México, más cerca del autoritarismo Militar más bien político-empresarial

BLAS A. BUENDÍA
Del militarismo al fascismo sólo hay un toque de clarín y dar el paso…, alertó el senador Germán Martínez Cázares, del Grupo Plural, en el marco de la comparecencia de la secretaria de Seguridad Pública Federal, Rosa Icela Rodríguez ante el pleno del Senado de la República, el miércoles 19 de octubre (2022), la cual quedará en los anales de la historia senatorial y de donde salieron con un jalón de orejas los Altos Mandos del castrismo en México.
La refriega parlamentaria más interesante fue centrada, además por la senadora panista Lilly Téllez quien de entrada dijo: “Saludo a esta nueva élite militar, que es ahora un ejército más bien político-empresarial”.
Al interior del coloso legislativo de Reforma e Insurgentes, nada más era de imaginarse que salían los signos de muina, un fenómeno tan natural que denota el enojo muy fuerte que siente uno para el General Sandoval y el Almirante Ojeada, quienes debieron inmediato tomar un té de jengibre y un bolillo, por aquello de que se les fuera a subir la bilirrubina.
Fue “el miércoles negro” tanto para el General Chencho Sandoval y el Almirante José Rafael Ojeda Durán, de quienes desde lo más profundo de las cuerdas bucales del senador Germán Martínez, éste modernizó el pensamiento juarista: “Para los amigos, justicia y gracia. Para los enemigos, la ley a secas”, por la frase que consigna a la élite miliar: “A los amigos, a firmar contratazos; a los enemigos, a tirar balazos”.
Pero de forma inteligente, pese a los gestos fruncidos de los “imperiales marciales”, Germán Martínez aclaró enfáticamente: “Los mexicanos que pensamos distinto a usted también amamos a México, aunque sólo seamos simples ciudadanos; luchamos en distinta trinchera, pero nos cobija la misma bandera”.
El presidente de la mesa directiva en activo, Alejandro Armenta Mier, le dio entrada a la H. Asamblea para proceder a la segunda ronda de preguntas, donde en consecuencia, cedió el uso de la palabra al senador Martínez Cázares, del Grupo Plural, hasta por cinco minutos.
Pero cinco minutos que para los militares superiores representaron una eternidad porque les “llovió, fuerte y bonito”.
Un pronunciamiento político que ha sido uno de los mejores en la historia contemporánea del Senado de la República, que incluso, el pueblo mexicano ya lo esperaba, que por suerte le tocó al abogado Germán Martínez Cázares, nacido en Quiroga, Michoacán, el 20 de junio de 1967.
La sublevación verbal fue tan histórica que sus pares lo celebraron, y cuya alocución no tiene desperdicio alguno:
“Señor Sandoval, mis palabras como SENADOR de la República en relación a las reformas que se sometieron a nuestra competencia sobre el mundo militar ni fueron tendenciosas ni las movió interés o ambición personal ni buscaron apartar a la ciudadanía de sus Fuerzas Armadas, como usted afirmó en septiembre pasado.
“Quienes hemos hecho señalamientos a las tareas castrenses, en ejercicio de nuestra labor legislativa, no merecemos su reproche, no se lo acepto, no soy su tropa ni debemos pensar igual. Respeto el uniforme que usted porta, pero eso no lo hace más ni mejor mexicano. Soy o intento ser leal a México y no soy servil a nadie.
“La dignidad no es un asunto de estrellas en el hombro, sino de mexicanos estrellados contra la ineptitud de sus gobiernos. Y si acaso usted valiera más que otros mexicanos por sus insignias, entonces México estaría cerca de un autoritarismo militar.
“Ninguna persona es más que otra en una República, como lo soñó Benito Juárez. A los tribunales militares Benito Juárez les cesó de conocer de negocios civiles. Juárez tenía clara la frontera entre civilización y militarización. Eso dije y lo sostengo, mi argumento entonces es tendenciosamente juarista.
