Los hipócritas suelen engañarse más así mismos que a los demás.

Al parafrasear al filósofo inglés Francis Bacon, “los hipócritas suelen engañarse más así mismo que a los demás”, la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., coincidentemente evocó con dicho pensamiento en la época de Cicerón, cuando se decía: “malus ubi bonum se simulit, tunc est pessimus”, lo que significa: “El malo, cuando se finge bueno, es pésimo”.
La sociedad en su conjunto, pedirá una justa razón ¿a qué viene todo ello?
Pues bien, relata del por qué es muy utilizable estos pensamientos positivistas en razón a la actual política que están desempeñando los responsables del aparato de justicia federal.
La Academia señala que Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, permitió con maquiavélica maldad, que transcurrieran muchos años, de indolencia en la justicia, para decir: “Puedo dar fe de una operación de Estado para proteger a la familia de la esposa del Presidente (Calderón), para proteger a los altos funcionarios públicos de ese gobierno, que hoy viene a hablar del Estado de Derecho sin ninguna autoridad moral, eso es una hipocresía”.
Se dice que el jus sanguinis —derecho de la sangre, expresión latina que implica que la identidad nacional es algo heredado de los padres, una identidad colectiva que se transmite de generación en generación—, está calado a fuego, es por ello que el padre de Daniel Alberto (uno de los menores fallecidos) de inmediato respondió: “Malamente que lo dijo tanto tiempo después, porque a final de cuentas parte de la corrupción es la omisión”.
Y añade: “En el momento crítico que vivimos en esta Transformación de la República de inconfesables injusticias, de encapuchadas e interesadas memorias, como la denotada por Arturo Zaldívar, nos conforma constatar la urgencia del ideal de justicia que buscan los padres de los menores inmolados en aquella “Guardería ABC” de Hermosillo, Sonora, cuando aún después de tantos años ahora expresan en voz de la mamá de Daniela Guadalupe —bebé de dos años que fue trasladada a un Hospital de Guadalajara antes de morir—, “no tiene calidad moral siquiera para hablar del caso”, que para lo cual, subraya: “No nos ofreció apoyo de traslados, de llevarse a los niños donde de verdad iban a recibir una atención que necesitaban”. Además, aseguró: “Lo que hizo fue minimizar lo que estaba sucediendo con los niños”.
Para la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, esas palabras sí son de dolor, no de marcada hipocresía como las pronunciadas por Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.
“Esas impactantes y lapidarias expresiones, provenientes de padres que aún sufren el dolor, aniquilan las palabras y deseos del Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por la simple razón de que no resulta ser la persona idónea, ni para impartir, ni para procurar justicia”.
Finalmente, vale la pena reproducir lo que dijo la madre de Paulette Daniela (otra menor fallecida): “¿Qué nos podemos esperar de un apersona que en su momento no dejó que avanzara la justicia para nuestros hijos?”.
La prestancia y la claridad de las palabras de los padres de los menores, se convierten en adalid en busca de justicia, de una justicia real, que no sólo se espera, sino que México hoy exige de Andrés Manuel López Obrador sin ataduras de ninguna especie.
“México requiere justicia, no palabras de hipocresía. ¡Es cuanto…!”, puntualizó el abogado Alberto Woolrich Ortíz, quien es Presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C.
A manera de conclusión, es de aclarar que la persona hipócrita y falsa cae mal porque engaña. La investigación, publicada en la revista Psychological Science, muestra que a la gente le desagradan más hipócritas que a aquellas personas que abiertamente admiten tener alguna conducta que ellos desaprueban.

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