La biblioteca del futuro ecosistema vivo de aprendizaje, tecnológicos
- 2 jun
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En tiempos de inteligencia artificial (IA), sobrecarga informativa y desigualdades persistentes, transformar las bibliotecas es una responsabilidad que fortalece a las universidades para democratizar el conocimiento, reducir brechas y sostener espacios seguros e incluyentes.
Víctor Hugo Anaya Muñoz, secretario técnico de la Secretaría de Desarrollo Institucional de la UNAM, expresó lo anterior en el IV Foro Virtual de Bibliotecas de la Red de Macrouniversidades de América Latina y el Caribe “Reimaginando las bibliotecas: innovación y transformación del presente hacia el futuro”, y añadió:
Deben ser confiables para aprender, además de formar una ciudadanía informada, responsable, crítica, activa y digitalmente consciente. La biblioteca del futuro es un ecosistema vivo de aprendizaje, memoria, preservación del patrimonio y espacio de ciencia abierta, infraestructura híbrida, mediación y acompañamiento.
Esa evolución, señaló, es visible en varios de estos lugares que han incorporado laboratorios de creación, mediación cultural, alfabetización informática, acceso a tecnologías y servicios pensados para comunidades diversas. “Un reto central será que abran aún más sus sitios para acompañar y participar en el aprendizaje a lo largo de la vida”.
Deberán integrar a la IA con claridad de propósito, como aliada del trabajo humano, como herramienta que acompañe y contextualice, amplíe capacidades y ayude a comprender la información. El cambio adquiere un significado aún más profundo y un sentido histórico, en un momento de redefinición del papel de las bibliotecas. Son y continuarán siendo “uno de los motores más poderosos de la transformación de la educación”, externó.
A su vez, la directora general de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información, Elsa Margarita Ramírez Leyva, subrayó que el propósito del encuentro es identificar desafíos y oportunidades que permitan continuar la transformación y consolidación de las bibliotecas universitarias -que son repositorios del saber y motores de información- en territorios de aprendizaje, investigación, innovación y creación.
Debemos desarrollar nuevas capacidades para usar la IA, mayor información para dirigirla y verificar lo que genere, razón por la cual son más estratégicas cada día. “Es evidente que la biblioteca universitaria moderna debe ampliar posibilidades para que nuestras comunidades puedan seguir ejerciendo su derecho a la información y a la lectura”.
También enfrentan la tarea de seguir eliminando las barreras físicas, tecnológicas, arquitectónicas o digitales para ampliar el acceso a más comunidades, y así reducir desigualdades y ofrecer más inclusión. Ahora, contamos con la oportunidad de áreas físicas, virtuales e híbridas que nos permiten mayores alcances, recordó la universitaria.
Al hacer uso de la palabra, el rector de la Universidad de Buenos Aires y presidente de la Red de Macrouniversidades de América Latina y el Caribe, Ricardo Gelpi, dijo que las instituciones de educación superior deben seguir trabajando de manera articulada para fortalecer la producción, circulación y democratización del conocimiento. En ese sentido, el proyecto de bibliotecas de la Red constituye un ejemplo concreto y valioso del trabajo colaborativo que impulsamos.
De esta manera, abundó, se comparten experiencias, se desarrollan capacidades y se construyen herramientas que fortalecen el acceso al conocimiento como un bien público regional. Los debates sobre la IA, inclusión, accesibilidad o educación híbrida, entre otros, abordan algunos retos relevantes que enfrentan nuestras universidades y su capacidad para innovar, adaptarse y generar respuestas colectivas frente a escenarios de cambio cada vez más acelerados.

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