“El Ejército es constitucionalista, no presidencialista, no tiene dueño, nació contra el Vende-Patria Santa Anna, el emperador Maximiliano, el dictador Díaz o el chacal Victoriano Huerta.
“Esta patria no es de un solo hombre, su tarea en seguridad pública debe ser de carácter civil, no sólo de mando civil.
“Los tiempos del pensamiento único y la confusión nación-gobierno-partido-ejército, no deben volver.
“El Ejército es pueblo uniformado, sí, pero portar armas no los eleva por encima del pueblo, los compromete con el pueblo.
“El general presidente de México Lázaro Cárdenas heredó un reglamento de deberes militares de 1937, donde prohibió a los militares intervenir en asuntos civiles, artículo 29. También limitó la expresión de ideas en asuntos políticos y religiosos, artículo 31.
“Y, por si fuera poco, en el artículo 92 dice: ‘Más que a ninguno de los miembros en servicio activo, a los Generales corresponde abstenerse en forma más absoluta e inmiscuirse en asuntos políticos del país, directa o indirectamente’”.
Inmediatamente, el senador Germán Martínez Cázares, cuestionó: “¿Qué tratos y contratos hizo en la Secretaría de la Defensa con Alejandro Moreno, el presunto delincuente, según la Fiscalía de Campeche? ¿Por qué se metió en asuntos políticos, precisamente bajo el Castillo de Chapultepec? ¿Usted, señor Sandoval, se siente autorizado para pisotear esas órdenes del general Cárdenas?
“La milicia tiene límites y debe respetarlos. El fuero militar no le alcanzará a nivel internacional si se viola nuestra Constitución y los derechos humanos. Quiero a mi Ejército victorioso, derrotando a los criminales, feminicidas y asesinos de periodistas, pero también lo quiero obedeciendo a la ley”.
Y fustigó: “Le ordenaron hacer un aeropuerto, un tren, etcétera, usted obedece, y si acaso le ordenaran liquidar a un adversario electoral, ¿también obedecería? Del militarismo al fascismo sólo hay un toque de clarín y dar el paso. Su equipo castigó a un teniente por no darle las botas correctas, ¿ya castigó a los responsables de custodiar todos los papeles del Ejército?”
Posteriormente, el legislador michoacano hizo hincapié al espionaje del Guacamalla Leak.
“Los guacamayos son militares descontentos, el gobierno salió de espoleta retardada para entender el enorme peligro de los delincuentes, pero de estopín instantáneo para entender que muchos de sus contratos no se licitan, sólo se adjudican sin fiscalización. A los amigos, a firmar contratazos; a los enemigos, a tirar balazos. El descontento ya no se oculta, privilegio marcial puro”.
Luego rememoró un hecho que rebasó los límites de la División de Poderes: “En el lugar donde usted nos vituperó en septiembre murieron los Niños Héroes de Chapultepec; ellos tuvieron unos compañeros de armas que pelearon por amor a México y no eran mexicanos; se batieron en muchas trincheras, incluida la batalla de Churubusco; murieron a manos del Ejército invasor norteamericano; nacieron en otra tierra; pensaban distinto; hablaban otra lengua; tenían otra bandera verde y amarilla que decía Irlanda por siempre; tenían otro comandante, el capitán John Riley. No eran traidores, señor Sandoval, eran el Batallón de San Patricio.
“Los mexicanos que pensamos distinto a usted también amamos a México, aunque sólo seamos simples ciudadanos; luchamos en distinta trinchera, pero nos cobija la misma bandera. Le respeto, señor Sandoval, pero el alto mando de General sólo lo merecerá frente a la historia”, concluyó su intervención con fuerte ovación de sus pares.
Un saludo a la nueva élite militar Entraría al quite la aguerrida senadora panista Lilly Téllez, marcando su destreza y altivez parlamentaria, aparentemente fajándose muy bien las enaguas porque le iba a hablar, y fuerte, a un General de División:
“Saludo a esta nueva élite militar, que es ahora un ejército más bien político-empresarial.
