La política exterior no se improvisa se planifica, se negocia y se mide.

Así nació el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, hoy T-MEC, un acuerdo comercial verdaderamente histórico, producto de la visión de futuro de gobiernos del PRI que han hecho de México el socio comercial número uno de Estados Unidos. Tan solo en 2024, 505 mil millones de dólares en exportaciones mexicanas cruzaron la frontera.
Hoy es diferente, y este gobierno opera —puntualmente lo digo— a salto de crisis. Hay ausencia de dirección. Mientras el mundo se reacomoda, México pierde oportunidades en Asia y el Pacífico; las inversiones se van a Vietnam y Malasia. El acuerdo con la Unión Europea sigue empolvado y la inversión de Europa busca países con certeza jurídica.
Vayamos a Estados Unidos: México no tiene una agenda estratégica. El gobierno solo reacciona a las visitas de funcionarios norteamericanos con detenciones o anuncios de última hora. Si esa es la única manera de que el gobierno funcione, pues ni modo, invítenlos más seguido.
Por cierto, las ausencias de este gobierno son visibles y alarmantes. Estados Unidos ganó el panel del maíz biotecnológico. Mala señal rumbo a la revisión del T-MEC en 2026. Entonces, en el PRI nos preguntamos: ¿cuándo dejarán de litigar con eslogan y empezarán a ganar con evidencia? ¿Dónde está el plan técnico de esta cancillería con Estados Unidos?
Ya que la oficina del representante comercial de Estados Unidos ha advertido que México incumple el T-MEC en energía, telecomunicaciones y agricultura, su representante, Jameson Green, acaba de decir que no tiene sentido extender el tratado cuando los mexicanos no cumplen.
Y déjeme decirle, señor Secretario, que en esta tribuna, durante la discusión de la Ley de Telecomunicaciones —donde crearon una agencia digital a modo del gobierno federal—, advertimos lo que pasaría. ¿Dónde está ese señor Pepe Merino, coordinándola, por cierto, contra la libertad de expresión, entre otras linduras?
Se los dijimos: iban a trastocar la negociación con esta ley y la desaparición del IFT. Por supuesto, la iban a afectar en la negociación con el T-MEC. Se los dijimos porque atentaba, desde luego, contra la inversión de Estados Unidos y Canadá en México. Fuimos puntuales desde esta tribuna.
Le dijo el grupo parlamentario del PRI también a Morena y a sus aliados que el gusano barrenador le estaba dañando la ganadería en México. Miles de familias están siendo afectadas, y este es uno de los temas, por supuesto, que ha mencionado el representante comercial de los Estados Unidos.
¿Sabía también usted, señor Secretario, no sólo esto que fue público —esta discusión que acabo de mencionar—, del uso de ductos de Pemex como una parte del circuito logístico de robo de petróleo crudo y de combustibles poco procesados, conocidos como diésel negro, cuyo contrabando generó millones de dólares que ingresaron a México mediante empresas factureras para beneficio del crimen organizado?
¿Sabía usted, por supuesto, y seguramente ha solicitado colaboración financiera —y es una pregunta internacional— con organismos intergubernamentales para rastrear esos flujos ilícitos y su vínculo con el crimen organizado? Porque cuando el crimen y el dinero cruzan fronteras, es un asunto de política exterior y responsabilidad del Estado mexicano.
Secretario, ¿nos puede decir qué información tiene la Cancillería sobre los Jensen, Julio Carmona y el robo del petróleo crudo, y otros delincuentes que hoy están cooperando con el gobierno de los Estados Unidos para exhibir la más grande red de corrupción y crimen en la historia de México, que es el huachicol fiscal?
Como por ejemplo, los señalamientos para Rutilio Escandón, del desastre que dejó en Chiapas; o bien Omar Fayad, que dejó en Hidalgo; o Quirino Ordaz, que dejó en Sinaloa; o Claudia Pavlovich, que dejó en Sonora.
Canciller, también quiero hacerle una pregunta: después de la política de abrazos y no balazos del expresidente Andrés López Obrador, usted como exembajador ante la ONU, ¿qué tan importante es para este gobierno recuperar la relación con las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, después de que López Obrador decía que no daban resultados, eran tendenciosos y no trabajaban?
¿Y cómo está usted resolviendo como canciller los diferendos con la OEA, organismo que atestiguó, por cierto, y documentó el lamentable error histórico de apoderarse —por parte de Morena— del Poder Judicial? Porque primero los recibieron con bombo y platillo, que venían como observadores de este proceso electoral amañado, y después los descalificaron. Y, por supuesto, todo tiene consecuencias.
También déjeme decirle que, en el sexenio pasado, en las mañaneras, desgastaron el prestigio internacional de nuestro país, no solamente con las argumentaciones contra la ONU y la OEA. Se hablaba de que el huachicol había desaparecido, se hablaba de que el fentanilo había desaparecido, de que ya no había corrupción en México.
Y por supuesto, ante estas aseveraciones de Andrés Manuel López Obrador, ahí están las consecuencias y la relación tan tensada, en términos comerciales y amistosos, con el gobierno de los Estados Unidos. Y eso tuvo consecuencias que este gobierno está recibiendo de manera directa.
Y quiero finalmente, señor Secretario, decirle algo más. Cuando hablamos del huachicol fiscal, usted fue exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México. ¿Sabía que las pérdidas anuales por el huachicol fiscal equivalen a tres veces el presupuesto anual de nuestra máxima casa de estudios, solamente en 2024: 177 mil millones de pesos?
Por supuesto, me interesa saber cuál fue su postura cuando se enteró y cuál es también su postura hoy.
Finalmente, usted trabajó con Ernesto Zedillo, con Andrés Manuel López Obrador y trabaja con Claudia Sheinbaum. ¿Qué nos puede decir de que el gobierno de Estados Unidos siga endureciendo su política migratoria por estas consecuencias, por ese falso discurso, por esas falsas aseveraciones de que el fentanilo ya no pasaba por México, de que el huachicol se había terminado y de que abrazos y no balazos era una estrategia eficaz?
Y usted lo sabe perfectamente bien: Estados Unidos sigue endureciendo su política en contra de la migración.
Por sus respuestas, muchas gracias, señor Secretario. Y le voy a dejar por escrito todas las preguntas para que me haga favor de contestarlas. Muchas

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