Para las togas deshonestas, no merecen ni el saludo

. BLAS A. BUENDÍA. ……………………………………………..
Para las togas deshonestas, no merecen ni el saludo, ni por cortesía forense, es hasta la actualidad una de las posiciones político-jurídicas que ha retomado como bandera de ética judicial, la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C.
Ese pensamiento fue hecho por Don Ricardo Franco Guzmán, Decano de los Abogados Penalistas de la República, y quien es un catedrático insuperable de multitud de generaciones de nuestra Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Al respecto, el abogado penalista Alberto Woolrich Ortiz dedicó en su espacio de indicepolitico.com, una serie de connotaciones que entre el mundo jurídico, son altamente valoradas ya que la profesión del Derecho, es una materia donde se vela el concepto de las libertades sobre quienes pretenden alterar la paz del país.
Y peor aún, en contra de aquellos agentes políticos de alto poder que histriónicamente, el huésped recurrente de Palacio Nacional, continuamente lanza retos vedados: “No me vengan con ese cuento de que la ley es la ley”; que “la justicia está por encima de la ley”, o que, "la Corte no tiene sentimientos ni emoción social a favor de la justicia", cuando el presidente Andrés se lanzara en contra de ministros de la Suprema, valorizando falta una renovación profunda en el Poder Judicial “porque está secuestrado y eclipsado por el poder económico”.
Woolrich rememora que el correr de los años, del reloj del tiempo y las duras experiencias del vivir el litigio diario, nos hacen indudablemente muy realistas: con el correr de las horas se desvanecen muchas ilusiones en la justicia y se caen los mitos que parecían definitivos e inquebrantables.
“Las togas vetustas nos hacemos más entendidas, dándonos cuenta de cuán efímeros y relativos valores portaron y portan algunas togas del Supremo Órgano Jurisdiccional”, subrayó.
Ésta senectud —añade— me hace comprender que los valores absolutos de esas togas de ministros de la Suprema Corte de Justicia, cuentan con excepciones, ya que algunas carecieron de lo que se conoce como ética judicial, para lo cual, en lo subsiguiente presentará mayores análisis profundos.
“Hoy —admitió—, me encuentro presente para agradecer las enseñanzas del actual Decano de los Abogados Penalistas de la República, Académico Emérito de nuestro Ateneo de Estudios Jurídico Penales.
Catedrático insuperable de multitud de generaciones de nuestra Facultad de Derecho, litigante de todo bien, al cual siempre le expresaremos los más afectuosos parabienes.
Don Ricardo Franco Guzmán. “El letrado del que escribimos nos invitó a echar una mirada hacia el pasado, hacia el presente y hacia el futuro”, enfatizó.
Parece un sueño para el abogado Woolrich: “Cincuenta y ocho años se han esfumado como un suspiro en recorrer los pasillos de la justicia, años intensos de desvelos, litigios, esfuerzos, con acontecimientos gozosos y tristes. Pero desde la altura de esos años en la brega aún es posible contemplar y convivir con ese gran jurista Don Ricardo Franco Guzmán”.
Una reflexión se impone, dijo, la fugacidad del tiempo. Corre el tiempo irreparable, huye, fugit irreparabile tempus (filosofía de vida comparable a Carpe diem), pero lo que permanece latente en el litigio y en la vida profesional de quien esto escrito, es Ricardo Franco Guzmán.
Subrayó: “Don Ricardo siempre procuró construir en el medio del litigo algo valioso, algo que nos beneficiara a todos los abogados penalistas, no sólo de la República, sino del mundo entero. Ese algo lo conocemos como repudio total y absoluto a las togas deshonestas. Bien decía que “ni siquiera merecían un saludo, ni por cortesía forense”.