“Su silencio aquí, General (Sandoval), y se lo digo de frente, es un grito que desafía y desprecia a la República, la que usted, General, jura defender y ahora trata con tanto desdén.
“Su comandante los está observando y adivino lo que está pensando, ‘que no les vengan con que la ley es la ley, eso no aplica cuando el comandante supremo es un rey’.
“Hace un año, General, estaban ustedes ahí, ahí, observando en un estricto acto de presencia física, su objetivo, General, era intimidar a cualquier senador que se atreviera a cuestionar.
“Usted, General y su poder armado se apropian cada día más del Estado, lo hacen a costa del Presidente que se los ha entregado, agobiado el Presidente en su ineptitud y su cobardía, hasta los muertos les ha endilgado, han salido a la luz sus secretos, General, usted es el verdadero autor intelectual y material de las reformas que violentan flagrantemente a la Constitución.
“El orgullo que nos inspira a los mexicanos, nuestro Ejército y su popularidad, no le brindan, General a usted, autorización para adjudicarse tajadas de poder, mientras los soldados se parten el alma por un jornal, usted y su élite militar gozan de privilegios presupuestales desmesurados.
“Tienen ustedes todo el dinero, todo el poder, toda la información, todas las armas y todo el descaro de caminar por encima de la ley, a tal grado militarizaron al país que la curia castrense aquí presente ya podría venir, ya podría venir a responder ante varias comisiones del Senado, ante la Comisión de Turismo, la de derechos Humanos, la de Función Pública, la de Cultura, la de Relaciones Exteriores, vaya, el Ejército político empresarial”, precisó Lilly Téllez, a quien consideran una “Adelita” aferrada a no ser dominada por ningún sujeto con cara de gorila.
Ante la premura que ejercía el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Alejandro Armenta Mier, de conminarla para que concluyera su disertación, la senadora María Lilly Téllez García, de inmediato respondió “Ya voy a concluir, permítame. Tranquilos, tranquilos”.
“General, usted prefiere callar, porque no puede explicar el desastre en seguridad, los 130 mil muertos, la explosión de la violencia en este sexenio, el baño de sangre en el que está México y del que es responsable este Gabinete de Seguridad, usted y todos ustedes por acción y omisión.
No puede explicar por qué el Ejército ubica como amenaza a los padres de los niños con cáncer, a las feministas, a los periodistas y a los activistas y con horror vemos que los equiparan en peligrosidad con el cártel de Tepito”.
—El Presidente SENADOR Alejandro Armenta Mier: Concluya, SENADORA, el tiempo se ha agotado.
—La SENADORA María Lilly Téllez García: “No puede explicar por qué no le han quitado ni el 1% a las ganancias de 25 mil millones de dólares anuales que tener al crimen organizado en México. ¿Por qué?, general, ¿qué pactos hay?
“Y termino: le voy a entregar esta lista. Esta es la lista que el Presidente López Obrador por cobardía no pone en las mañaneras. Esta es la lista de los verdaderos criminales, se la voy a entregar, General, y lo reto desde aquí en nombre de los ciudadanos de México, lo reto, General, a que cumpla con su deber, ya no se sirva de la patria, a la patria usted y su élite deben…
”Es importante hacer notar que el presidente de la Mesa Directiva Alejandro Armenta Mier, cuan sátrapa, ordenó al equipo técnico cerrar el micrófono a la senadora Téllez al momento casi de cerrar su intervención: “…lo reto, general a que cumpla con su deber, ya no se sirva de la patria, a la patria usted y su élite deben…”
Luego entonces, se escuchó un alud de aplausos que prevenían de los escaños senatoriales.
¿Cómo se debe interpretarse la sesión del miércoles 19 de octubre de 2022?
Quedará inscrita en la historia contemporánea del parlamentarismo mexicano, porque los altos representantes populares del coloso legislativo de Reforma e Insurgentes, prácticamente le dieron un jalón de orejas a los
mandos castrenses, particularmente en contra del General Sandoval, quien solo reía y a quien se le observaba un coraje plenamente escondido.

Comentarios