Mantener finanzas públicas sólidas, liberar el capital humano y mejorar entorno de negocios, clave en Perú

El fuerte crecimiento económico registrado en Perú durante las últimas dos décadas ya ha impulsado los ingresos y el nivel de vida. Para continuar con su trayectoria de crecimiento, Perú debe mantener unas finanzas públicas sólidas, liberar el potencial de su capital humano y mejorar el entorno de negocio, sobre todo para las pequeñas empresas, según un nuevo informe de la OCDE.
La última edición de Estudios Económicos de la OCDE: Perú prevé que el PIB crezca un 2,8% este año y un 2,6% en 2026. En vista de que la inflación se sitúa dentro del rango objetivo del banco central —entre el 1% y el 3%—, la política monetaria debería mantener, en términos generales, una orientación neutral y en función de los datos para proteger la estabilidad de precios frente a los riesgos nacionales e internacionales.
De cara al futuro, el reto consiste en impulsar un crecimiento resiliente e inclusivo al tiempo que se mantienen unas sólidas finanzas públicas. Si se cumple nuevamente la regla fiscal, se conseguiría preservar la solidez del marco macroeconómico del país, salvaguardando a la vez la confianza de los inversores.
Las reformas destinadas a mejorar la eficiencia del gasto público y a optimizar los ingresos —mediante la ampliación de la base impositiva y la reducción de la evasión— aportarían un mayor margen para acometer inversiones sociales necesarias y que impulsen la productividad.
"Perú puede reforzar las bases para desarrollar el crecimiento a largo plazo mejorando las competencias de la fuerza laboral, impulsando el acceso de las pequeñas empresas al financiamiento, fomentando la creación de empleos formales y acelerando la adaptación al cambio climático", ha afirmado Mathias Cormann, Secretario General de la OCDE, durante la presentación del informe en Lima junto con el Presidente del Consejo de Ministros de Perú, Eduardo Arana Ysa, el Ministro de Relaciones Exteriores, Elmer Schialer Salcedo y el Ministro de Economía y Finanzas, Raúl Pérez-Reyes.
"Para poder financiar las inversiones necesarias en infraestructuras, educación y protección social, así como en la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos, será necesaria una mayor eficiencia en el gasto y unas instituciones fiscales sólidas que salvaguarden la sostenibilidad de la deuda".
El Estudio concluye además que el elevado nivel de informalidad y los débiles resultados en educación frenan el potencial de Perú a la hora de impulsar la creación de empleo formal y el crecimiento.
Es necesario adoptar una estrategia integral para promover el empleo formal que incluya la mejora de las competencias, la reducción de las contribuciones a la seguridad social para los trabajadores con bajos ingresos, la simplificación de la regulación laboral y empresarial, y una aplicación más firme de la legislación tributaria y laboral. Asimismo, es fundamental que se refuerce el Estado de derecho para garantizar la aplicación efectiva de estas reformas.
La inversión en capital humano también será importante. Impulsar una educación de primera infancia y cuidado infantil de alta calidad —sobre todo en las familias de bajos ingresos y en las zonas rurales— mejoraría los resultados educativos y aliviaría las responsabilidades de cuidado de las mujeres, permitiendo que un mayor número de ellas pueda acceder a trabajos formales y mejor remunerados. Asimismo, al fortalecer la educación y formación profesional, también se impulsarían nuevas oportunidades de empleo formal para los jóvenes.
El limitado acceso al financiamiento está lastrando la inversión y la transición hacia una economía más resiliente e inclusiva. La penetración del crédito sigue siendo baja, al tiempo que las microempresas y las pequeñas y medianas empresas (MIPYME), que representan la mayor parte del sector empresarial, tienen dificultades para acceder a créditos asequibles. Las reformas deben centrarse en reducir los costos de financiamiento, impulsar fuentes de financiamiento alternativas adaptadas a las necesidades de las MIPYME y desarrollar los mercados de capitales.
Perú es muy vulnerable al cambio climático y se ha comprometido a alcanzar la neutralidad climática para el año 2050 pero, para reducir las emisiones y aumentar la resiliencia, será necesario adoptar medidas ambiciosas. Si se detuviera la deforestación, se impulsarían las energías renovables y el transporte con bajas emisiones, y se reforzarían las políticas de adaptación, se lograría mejorar la resiliencia ambiental y se respaldaría el crecimiento sostenible.

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