Las políticas públicas sí pueden corregir el rumbo de México

Ante la incertidumbre generada por la reforma judicial y la falta de contrapesos políticos, que amenazan la confianza de inversionistas, el caso de Nuevo León es alentador.
Demuestra que un marco normativo alineado con tratados internacionales puede atraer inversión y generar empleo. Aún así, en la entidad todavía hay más de 400 oportunidades de mejora en calidad regulatoria y eficiencia gubernamental. Si otros estados hicieran este ejercicio de mejora regulatoria, el nearshoring podría consolidarse como un motor de desarrollo.
El hecho es que los retos de México no son insuperables, pero requieren políticas públicas bien diseñadas, basadas en evidencia y con visión de largo plazo. Por ejemplo, el país tiene una carga tributaria muy inferior al promedio de la OCDE. Una reforma fiscal bien diseñada, que amplíe la base de contribuyentes y mejore la eficiencia del SAT en la fiscalización, podría incrementar la recaudación sin afectar a los sectores más vulnerables y garantizar derechos.
Otro ejemplo: ante el riesgo de que el crimen organizado capture al sistema judicial en la elección de jueces en 2025, las políticas públicas de prevención pueden salvar vidas, como la implementación de protocolos de seguridad hiperfocalizados y la protección especial a jueces penales estatales.
En materia de salud y bienestar, rediseñar la seguridad social para que se financie con impuestos generales permitiría mayor inclusión de las mujeres en participación económica y contribuiría a cerrar la brecha de género.

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