México necesita expandir la educación Superior pública ante retos siglo XXI

México necesita ampliar la educación superior pública para ofrecer oportunidades a jóvenes que todavía encuentran barreras económicas, territoriales y académicas. Y cada ampliación debe acompañarse de personal suficiente, infraestructura adecuada, apoyos estudiantiles y condiciones para una formación rigurosa, afirmó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
Al dictar la conferencia magistral “La educación superior pública ante los retos y transformaciones del siglo XXI”, en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), también señaló que la transformación tecnológica exige renovar la docencia, la investigación y la gestión con criterios académicos y atención a las necesidades de nuestras comunidades. Además, el financiamiento debe ser suficiente, oportuno y sostenible. “De su continuidad depende que la expansión preserve la calidad y fortalezca las instituciones”.
Acompañado por el rector de la UAZ, Ángel Román Gutiérrez, y de otras autoridades de esa casa de estudios, el rector Lomelí expuso que la educación superior mexicana atiende hoy a 5.52 millones de estudiantes; alrededor de 3.42 millones se forman en instituciones públicas; es decir, el sector público concentra cerca del 62 por ciento de la matrícula y constituye el principal soporte de la formación superior del país.
Asimismo, detalló que en 10 ciclos escolares la matrícula en este nivel educativo pasó de 4.24 a 5.52 millones de estudiantes: un crecimiento cercano al 30 por ciento.
Con él coincidió su homólogo Ángel Román quien puntualizó que en las universidades debe abrirse el diálogo sobre el presente y futuro, retos y capacidades de estas instituciones. Añadió que la nación cuenta con una red amplia de universidades con historias, contextos y responsabilidades distintas, pero unidas por una misión común: formar, investigar, generar conocimiento y contribuir al desarrollo de México.
“Defender la universidad pública es defender el futuro del país, implica preservar la autonomía universitaria, la libertad académica y la capacidad institucional para investigar, cuestionar, proponer y responder a las necesidades de la sociedad”, manifestó y celebró la conferencia del rector Lomelí, que es parte de los trabajos conjuntos entre la UNAM y la UAZ, a partir de un convenio firmado el año pasado.
Proyectos de largo plazo. En el vestíbulo del Teatro Fernando Calderón de la UAZ, el rector Lomelí remarcó que de 2014 a 2024 la proporción de jóvenes de 25 a 34 años con educación superior aumentó en México del 20.3 al 29.1 por ciento, y aunque subrayó que este avance es significativo, señaló que el promedio de la OCDE alcanza 48.7 por ciento.
Ante ello, insistió en que “nuestro país necesita, cada vez con mayor urgencia, una universidad pública más incluyente, capaz de ampliar las oportunidades educativas y acompañar las trayectorias del estudiantado desde múltiples enfoques”.
Esta universidad pública, abundó, debe ser académicamente sólida y preservar la calidad, el rigor y la libertad intelectual en todas sus funciones. También debe ser innovadora y humanista al incorporar las tecnologías sin perder la centralidad de la creatividad e iniciativa de las personas ni los valores éticos. Por otro lado, debe ejercer la autonomía universitaria con responsabilidad plena, combinando la libertad académica con la transparencia y la rendición de cuentas.
Lomelí Vanegas agregó que ninguna institución puede cumplir cabalmente todas las anteriores tareas sin un financiamiento suficiente, estable y acorde con la magnitud de sus responsabilidades. “Contar con los recursos necesarios permite sostener proyectos de largo plazo, ampliar sus alcances y procurar que sus resultados se traduzcan en beneficios concretos para la sociedad”.
Ampliar el acceso, asegurar la calidad, fortalecer la ciencia, responder a los cambios tecnológicos y contribuir al bienestar son dimensiones inseparables de una misión pública en la que deben converger anhelos y voluntades colectivas, aseveró.
Lomelí Vanegas atendió preguntas de los asistentes a la conferencia, a quienes insistió que los recursos destinados a la educación, sobre todo a la superior, no son un gasto sino una inversión. Recalcó que hay que transparentar su uso y ser austeros para que la sociedad sepa en qué se invierten y acompañe estos esfuerzos. También enfatizó su convencimiento de no cobrar cuotas y que se debe financiar el fondo de gratuidad para las universidades estatales que aceptaron no cobrarlas.

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