Millones para el baile… mientras Almoloya hundiéndose en el rezago
- hace 14 minutos
- 2 min de lectura

RAÚL GONZÁLEZ NOVA……………………
ALMOLOYA DE JUÁREZ, ESTADO DE MÉXICO.– A 200 años de su fundación, Almoloya de Juárez parece celebrar más el espectáculo que los resultados. Mientras miles de familias siguen esperando calles dignas, mayor seguridad, servicios públicos eficientes y obras terminadas, el gobierno municipal apuesta por un cartel artístico integrado por Mi Banda El Mexicano, El Komander y María José, decisión que ha desatado un creciente descontento entre diversos sectores de la población.
La pregunta que cada vez se escucha con mayor frecuencia es inevitable: ¿cuánto costarán estos conciertos y de dónde saldrá el dinero? Hasta ahora, ciudadanos exigen conocer el monto de la inversión y los criterios utilizados para destinar recursos a espectáculos masivos cuando el municipio continúa enfrentando rezagos en infraestructura y servicios.
La inconformidad no surge únicamente por los artistas contratados, sino por las prioridades de una administración que, a juicio de numerosos habitantes, parece preocuparse más por el impacto político de un escenario lleno que por resolver los problemas cotidianos de las comunidades.
A esta situación se suma otra crítica constante: el silencio del Cabildo. Para muchos ciudadanos, tal parece que no existen regidores que puedan o quieran levantar la voz en defensa del pueblo y exigir que los recursos públicos se orienten primero a las necesidades más apremiantes del municipio.
Consideran que la función de los integrantes del Ayuntamiento no es únicamente aprobar decisiones, sino representar a la ciudadanía, cuestionar, fiscalizar y velar por el interés colectivo.
El contexto agrava aún más las dudas. Hace apenas unos meses, el robo de dinero en efectivo en la Tesorería Municipal provocó preocupación sobre el manejo y resguardo de los recursos públicos. Hoy, ese antecedente vuelve a cobrar relevancia y fortalece las exigencias de transparencia en torno a los gastos del Bicentenario.
Mientras se anuncian fiestas y espectáculos, en distintas comunidades continúan las denuncias por calles destruidas, obras inconclusas, deficiencias en el alumbrado público, problemas de drenaje, falta de agua potable y una percepción de inseguridad que sigue inquietando a la población.
Nadie discute que el Bicentenario merece celebrarse. Lo que cuestionan los ciudadanos es que la conmemoración parezca privilegiar el entretenimiento sobre las soluciones. Porque la historia de un municipio no se honra únicamente con escenarios, luces y música; también se escribe con gobiernos que rinden cuentas, administran con responsabilidad y entregan resultados.
Los conciertos terminarán cuando se apaguen las bocinas y los reflectores. Lo que permanecerá será el juicio de los ciudadanos, quienes recordarán si este Bicentenario dejó un legado de obras y bienestar o si fue solamente una fiesta costosa, acompañada por el silencio de un Cabildo que, para muchos, ha dejado de ser la voz de los almoloyajuarenses.

Comentarios