Momento de redefinir las prioridades de Gobierno en los tiempo y recursos
- Chronos
- 20 ene
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La economía de México tuvo un crecimiento promedio inferior a 1% en el último sexenio. Este estancamiento no es coyuntural: responde a una productividad baja, una informalidad que abarca a más de la mitad de la fuerza laboral y una carga burocrática que desincentiva la inversión y la formalidad —simplemente abrir y operar un negocio en México sigue siendo excesivamente costoso en tiempo y recursos.
En paralelo, aunque se registran reducciones marginales en homicidios, el país sigue inmerso en la etapa más violenta de su historia reciente. A la crisis de personas desaparecidas se suma la falta de policías locales fortalecidas y de una estrategia regional contra el crimen, además de señales preocupantes en materia de derechos que debilitan la confianza ciudadana y la calidad democrática.
En este contexto interno complejo, la presión externa del gobierno de Trump representa un desafío evidente, pero también una oportunidad. El cambio de visión en Washington, que hoy percibe a México más como riesgo que como aliado, obliga a replantear prioridades.
La amenaza externa, bien leída, puede convertirse en un incentivo para romper el status quo y avanzar hacia un Estado que funcione mejor para la gente.
Conoce aquí a detalle Nuestras Ideas para poner las prioridades en orden y gracias por leernos semana a semana. ¿Resistir para mantener el status quo, o negociar buscando el desarrollo?
Trump ha cambiado de forma drástica los criterios de decisión en Washington y ha colocado a la presidenta Sheinbaum ante un dilema central, señala Luis Rubio, presidente de México Evalúa en su columna “El dilema”. La nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos prioriza el control de América Latina por encima del combate al terrorismo o la contención de China. Este giro se evidenció en la detención de Nicolás Maduro.
El mensaje es claro y tiene implicaciones directas para México. Durante décadas, Estados Unidos consideró que un México próspero y estable era parte de su propio interés estratégico, como reflejó la lógica detrás del NAFTA.
Esa visión se ha perdido. Hoy, México es visto como una amenaza: un país con instituciones debilitadas tras años de ineficacia para construir capacidades administrativas, judiciales y de seguridad. A ello se suma una percepción estadounidense que ya no ve a México como aliado, sino como foco de desorden, criminalidad y riesgos económicos. En este contexto, Sheinbaum enfrenta una disyuntiva: negociar acuerdos sustantivos con Estados Unidos en seguridad y desarrollo, o resistir para mantener el status quo.



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