En cuanto al porvenir, Don Ricardo siempre lo deja en manos de la Diosa Themis: la justicia y la injusticia están en la espada de ella. “Por eso, hoy no me voy a perder en estériles añoranzas personales, sino quiero vivir el presente, anhelando un saneamiento en nuestros contornos de justicia, dándole, como también lo desea Don Ricardo, todo su valor a ella. México merece recintos transparentes.
¡Es cuanto!, dijo enérgico el reconocido penalista Alberto Woolrich Ortiz, presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C.
IMPRESIONANTE CURRICULUM
A manera de resumen, es impresionante el currículum vite de Don Ricardo Franco Guzmán. Lugar y fecha de nacimiento: México, D.F., el 7 de febrero de 1928.
Grados académicos: Licenciado en Derecho de la UNAM (7 de junio de 1950).
Diploma de Perfeccionamiento en Derecho Penal, Cumlaude, de la Universidad de Roma, Italia (5 de junio de 1952).
Doctor en Derecho (mención honorífica), de la UNAM (26 de junio de 1971).
Maestro Emérito de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (septiembre de 1974). Doctor Honoris Causa otorgado por el Instituto Nacional de Ciencias Penales de la Procuraduría General de la República, hoy Fiscalía, en ocasión de los festejos con motivo del Centenario de dicha Procuraduría y entregado el 4 de septiembre de 2000, personalmente por el doctor Ernesto Zedillo Ponce de León, Presidente de la República, en la que recibieron también el mismo doctorado: Claus Roxin, de Alemania y José Cerezo Mir, de España.
Doctor Honoris Causa otorgado por la Universidad Interamericana de Morelos-México (Campus Cuernavaca), el 31 de octubre de 2008. Actividades académicas: Profesor de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la UNAM, con antigüedad del 4 de mayo de 1954.
Profesor fundador de la cátedra de “Teoría General de la Culpabilidad” en la División de Estudios de Posgrado, Facultad de Derecho de la UNAM.
Presidente del Colegio de Profesores de Carrera de la Facultad de Derecho de la UNAM, desde la creación de dicho Colegio hasta 2016.
Profesor huésped de la Western California Law School, de la United States International University, de San Diego, California, E.U.A.
Ha dictado múltiples conferencias y cursillos en las principales universidades de México y en varias de Latinoamérica.
Delegado de México en varios congresos nacionales e internacionales en América y Europa.
Condecoraciones y reconocimientos otorgados por los siguientes gobiernos extranjeros y embajadas: Del gobierno de Italia: cuatro condecoraciones de la "Orden al Mérito de la República Italiana", en los grados de: "Cavaliere" (1969), "Ufficiale" (1972), "Commendatore" (1984) y "Grande Ufficiale" (1993).
Del gobierno de Portugal: condecoración de la “Ordem do Infante dom Henrique", en el grado de "Oficial" (2 de octubre de 1980).
Del gobierno de Brasil: condecoración de la “Ordem de Rio Branco", en el grado de "Oficial" (1 de septiembre 1989).
Del gobierno de Venezuela: condecoraciones de la “Orden Francisco de Miranda” y de la "Orden al Mérito en el Trabajo" (14 de octubre 1993).
Del gobierno de Chile, condecoración de la “Orden Bernardo O’Higgins”, en el grado de “Comendador” (1996).
Del gobierno de Argentina, condecoración de la “Orden de Mayo al Mérito”, en el grado de “Gran Oficial” (1998).
“Certificate of Appreciation” otorgado por el Excelentísimo señor Graeme Wilson, Embajador de Australia en México, el 16 de marzo 2005.
Condecoración de la “Orden al Mérito”, del gobierno de la República de Polonia, en el grado de “Caballero” (2005)
Reconocimientos universitarios. Desde el 7 de septiembre de 1956 es miembro de número de la Academia Mexicana de Ciencias Penales, por lo que es el Decano de la misma.
Corresponsal de la “Sociedad Argentina de Criminología”, 20 de marzo de 1972. Medalla "Al Mérito Académico" de la UNAM, 26 de abril de 1993.

Comentarios