FARSA DE LA "TRAICIÓN A LA PATRIA"

FRED ALVAREZ PALAFOX. ……………………………
Llamemos a las cosas por su nombre: disfrazar una negligencia operativa de "traición a la patria" no es justicia, es pirotecnia política. Tener a César Jáuregui en el penal de máxima seguridad del Altiplano bajo el cargo más grave que contempla nuestra legislación es un despropósito jurídico. Un acto que desnuda la verdadera intención de la Fiscalía General de la República (FGR), y del sistema judicial que avaló este circo.
¡No nos equivoquemos! El saldo del operativo en Chihuahua es trágico y exige responsables. Que agentes de la CIA operen sin permisos federales vulnera gravemente los controles de seguridad nacional. Pero de ahí a tipificarlo como traición a la patria hay un abismo gigantesco.
El artículo 123 del Código Penal Federal exige dolo: la intención explícita de someter a la nación a un gobierno extranjero. La torpeza, la omisión administrativa o la falta de coordinación —por mortales que sean sus consecuencias— no son traición. Sostener lo contrario es una aberración jurídica.
A este cochinero legal hay que sumarle el elefante en la sala, esa pregunta incómoda y sin respuesta que apesta a maniobra de Estado: ¿por qué renunció —o hicieron renunciar— a la juzgadora que llevaba originalmente el caso?
Cambiar de manos un expediente de esta magnitud, en medio de la noche y a mitad del río, para que un nuevo juez dicte el auto de vinculación en tiempo récord, rompe con cualquier garantía de imparcialidad. Nos deben una explicación, y nos la deben ya. El silencio oficial sobre este relevo judicial solo alimenta la sospecha de que los fallos no se están dictando conforme a derecho, sino por encargo.
La FGR y el nuevo juez en turno le deben a México exactitud legal, no discursos patrioteros.
¿Bajo qué fracción exacta del artículo 123 sostienen la acusación? Sustituir la falta de pruebas con apelaciones al "amor a la patria" y a la "falta de lealtad" es un recurso discursivo barato, inaceptable en un tribunal federal.
El tufo a revanchismo es inocultable. En medio del choque político entre la presidencia de la República y la gubernatura de Chihuahua, este proceso huele más a un ajuste de cuentas partidista que a una genuina defensa de la soberanía.
La patria se defiende con protocolos claros, cooperación internacional regulada y transparencia institucional. Usar el delito de traición a la patria como instrumento de castigo y mover jueces a conveniencia no solo deslegitima al Poder Judicial y a la FGR; abarata nuestras leyes y convierte al Estado de derecho en una vulgar extensión de las disputas de poder.
Las instituciones están para impartir justicia, no para repartir adjetivos al calor de la coyuntura.
¡Para la historia inmediata! P.D. A las 7:24 horas de este domingo, la FGR emitió un mensaje ufanándose de su logro: "Luego de aportar más de 150 datos de prueba, la #FGR obtuvo auto de vinculación a proceso en contra de César “N”, ex fiscal general del estado de Chihuahua, por su posible participación en el delito de traición a la patria". Eso sí, acompañan el texto con una fotografía del imputado con los ojos tapados y la obligada frase de que "se le presume inocente".
Vaya cinismo institucional: te tapan los ojos para fingir presunción de inocencia, mientras te aplastan con el peso político de una traición aparentemente inventada.!...

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