Es urgente una seguridad humana que proteja la vida y garantice la justicia
- 24 feb
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Se reitera la importancia de avanzar hacia una seguridad humana, centrada en el cuidado de las personas, la protección de la vida y la garantía de derechos, así como de asumir la paz como una estrategia integral frente a las múltiples violencias que atraviesan nuestra vida cotidiana.
Los acontecimientos registrados en las últimas 48 horas confirman la urgencia de replantear el enfoque de seguridad que ha predominado en las últimas décadas.
Desde Serapaz (Servicios y Asesoría para la Paz), organización con experiencia acompañando procesos sociales y comunitarios en la construcción de alternativas a los conflictos en México, expresamos nuestra profunda preocupación ante los hechos violentos ocurridos el día de hoy en distintos estados del país.
Estos acontecimientos confirman la urgencia de replantear el enfoque de seguridad que ha predominado en las últimas décadas.
El terror no debe seguir siendo experiencia cotidiana para hombres, mujeres, juventudes y niñeces, ni para las diversidades que enriquecen nuestras comunidades. La normalización del miedo ha erosionado la vida comunitaria y compromete el futuro común.
Las comunidades, colectividades y procesos organizativos que acompañamos en diversos territorios enfrentan el impacto directo de la violencia y la obstaculización sistemática de su búsqueda de verdad y justicia.
Ante la violencia que continúa, es crucial: Garantizar el cese inmediato de la violencia derivada de la Operación Tapalpa para la neutralización de Nemesio Oceguera Cervantes, alias "El Mencho".
Brindar atención integral a la ciudadanía afectada por los actos de violencia.
Como organización comprometida con la transformación positiva de los conflictos, afirmamos la necesidad de impulsar cambios profundos que:
Garanticen condiciones para una paz basada en la dignidad y la justicia. Fortalezcan los procesos comunitarios y organizativos desde las bases. Establezcan una seguridad humana centrada en el cuidado de la vida.
Promuevan procesos incluyentes que integren las necesidades de la ciudadanía. Hoy más que nunca es necesario sostener la esperanza activa, la organización colectiva y el compromiso ético con la vida. La paz no es ausencia de conflicto, sino la construcción cotidiana de relaciones justas y equitativas.
Reiteramos nuestra solidaridad con las comunidades afectadas y nuestro compromiso de seguir acompañando, articulando y promoviendo caminos de paz con justicia y dignidad

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