Emisario de otro genocida rompe lazos de unidad y solidaridad social

El crítico periodista y recalcitrante cómico en materia política, Víctor Trujillo, mejor conocido en la farándula como Brozo, el Payaso Tenebroso, el de las greñas verdes, desarrolló un sketch y exacto recuento para un desafiante boñiga-homicida confeso, y oclocrático-cleptómano que desnuda a quien se dice ser presidente, pero no un Estadista, de nombre Andrés Manuel López Obrador, quien por cierto se siente un Mesías fracasado como lo definiera el medio inglés "The Economist", el 22 de mayo de año 2020.
Brozo ha tenido la virtud de criticar en su exacta dimensión –recordando al primer maestro de la comicidad política, Jesús Martínez “Palillo”-, al individuo que con base de mentiras llegó al poder y que ahora pretende convertir a México en un modelo comunista, sin dar cuenta de los grandes sufrimientos que se viven en otros países como Cuba y Venezuela, donde millones de personas caminan perdidas en el limbo de la miseria y en el limbo del retraso social, a pesar de sus riquezas que son explotadas por regímenes totalitaristas.
López Obrador ha buscado desde toda su vida destruir a México, a su democracia y sus instituciones (recordando esa disfrazada frase: “¡Al diablo con sus instituciones!”), que lamentablemente ha tenido la pujanza de hacerlo, sin importarle la agonía de un pueblo tenaz, pero idiotamente enajenado, a quien viene exterminando lentamente hasta no acabar con la pobreza, siendo además un emisario del pasado del otrora Mesías-ahora anciano y criminal Luis Echeverría Álvarez.
Frente a toda esta parafernalia, el tabasqueño ha resultado ser todo un hábil y astuto dictador genocida, a estas alturas del siglo XXI.
¿Alguien más podría refutar todos estos hechos de nuestra pobre historia?, más que los apátridas y entreguistas que veneran a un intolerante tirano y antisemita, un sujeto que para congresistas cubano-americanos, se trata la de “un presidente de tan poca estatura, no solamente intelectual sino también moral”.
Y no es para menos. La exdiputada Beatriz Pages, quien es directora de la revista Siempre!, en su más reciente entrega, reveló que el dictador de Palacio Nacional, creó –“bajita la mano”- la casta de Los Verdugos Voluntarios, donde hace una dramática apología vivida desde la época del dictador Adolf Hitler.
Por su extraordinaria importancia y por ser del dominio público, alerta a los millones de mexicanos de las negras pretensiones que el presidente Andrés Manuel López Obrador, quiere convertir a México en “un país comunista”, es decir, no descansará en seguir destruyendo a la Patria, su democracia y sus instituciones, que pertenece solamente a los mexicanos bien nacidos.
Si bien a López Obrador, con el devenir de sus atrevimientos criminales, es casi seguro que ese rumor que se ha propagado de que “Andrés Manuel no es mexicano”, sino que su tierra de nacimiento fue la República de El Salvador, marcando la fecha del 13 de noviembre de 1953, a sus 68 años, en su etapa anciana, todavía se mida el traje de un payaso chocarrero.
Gestapistas, “orejas” del gobierno. La Gestapo y la KGB -la policía secreta de los nazis y de los soviéticos-, no han muerto. Acaban de abrir una oficina en la Secretaría de la Función Pública con el nombre de Sistema de Ciudadanos Alertadores Internos y Externos de la Corrupción.
¿Cuál va a ser la función de esos ciudadanos? Acusar a sus compañeros de trabajo, de manera secreta y bajo anonimato, de incurrir en actos de cohecho, peculado, desvío de recursos públicos, abuso de funciones, violación de derechos humanos, hostigamiento y acoso sexual. Esta misma función la van a tener ciudadanos comunes que decidan inscriban en el programa.
En el apartado Sexto del Acuerdo se precisa que “el alertador proporcionará información sobre actos que se hayan cometido, se estén cometiendo o sea probable que se cometan….”
Los “Alertadores Ciudadanos” operarán simple y sencillamente como “orejas” del gobierno. Acusarán, delatarán, señalarán, denunciarán con o sin pruebas. ¿Pero a quiénes? ¿A los corruptos? o a los servidores públicos inconformes, a los que formaron parte de administraciones pasadas y no forman parte del rebaño de la 4T.
La figura no es nueva. Es una copia de lo que hacían los nazis y los soviéticos para espiar a la población y mantener el control político dentro del sistema.
Hoy, con el pretexto de combatir la corrupción, el gobierno la instituye, en principio dentro del servicio público, para luego -¿por qué no?- convertirla en una disposición general donde cada ciudadano se convierta en delator de otro ciudadano.
Este instrumento de espionaje, sacado del fascismo más rancio (totalmente anticonstitucional que le daría “muerte súbita” al artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos), vulnera los derechos y las garantías constitucionales, destruye el principio de presunción de inocencia, un derecho humano fundamental vigente en los países democráticos.
