¿Hasta cuándo se va a permitir que las togas decentes sean vencidas por vestimentas indecentes?

. BLAS A. BUENDÍA. …………………………………… Cuando a los inicios de la llamada era del neoliberalismo diversas togas independientes de la Nación formularon una denuncia de orden criminal en contra del fenómeno de la narco-política, nació la convicción de que existe dentro del ámbito de las leyes un conjunto de principios universales que no emanan de ninguna decencia de autoridad alguna, ni tienen su origen en la Jurisprudencia o la costumbre, pese a lo cual valen para todo el derecho penal, escrito o no escrito, real o posible, actual o futuro. Es la posición política y jurídica de la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C., en referencia de que México, como una Nación soberana, padece de un cáncer que le atrapó desde hace cuatro años con el cuento de una supuesta llamada Cuarta Transformación. Frente a la verdad contenida en renglones anteriores —apuntó—, hoy hacen vigente la palabra de Aulo Gelio, el gran abogado y escritor romano del siglo II quien en su “veteris sermonis imitatore, Vol. II”, redactó para la posteridad: “La verdad es la hija del tiempo”, esas palabras parecerán fútiles a quienes procuran justicia, o piensen como piensa el Presidente de la República de que no existe la narco-política en el medio de procuración, impartición y administración de justicia. “Por amplia que sea la esfera de actuaciones de los encargados de procurar e impartir justicia, es indiscutible que en el desempeño de sus funciones están obligados por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos a ceñirse a los principios rectores de la ley de índole axiológico, lo mismo que al cúmulo de exigencias de la sociedad civil, la cual efectúa reclamaciones de orden práctico, impuestas, en gran medida, por la imperiosa necesidad de combatir la corrupción que permea dentro de nuestras instituciones republicanas, así se llamen agencias del ministerio público, fiscalías, procuradurías, juzgados, Poder Judicial Federal, Consejo de la Judicatura Federal, Suprema Corte de Justicia de la Nación y/o Tribunales Superiores de Justicia del Fuero Común”, abundó la citada Academia. Para el prestigiado abogado penalista Alberto Woolrich, “es lamentable que lo anterior no lo reconozca todo el mundo, ni el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, ni nadie y, que aquellos que sí pretendieron y pretenden cumplir con su misión altísima de hacer ejecutar la ley, aspirando a realizar los anhelos e ideales de su tiempo, sean avergonzados y censurados para impedírselo, violentado todas las legalidades existentes para evitar el saneamiento de nuestras instituciones y por sobretodo que se sepa la verdad de las togas que mancharon la dignidad de ellas, las que fueron sagradas instituciones y que antes y ahora permiten y permitieron que el poder del narcotráfico se infiltrara y continuara su proterva función en esos sacros recintos profanados por togas pertenecientes a cárteles, llámense como se llamen, incluso inmobiliarios”. Pero aclara: “Ejemplo para impedir esa depuración del medio, son múltiples y muy variadas, presentes y pasadas, recientes y antiguas, frescas y no”, porque —afirma— “han sido varios los Presidentes Constitucionales de la República Mexicana, incluyendo en ellos a Andrés Manuel López Obrador, que no se dan cuenta, ni se quisieron percatar de ello. Luego, el abogado Woolrich lanza una serie de interrogantes que aterrizan en el espacio de lo jurídico: ¿Hasta cuándo se va a permitir que togas decentes sean vencidas por vestimentas indecentes? ¿Hasta cuándo se va a tolerar que indignos se defequen en la Justicia impidiendo que nuevos aromas florales perfumen el ambiente de la casa profesional de la abogacía mexicana? En síntesis, es la completa degradación que está viviendo la sociedad, toda vez que para el tristemente célebre líder de la 4T, “no existe ni la Constitución, ni la Justicia, ni la Dignidad, ni la Congruencia, ni la Decencia, ni la Diplomacia” —y lo peor—, “ni el amor por México”, por el simple hecho de que en su arrogante histrionismo demencial que una vez más lo delata de ser un “nato incongruentemente”, no dejará de ser un insulto a la inteligencia, “a mí no me vengan con el cuento de que la ley es la ley”. “Es un castigo para la Abogacía Independiente de la Nación, vivir bajo el hedor de la Cuarta Transformación. (Cotidie multatur qui semper timet). ¡Es cuanto”, puntualizó el Licenciado Alberto Woolrich Ortiz, presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C.

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