Otra utopía de la jefa GCDMX Brugada

ANGEL BEJARANO O. …………………………………….
No es broma: Clara Brugada, jefa de gobierno de la Ciudad de México, presentó a su gabinete una gran utopía, esto es, el Código de Ética, Honestidad y Cero Corrupción, con la finalidad de evitar la corrupción y pugnar por la multicitada austeridad, etc, etc.
Definamos, primero, qué es una utopía… es un plan, proyecto o sociedad ideal que resulta muy difícil o imposible de poner en práctica en la realidad, pero que se imagina como modelo de bienestar, justicia y armonía humana.
Habría que recordar que Brugada despegó políticamente en 2009, cuando su mentor López Obrador decidió que hicieran a un lado a Rafael Acosta, “Juanito”, quien había resultado ganador en la elección respaldado por el PT. Esa fue la primera jugada sucia muy lejana a un acto honesto.
A Clara Brugada, así como a su secretario de obras y servicios, Raúl Basulto, se les señaló tiempo atrás como responsables de inflar los costos de sus primeras utopías construidas en Iztapalapa.
Evidentemente esta práctica tan común en todas las alcaldías es un acto de deshonestidad perene.
Durante el sexenio de AMLO se comprobó que el 85% de las compras fueron directas, esto es, sin licitación de por medio y con el consabido moche.
¿No es un acto deshonesto dar prioridad a sus mentadas utopías y tener en el olvido las calles y avenidas que requieren pavimentación y bacheo, o bien, dar mantenimiento al drenaje para evitar las inundaciones en época de lluvias?.
Y qué decir del enriquecimiento de Andrés López Beltrán y su prestanombres Amilcar Olán. No hay una sola carpeta de investigación de la Fiscalía General de la República.
¿Se han preguntado donde quedaron los aproximadamente 10 millones de árboles talados para construir la fallida obra del Tren Maya y que el próximo año recibirá de subsidio 18 mil 180 millones de pesos al no ser autosuficiente?.
¿O a dónde quedaron las estructuras metálicas del aeropuerto que se estaba construyendo en Texcoco y AMLO mandó cancelar?.
Las “grandes” obras de AMLO se caracterizaron por rebasar los presupuestos iniciales. Dos Bocas, el Aeropuerto “Felipe Ángeles” y el Tren Maya son ejemplos palpables de una corrupción desbordada.
El presupuesto inicial del Tren Maya ascendía a 197 mil millones de pesos, pero el costo final fue de 549 mil millones de pesos.
La Refinería Dos Bocas tenía asignado un presupuesto de 211 mil millones de pesos y al término de la obra ascendió a 398 mil 500 millones de pesos.
Respecto al Aeropuerto “Felipe Ángeles”, su construcción se presupuestó en 96 mil 200 millones de pesos, aunque su costo final fue de aproximadamente de 116 mil millones de pesos.
En los 3 casos hay una coincidencia: no han dado los resultados esperados. Aún así, Brugada habla de honestidad y transparencia financiera

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