendo. Entiendo que en este recinto hay una mayoría también que se impone. Y entiendo que este nombramiento será aprobado.
Pero entender la realidad no significa resignarnos ante ella. Porque nuestra función como legisladores rebasa una votación, sino también es señalar, es cuestionar y es poner un alto cuando consideramos algo que no se ajusta a las necesidades del país.

Comentarios