Espacios sin barreras ni exclusiones, Sentido de UNAM, mayores riquezas

ANA KAREN GARCIA HERNANEZ. ………………………..
Tener un espacio donde todas las personas, sin excepción, puedan participar, sentirse plenas y parte de una comunidad que los cuida, protege, y donde no hay barreras ni exclusiones, es el sentido de la UNAM, expresó el secretario General de la Universidad Nacional, Javier de la Fuente Hernández.
En la Jornada de Sensibilización “Construyendo espacios incluyentes en la UNAM” consideró que con esta actividad se contribuye al objetivo fundamental de esta casa de estudios: seguir edificando una institución más incluyente, igualitaria y respetuosa, libre de discriminación y violencia. “Un ideal de todos es tener un lugar donde nos podamos sentir en libertad y seguros”.
Dicha frase tiene repercusiones en la vida de la Universidad a la cual todos los años ingresan, en sus diferentes niveles, más de 35 mil personas quienes tienen historias, han enfrentado diversos tipos de violencias y buscan un sitio donde puedan seguir construyéndose con libertad, enfatizó.
En el encuentro académico -que se extenderá hasta el 8 de octubre próximo- se analizarán las diversidades, derechos, salud mental, experiencias del estudiantado y transversalización de las políticas universitarias; marca el inicio de un cambio en las áreas académicas, administrativas y de gestión.
Las comisiones internas para la igualdad de género juegan un papel fundamental para lograr que ello llegue al resto de la comunidad, subrayó De la Fuente Hernández en el acto al que asistió el titular de la Coordinación de Administración y Servicios Escolares, Joaquín Narro Lobo.
En ámbitos de dirección y gestión empieza la construcción de una mejor sociedad y Universidad. Tenemos que establecer procedimientos que permitan transmitir prácticas que generen acciones positivas, e identificar mensajes de discriminación, exclusión o desigualdad. Debemos conocer conceptos y adquirir herramientas para transformar el entorno, y lograr el desarrollo con respeto y dignidad, aseveró De la Fuente.
Reconocida y respetada. En la inauguración, la coordinadora general de Estudios de Posgrado, Cecilia Silva Gutiérrez, recordó que la pluralidad de la Universidad constituye una de sus mayores riquezas y de sus grandes desafíos, “pues nos obliga a trabajar cada día para consolidar entornos donde todas las personas puedan participar, aprender, trabajar y expresarse con libertad”, con la certeza de progresar en un contexto de confianza y respeto.
Afrontar este reto es tarea constante que requiere de un compromiso permanente y una convicción de que la diversidad debe ser reconocida y respetada, además de entendida como fuente de riqueza que amplía nuestras perspectivas, fortalece los vínculos y nos facilitan constituir una comunidad más justa, humana e incluyente, añadió.
Por ello, son importantes encuentros como este porque permiten conversar, cuestionarnos, reflexionar sobre la forma en la que miramos a las otras personas y la manera en que eso influye en nuestras relaciones cotidianas. Sólo así podremos transformar aquello que damos por sentado, reconocer nuestros propios prejuicios y construir nuevas formas de relacionarnos, basadas en la empatía, el respeto y el reconocimiento de la dignidad de todas las personas.
En el encuentro organizado por la Comisión Interna para la Igualdad de Género de la Secretaría General, Anabel de la Rosa Gómez, coordinadora de Universidad Abierta y Educación Digital, refirió que cuando se habla de inclusión se piensa en políticas, normas, protocolos o transformaciones institucionales, todas ellas indispensables porque establecen marcos de actuación. Pero un aspecto esencial se construye en situaciones cotidianas cuando se solicita información o realiza un trámite.
Podríamos considerar que los temas relacionados con igualdad, diversidad o inclusión corresponden a áreas especializadas. “Sin embargo, la manera en que una institución recibe, escucha y atiende a las personas depende de pequeñas decisiones y acciones que tomamos todos los días”, resaltó.
A partir de nuestras responsabilidades tenemos posibilidades de contribuir a generar lugares más respetuosos y reconocer que la inclusión no se crea únicamente evitando acciones discriminatorias, sino en el lenguaje que utilizamos, la manera en que escuchamos o la capacidad institucional para revisar procedimientos cuando advertimos que pueden generar barreras o exclusiones, finalizó De la Rosa.

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