Gasto público al 1T pensiones y deuda, menos infraestructura
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Al cierre del primer trimestre de 2026, la estructura del gasto del Sector Público muestra una recomposición significativa: los recursos destinados a protección social y al pago de la deuda concentran casi cuatro de cada 10 pesos que ejerce el Gobierno federal, mientras que la inversión en infraestructura cae a su nivel más bajo en casi dos décadas.
Según cifras oficiales, el gasto en protección social —que abarca las pensiones contributivas del IMSS, ISSSTE y Pemex, así como programas como la Pensión del Bienestar y Sembrando Vida— alcanzó 639 mil millones de pesos (mmdp), un aumento de 7.3% respecto al mismo periodo de 2025.
Con ello, este rubro absorbió el 26.3% del gasto total, la proporción más alta desde 2003 que hay cifras trimestrales disponibles.
El costo financiero de la deuda sumó otros 305.4 mmdp —una ligera reducción de 3.1% frente al año anterior— y representó el 12.6% del gasto, el tercer nivel más elevado desde 2003. En conjunto, ambos rubros acapararon el 38.8% del presupuesto, también el mayor porcentaje en 26 años.
En el extremo opuesto, el gasto en inversión física totalizó 180 mmdp, el monto más bajo desde 2008, con una contracción de 15.6% o 33 mmdp frente al primer trimestre del año pasado. El recorte fue especialmente pronunciado en Pemex, cuya inversión cayó 51%, en contraste con un aumento de 20% en la inversión de otras entidades del sector público.
El gasto en Estado de derecho —que comprende seguridad nacional, justicia y policías civiles— registró un incremento modesto de 1.6%, para ubicarse en 73.6 mmdp. Sin embargo, su participación en el gasto total se redujo al 3%, el segundo nivel más bajo desde 2012.
En salud y educación los números muestran señales mixtas. El gasto en salud llegó a 220 mmdp, con un alza de 34.6% frente a 2025. Con ello, recuperó una participación del 9.1% del gasto total —similar a la de 2019, aunque todavía por debajo del 11% registrado en 2012—.
El gasto educativo, por su parte, alcanzó 282.6 mmdp, con un crecimiento de 15%, aunque su peso relativo en el presupuesto, de 11.6%, sigue por debajo de los niveles observados entre 2012 y 2018.
Ingresos a la baja y gasto por debajo del programa. En un entorno poco favorable por menores ingresos petroleros y tributarios, el ejercicio del gasto se mantuvo por debajo de lo aprobado, lo que permitió contener el déficit fiscal dentro de los márgenes previstos para el periodo.
Los ingresos totales del Gobierno federal sumaron 2.2 billones de pesos de enero a marzo, una caída de 0.7% en términos reales —equivalente a 15.5 mmdp— respecto al mismo periodo de 2025.
La principal presión provino del lado petrolero: los ingresos de ese origen se ubicaron en 216 mmdp, una reducción de 9.4% o 22.5 mmdp, su nivel más bajo desde la pandemia.
La recaudación tributaria también retrocedió 0.6% en términos reales —9.6 mmdp menos—, asociada en buena medida a un menor pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) de las personas morales.
Ante ese escenario de ingresos, el Gobierno optó por moderar el ritmo de ejercicio del gasto. En los primeros tres meses del año se erogaron 2.7 billones de pesos, un monto 9.4% inferior —252 mmdp menos— a lo que se tenía programado para el periodo, el mayor retraso en el ejercicio presupuestal desde 2011.

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