Inaugura exposición universidad de México: 475 años de concebir futuros

El rector de la UNAM, Leonardo Lomeli Vanegas, aseguró que la historia de la educación superior pública y de la autonomía universitaria, como bienes públicos, conciernen a toda la sociedad porque sus beneficios y virtudes alcanzan la vida familiar, el trabajo, la igualdad de género, la salud, la ciencia, la innovación, la transferencia de tecnología, la cultura, la ciudadanía y la democracia.
Por ello, al inaugurar la exposición Universidad de México: 475+ años de concebir futuros invitó a la población a visitar la muestra con la cual esta casa de estudios comparte algo de lo que es, llama a repensarnos y reflexionar sobre lo que podemos llegar a ser.
En el Anfiteatro Simón Bolívar del Colegio de San Ildefonso, el rector remarcó: los procesos educativos hacen visible el alcance de decisiones cuyas consecuencias se prolongan a lo largo de generaciones; y las opciones de formación se amplían cuando el compromiso con las instituciones dedicadas al saber se traduce en respaldo legislativo y presupuestario.
“La Universidad de la nación participa en esa tarea al preparar personas capaces de estudiar problemas, contrastar explicaciones y proponer soluciones pertinentes.
Esa labor requiere libertad para investigar y un ambiente que favorezca que el diálogo entre disciplinas genere nuevas preguntas. Exige, además, escuchar a las comunidades y comprender el entorno en el que nuestros conocimientos pueden mejorar sus vidas”, agregó en el evento al que asistió el exrector José Narro Robles.
Lomelí Vanegas también destacó que recorrer San Ildefonso permite reencontrarnos con una parte sustancial de la esencia y la memoria universitarias, pues sus paredes, aulas y patios nos acercan a quienes que crecieron y estudiaron aquí y a los modelos educativos que dieron forma a la Universidad contemporánea.
“Quienes la visiten podrán constatar que las instituciones educativas, y en especial las públicas, evolucionan cuando sus comunidades discuten abierta y colegiadamente sus procesos de enseñanza-aprendizaje, siempre en función de las necesidades y paradigmas de su tiempo”, dijo el rector acompañado de la coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, Rosa Beltrán Álvarez, y del coordinador de Proyectos Especiales de la Rectoría, Néstor Martínez Cristo.
Asimismo, manifestó que el encuentro con el pasado universitario puede resultar especialmente útil para las juventudes y las políticas públicas. “Que el encuentro con el pasado nos ayude a sembrar nuevas semillas de educación, cultura, ciencia, entendimiento, valores y paz”.
La UNAM busca respuestas. Previamente, Rosa Beltrán subrayó que la exposición refleja que esta casa de estudios que hoy celebramos ayudó a México a nombrarse, a dudar y a descifrarse a sí mismo. “Es mirarnos en el espejo de casi cinco siglos para comprender que la Universidad nunca ha sido un monumento estático, sino un organismo vivo, un permanente laboratorio del deseo, la duda, la inteligencia y la crítica. Es ingresar a una máquina de concebir futuros, pues siempre se ha adelantado a los problemas del presente en las distintas épocas”.
Detalló que las más de 600 piezas, obras de arte e instrumentos científicos que hay en las salas, nos recuerdan cómo la UNAM busca una respuesta cuando el mundo parece desmoronarse. “Recorrer esta muestra es atestiguar cómo la creatividad y el conocimiento nos han salvado una y otra vez de la barbarie y la desesperanza”.
En su oportunidad, Néstor Martínez resaltó que la exposición busca responder a interrogantes sobre qué representamos como Universidad, luego de 475 años y hacia dónde nos proponemos ir. “Somos la Universidad más antigua de Norteamérica y una de las tres primeras del continente. Es más antigua que la nación. Surgió en la Nueva España, vio la Independencia, la Reforma, trascendió la Revolución, fue clausurada por emperadores, reformada por liberales, agredida por el poder gubernamental, tomada por estudiantes y siempre defendida por la sociedad”.
Cumplir casi medio siglo, abundó, significa ser parte fundamental en la construcción del país con sus tres premios Nobel, médicos que hicieron el primer trasplante, ingenieros que levantaron la ciudad sobre las aguas pero, sobre todo, haber formado a millones de personas libres y críticas. Con estos años a cuestas, nuestra Universidad no puede ser complaciente. Debemos mirarnos al espejo con honestidad. Somos grandes, sí, pero también desiguales. Nos falta llevar la Universidad, la educación pública y el conocimiento a más rincones del país, apuntó.
Su historia. En tanto, el coordinador Ejecutivo del Colegio de San Ildefonso, Eduardo Vázquez Martín, dio a conocer que la exposición –que permanece abierta hasta marzo de 2027– está conformada por más de 600 piezas provenientes de aproximadamente 100 colecciones. Inicia con explicaciones anteriores a 1551, fecha fundacional de la Universidad de México, porque la creación y transmisión del conocimiento y las instituciones sociales dedicadas a esas tareas, como el Calmecac mexica, existieron en estas tierras antes de la Conquista.
Más adelante aborda la historia de la Real y Pontificia Universidad de México, cuyos documentos fundacionales están en el recién restaurado Salón del Generalito; sigue la historia de los colegios ilustrados del siglo XVIII y las escuelas liberales del XIX, proceso que culmina en 1910 con la fundación de la Universidad Nacional de México.
Posteriormente, abarca desde la Universidad que emerge de esa revolución con José Vasconcelos; la conquista de su autonomía, del barrio universitario a la construcción de Ciudad Universitaria, del Movimiento Estudiantil del 68 a la enorme expansión de la educación, la ciencia, las humanidades y la cultura, hasta llegar a la Universidad del siglo XXI que mira hacia el porvenir.
En nombre de los estudiantes, Rodrigo Alexis Hernández Luna, alumno de la licenciatura de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras, externó que ser parte de esta Universidad pública implica reconocer que su formación conlleva una responsabilidad con la sociedad, y llamó a sus compañeros a ver esta efeméride como una invitación a idear el futuro y preguntarse qué quieren construir y cómo desean que las próximas generaciones recuerden su participación en esta historia.

Comentarios