La paz también se construye desde la ciencia, operación y análisis de datos
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ANAKAREN GARCIA HERNANDEZ. ………

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Aunque se piensa que los grandes acuerdos internacionales pertenecen al ámbito de la diplomacia, la paz también se construye a partir de la ciencia, la técnica y colaboración entre instituciones, países y comunidades académicas, aseveró el director del Instituto de Geofísica (IGf) de la Universidad Nacional, José Luis Macías Vázquez.
En el Simposio UNAM y la OTPCEN. Cooperación Científica y Técnica por un mundo sin ensayos nucleares refirió que, desde hace tres décadas, esta casa de estudios -a través del IGf y el Servicio Sismológico Nacional- participa en ese esfuerzo mediante monitoreo, operación y análisis de datos provenientes de estaciones sismológicas e hidroacústicas en las islas Revillagigedo.
Esas capacidades permiten contribuir al sistema internacional de vigilancia, cuyo propósito es detectar señales asociadas a posibles ensayos nucleares en el mundo.
Este encuentro académico, dijo, muestra que el conocimiento científico sirve para comprender la Tierra y atender problemas globales, fortalecer la colaboración internacional y generar información útil para la toma de decisiones.
Macías Vázquez explicó que la placa conmemorativa develada en ocasión del Simposio por los 30 años de la vinculación científica y técnica entre la UNAM y la Comisión Preparatoria de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCEN, conocida en inglés como CTBTO) “nos recuerda la alianza institucional que hemos tenido y también simboliza un compromiso compartido para poner la ciencia al servicio de una causa de relevancia para la humanidad: la construcción de un mundo sin ensayos nucleares”.
Bases para la sismología moderna. El investigador emérito del IGf, Gerardo Suárez Reynoso, recordó que el 16 de junio de 1945 tuvo lugar la primera prueba nuclear exitosa en el desierto de Nuevo México; posteriormente, el 6 y 9 de agosto, se utilizaron en dos ocasiones armas de este tipo en Japón. A partir de entonces ha habido preocupación por la destrucción masiva que provocan.
La detección de una explosión nuclear ocurre mediante las ondas símicas que se propagan. Por ello se creó la World-Wide Standardized Seismograph Network (WWSSN), la red mundial estandarizada de sismógrafos que sirvió de base para realizar investigación y tener capacidad de localización, discriminación y estimación del tamaño de las explosiones, detalló el experto.
También se sentaron las bases para la sismología moderna: lo que sabemos del interior de la Tierra, del comportamiento de fallas activas, inclusive la tectónica de placas se fundamentó en las observaciones hechas por sismos registrados por la WWSSN, reconoció.
De acuerdo con Suárez Reynoso, la Universidad ha contribuido de manera continua al tema. “Si fue responsabilidad de los científicos generar un arma nuclear, es responsabilidad de ellos meterla al cajón”.
Eliminarla. A su vez, el secretario ejecutivo de la OTPCEN, Robert Floyd, rememoró que fue en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki donde se registró la mayor pérdida de vidas, prácticamente al instante, algo sin precedentes en la historia de la humanidad.
Entonces los líderes mundiales se reunieron para abrir un diálogo y garantizar que esto nunca volviera a suceder. “Fue un desafío para la diplomacia, la política internacional y la ciencia”, enfatizó.
Posteriormente, en 1962, con la crisis de los misiles en Cuba, el planeta vio la posibilidad de una devastación. Los dirigentes encontraron el rumbo con el apoyo científico para acordar, al menos, un tratado de prohibición parcial de los ensayos: el primero de una zona libre de armas nucleares (América Latina y el Caribe) sucedió en la Ciudad de México.
El denominado Tratado de Tlatelolco (1967), impulsado por el universitario Alfonso García Robles, fue un logro extraordinario. En la actualidad se discute la prohibición completa, concluyó Robert Floyd.

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