Inminente caída del sempiterno lidercillo del Metro

En 2001, cuando el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador "gobernaba" el entonces Distrito Federal, Fernando Espino Arévalo amagó con un paro del Metro, que en la víspera, desquiciaría a toda la capital.
Ahora, 20 años después, quiere vestirse de "héroe" -que no lo es-, aplicando el villano la misma dosis de aquellos tiempos, porque si amenaza con una “falta colectiva” a partir del jueves 14 de octubre –que es igual a un paro laboral, que perjudicaría a la sociedad en su conjunto-, le podrían a reabrir las 30 Carpetas de Investigación que tiene en reserva la Fiscalía General de Justicia CDMX, para consignarlo y meterlo a la cárcel, “que sería lo ideal”, sentencian sus antagonistas.
Porque –explican- conjuntamente, en apariencia, López Obrador y Claudia Sheinbaum, terminarían de un plumazo con un cacicazgo de 40 años, para beneficio de la base trabajadora, y en sí, para el colectivo humano. Dicen que sería extraordinario verlo con su ficha signalética, colgándosele de su cuello, como presunto culpable de infinidad de delitos.
Quien lo protegía –cabe rememorar- era la ahora desaparecida ex senadora María de los Ángeles Moreno Uriegas, su “madrina”, que hoy –Espino sin fuero federal-, ni un político ni partido alguno, sacaría la cara a favor del presunto Fernando Espino Arévalo.
Según la prensa de su estado, consignó que Espino ordenó "desaparecer" en un accidente automovilístico en la carretera Zihuatanejo-Ciudad Lázaro Cárdenas, registrado el 14 de agosto de 2010, a su paisana Jenny de los Reyes Aguilar, para apropiarse de la única diputación priista plurinominal por la 4a. Circunscripción con sede en el estado de Michoacán, durante la LXI Legislatura del Congreso federal.
Jenny, según los desplegados periodísticos, no “respetó” un supuesto acuerdo verbal para que en su momento, la economista solicitara licencia, aclarándole que ella ganó la elección y que no tenía ni por qué compartir la representación popular.
En ese trágico incidente, murió su hijita de 5 años de edad, y su pareja que también fungía como asesor de la Diputación, impactando el automóvil donde viajaba por un camión de carga.
Debido a todos estos hechos criminales, los diputados de la fracción del PRI en el Palacio Legislativo de San Lázaro, lo estigmatizaron como “un apestado”, toda vez que esas “desapariciones”, aún se reguarnecen en el paraguas de la impunidad. (https://es.m.wikipedia.org/wiki/Jeny_de_los_Reyes_Aguilar).
Cuando este reportero describió los hecho, “mandó a decir” que si tenía pruebas que las fundamentara y que las presentara ante las autoridad judiciales, por lo que en este contexto polémico, se le enfatizó que “la función de un periodista es alertar a la sociedad de la suciedad que significan los políticos”, aclarándosele, además, que "no soy Ministerio Público". Ante ello, se generó un profundo rencor en contra del reportero que prevalece hasta hoy en día.
Así que –alertan trabajadores de “su sindicato”-, si el sempiterno lidercillo de marras amenaza con parar el Metro de la Ciudad de México -cosa que se duda ya que lo pensaría cien mil veces-, los morenistas estarían más que dispuestos en “cobrarle la factura política”, que incluso -prevalece el antecedente-, uno de los hijos de Andrés Manuel López Obrador, lo extorsionó con 20 millones de pesos, "para dejarlo tranquilo", aparentemente.
A Fernando Espino Arévalo, el gángster del sindicalismo mexicano, tiene mucha cola que le pisen, porque está rodeado de sicarios a sueldo fijo, amedrentando a través de sus incondicionales a periodistas y trabajadores que no comulguen con sus tácticas corruptas que viene ejerciendo desde hace más de 40 años.
Incluso, trascendió en su momento que fue amenazado por el narcotráfico michoacano si se negaba a pagar el “suelo de residencia”, cuyas propiedades las tuvo que malbaratar para huir del infierno que hoy representa el narco-estado de la tierra que vio nacer al ex presidente Lázaro Cárdenas del Río.
Frente a esta disyuntiva, es de recordar el adagio que reza: "No hay cáncer que dure 100 años", y su caída del liderazgo sindical, será inminente porque es ahora cuando el Señor Presidente de la República, podrá tomar venganza y hasta desaparecer al dizque Sindicato "Nacional" del Sistema de Transporte Colectivo, Metro de la capital de la República, sustituyéndolo por sus subalternos.
Amenaza sindical. La prensa mexicana desplegó en sus páginas que el Sindicato mayoritario del Metro, amenazó con paro en las 12 líneas, para este jueves 14 de octubre, situación que inmediatamente desmintió la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, en una de sus giras por la capital, “porque ya existen pláticas” para evitar el efecto espinista.
Sin embargo, tras un acuerdo tomado durante el Congreso Nacional Ordinario, el sindicato acordó “la falta colectiva” de actividades, por lo que el medio de transporte -hoy la “guagua” naranja-, dejaría de operar en su totalidad.
“La falta colectiva” en el Metro (acción en la cual los trabajadores no asisten a laborar) se mantendrá hasta que las autoridades capitalinas y de la Dirección del STC resuelvan las peticiones laborales y el aumento salarial que han demandado.
También exigieron la entrega de ropa de trabajo, herramientas y refacciones para dar mantenimiento a trenes e instalaciones fijas y equipo de seguridad personal; que se mejore el servicio médico y haya abasto de medicamentos, porque el Sanatorio Durango del cual Espino es uno de los accionistas mayoristas, paradójicamente ha dejado de cumplir con el Juramento hipocrático.
En la generalidad de las estaciones del Metro, peligrosamente se ha limitado el alumbrado interno de sus instalaciones, convirtiendo sus espacios en “bocas del lobo” para que la delincuencia actúe a sus anchas. Además, muchas escaleras eléctricas han dejado de funcionar por fallas mecánicas, o vararlas obedeciendo la política de Austeridad Republicana, limitando los servicios que debe atender la propia autoridad.
Asimismo, que los trabajadores del Metro participen en la rehabilitación de Línea 12 y en el ensamblaje de los nuevos trenes adquiridos para la Línea 1, que corre de Pantitlán a Observatorio
Actualmente, en este sistema de transporte laboran 14 mil 250 trabajadores en promedio, incluyendo puestos directivos, plazas de base, confianza, eventuales y honorarios.
Información de la plataforma web del Metro, el número de trabajadores agremiados en organizaciones sindicales o asociaciones es de 13 mil 19, con la diferenciación de salarios abismales que enriquecen de la noche a la mañana al personal de estructura del STC.
El 90.79% está incorporado al Sindicato “Nacional” de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo con salarios de explotación; el 5.63% a la Asociación Sindical de Trabajadores del Metro; el 3.42% al Sindicato Democrático Independiente de Trabajadores del STC; y el 0.16% al Sindicato Único de Trabajadores del STC.
Ese es el dramático panorama político de la gran ciudad, que está a punto de quedarse sin el deficiente servicio del Metro, el cual transporta a seis millones de personas diariamente, y que a duras penas se mueve.

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