Fomentar la lactancia materna en instituciones, conmina SEDESA

El Congreso local exhortó a la titular de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, Oliva López Arellano, a llevar a cabo las acciones necesarias para que los entes públicos fomenten la práctica de la lactancia materna y cuenten con los recursos y el espacio adecuado para la disposición de un lactario en sus sedes.
Lo anterior de acuerdo a sus atribuciones, para dar cumplimiento a lo establecido en el artículo 65 fracciones II y V de la Ley de Salud local, a fin de velar por los derechos al cuidado, la salud y la nutrición de las y los bebés y, al mismo tiempo, favorecer el ejercicio de los derechos laborales de las madres trabajadoras.
La propuesta de la diputada María de Lourdes Paz Reyes (PT) refiere que la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Asamblea Mundial de la Salud (WHA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNICEF México se han pronunciado porque los bebés sean amamantados en los primeros meses de vida.
Destacó que “según cifras de la UNAM, el año pasado solo el 28.6 por ciento de las y los niños menores de seis meses recibieron lactancia materna exclusiva y el 43 por ciento menores de un año consume fórmula infantil. Además, se estima que anualmente se registran más de cinco mil 700 muertes infantiles por prácticas inadecuadas de lactancia materna y cerca de mil 700 muertes prematuras en mujeres”.
La congresista indicó que, de acuerdo a la OPS, la lactancia conlleva beneficios como la protección contra la leucemia en la niñez, la protección contra el síndrome de muerte súbita infantil y el aumento de la inteligencia en los bebés, además de coadyuvar a la nutrición infantil y promover el apego madre-hijo/hija, al tiempo que ayuda a prevenir el sobrepeso y la diabetes tipo 2 en la niñez.
En el caso de las madres, a corto plazo ayuda a su recuperación física, disminuye el riesgo de hemorragia después del nacimiento y el riesgo de depresión posparto.
De igual forma, las mujeres que amamantan presentan un 32 por ciento menos de probabilidad de padecer diabetes tipo 2, un 26 por ciento menos de riesgo de tener cáncer de mama y un 37 por ciento menos riesgo de contraer cáncer de ovarios, en comparación con aquellas madres que no amamantan o que lo hacen en menor proporción.

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