Las 50 aduanas que existen en este país son los principales puntos de entrada del comercio

En el primer semestre del 2024 se registraron más de 11 millones de operaciones comerciales, un aumento del 3 por ciento respecto del año anterior, con un valor estimado, yo tengo otra cifra distinta a la que mencionó el senador Yunes, de más de 710 mil millones de pesos.
De cualquier manera, esto representa aproximadamente el 25 por ciento de todos los ingresos tributarios del gobierno federal.
Por eso de ese tamaño es la importancia de las aduanas y también de ese mismo tamaño, diría yo, era la oportunidad de impulsar una reforma para modernizar su tecnología, su eficiencia en los procesos administrativos, la simplificación de regulaciones y sobre todo para atender lo que en el último año ha sido uno de los mayores escándalos de corrupción en este país, me refiero al huachicol fisca.
Pero esta reforma es todo lo contrario. Nosotros sostenemos que es una reforma que genera una grave afectación económica al ser en el centro una reforma que sobrerregula, que no genera certidumbre jurídica y que termina poniendo más trabas que incentivos al comercio exterior, cuando menos en tres vertientes.
Primera, por castigar a importadores y, por lo tanto, a las cadenas productivas y eventualmente a los propios consumidores.
Segundo, porque pone freno a las exportaciones que hoy son el motor más importante de la economía mexicana.
Y tercero, por ser una reforma que se limita solo a particulares rompiendo con el principio de equilibrio y proporcionalidad en la fiscalización.
La reforma genera incertidumbre en materia de responsabilidades de todas las instancias involucradas, por lo que genera afectaciones a industrias clave como la química, la farmacéutica y la industria de hidrocarburos.
Además que observamos una sobrecarga impositiva y regulatoria al comercio exterior, que por un lado desincentiva la actividad económica y por otro lado traslada el costo a los propios consumidores.
Lo más grave es que la reforma, decimos nosotros, no ataca de manera eficaz la corrupción en las aduanas. Su solución es imponer cargas y nuevas responsabilidades a los agentes aduanales para obligar a vigilar el correcto cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes que hagan importaciones.
Por lo contradictorio es que no establece responsabilidades, sanciones ni mecanismos de control hacia las autoridades aduaneras, concretamente Agencia Nacional de Aduanas, el SAT, Hacienda, que son las encargadas de realizar las inspecciones aduaneras y en donde recae la responsabilidad de frenar eventualmente el huachicol fiscal y la corrupción en las aduanas.
Entendemos que las y los agentes aduanales son el primer filtro en la cadena de operaciones, pero por ningún motivo se debe sustituir la responsabilidad que tienen nuestras instituciones con el actuar de particulares.
Por todo eso, en Movimiento Ciudadano nos hubiera gustado ver una apuesta por una reforma aduanera que generara certidumbre jurídica, que fortaleciera la economía, la competitividad y que realmente enfrentara de una mejor manera el problema de corrupción, repito, especialmente el huachicol fiscal que ha significado un desfalco de más de 600 mil millones de pesos en la red aduanera de México.
Los verdaderos problemas están en el control de las aduanas y los puertos, donde persiste la corrupción y el llamado huachicol fiscal. Por todo esto, nos es muy difícil acompañar esta minuta.
Tomamos nota también del anuncio que ha hecho el senador Yunes de la sugerencia que hace la Secretaría de Hacienda, lo diría con mucho respeto, pues en este momento no le corresponde a la Secretaría de Hacienda introducir un transitorio, le corresponde a esta Cámara en el proceso legislativo.
Y si tienen alguna duda del camino que debe de seguir el transitorio, le pueden preguntar al senador Huerta Ladrón de Guevara, que se está haciendo experto en la materia.

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