Lo que está promoviendo la 4T (Cuarta Transformación) es que un simple rumor, una mera suposición, comentario o señalamiento se convierta automáticamente en prueba judicial para llevar a un inocente o enemigo a la cárcel.
El propósito de este esquema de “soplones” es romper con los lazos de unidad y solidaridad social. Cada persona se convierte en juez y verdugo de su padre, madre, hermanos, amigos y vecinos. La única lealtad admitida es para el gobierno, no para la familia, no para el compañero. El acusador, en este caso, actuará como un cómplice de la 4T, quien sabrá pagar o recompensar su traición.
Pero, la función más importante de los “Alertadores Ciudadanos” es, sin duda, de tipo político. Dentro de un Estado policiaco, como el que se busca instituir, el gobierno pondrá ojos y oídos por todas partes.
Se trata de amedrentar y perseguir de manera más sistemática a quienes se acusa desde las “Mañaneras”, a los “enemigos del pueblo”, es decir, a los adversarios del proyecto político totalitario de López Obrador.
Ante la crisis económica devastadora que se avecina -prohijada y multiplicada por el mismo Presidente de la República-, se prepara desde Palacio Nacional el aparato represivo para señalar y castigar a los agitadores, a los conspiradores y a toda esa caterva de empresarios y periodistas conservadores que constituyen una “minoría rapaz” y obstaculizan el avance de la “revolución”.
El invento de la Secretaría de la Función Pública, es un producto salido de los regímenes represores más puros. Quien lo propuso debe haber abierto el libro de la Gestapo para ver cómo utilizaron los nazis el miedo, la amenaza y la coerción para impedir la crítica, la disidencia y las protestas sociales.
Desde la óptica gubernamental, la lealtad a los más alto valores de Patria, deben ser incinerados para sustituirlos por el sometimiento a la Cuarta Transformación. Cada padre de familia debe estar dispuesto a entregar a sus hijos a los policías torturadores, a los carceleros, si comete el error de ser un crítico del régimen.
¿Así o más sencillo? Esa es la traducción de los “Alertadores Ciudadanos”, a eso está invitando la Secretaría de la Función Pública a los mexicanos, a ser traidores de su propia raza y de su propia sangre.
El Derecho penal tiene sus propias preguntas: ¿Quién aportará las pruebas, quién las evaluará; quién calificará la calidad del alertador? ¿Y las víctimas? ¿Los inocentes que fueron acusados y declarados culpables a partir de dichos y calumnias, dónde podrán recibir justicia?
Verdugos Voluntarios es el título de un libro escrito por Daniel Jonah Goldhagenm sobre la responsabilidad que tiene un pueblo -un “Alertador Ciudadano”-, al aceptar convertirse en cómplice de un depredador de los derechos humanos, concluye la politóloga Beatriz Pages.
Conforme a todo este estudio geopolítico, ¡cuidado, México sigue, ahora peor que nunca, en gran peligro!, con la presencia de “un presidente de tan poca estatura, no solamente intelectual sino también moral”, reiterarían congresistas cubano-americanos.
Brozo, el payaso tenebroso. En otro apoteótico video-programa que transmite por la plataforma de LatinUS, el crítico periodista y político Víctor Trujillo, representando a Brozo, el payaso tenebroso, presentó un recuento de las pésimas acciones del gobierno de López Obrador.
“Un paquete bomba, estalló en un restaurante, matando a dos personas y dejando heridas a varias… si esto hubiera pasado en Irak, sería terrorismo, pero como ocurrió en Salamanca, Guanajuato, pues habrá que investigar… ¿verdad?
“Ya podemos nombrar las cosas por su nombre, o nos vamos a seguir haciendo pendejos (sic). A ver… el mandar un paquete-bomba, arrojar una granada durante una fiesta cívica, el colgar cadáveres en puentes, no son unos delitos comunes, son ¡terrorismo!
“Usar palabras más suaves y decorosas para sustituir a otras consideradas como demasiado ‘francas’, no cambia la realidad, ¿eh?, ¡Cántelas como son, chingada madre! (re-sic)…
“La falta de medicinas, no es una herencia de la mafia. Se llama desabasto… “La caída 12 del Metro, no es un incidente, es irresponsabilidad homicida…
“La muerte de 17 pacientes del Seguro Social por las inundaciones en Tula (Hidalgo, México), no es un mal día, es negligencia criminal…
“El Jetta no es el Jetta, se llama Suburban… “Los ajustes del precio de las gasolinas, no son ajustes, se llaman gasolinazos…
“Las aportaciones no son aportaciones, son desvíos de fondo; “La protección humanista a los migrantes, no es protección humanista, se llaman chingadazos en la cabeza…
“Lo de “abrazos, no balazos”, no es una estrategia, es una derrota…
“La austeridad republicana, no es austeridad, es derrochar en caprichos…
“La Guardia Nacional en Chiapas, no es la Guardia Nacional, se llama Border Patrol…m“Los 50 estados del país, no son 50, son 32… “El Gabinete leal, no es leal, es sumiso… “La Transformación, no es Transformación, es putrefacción… “Los otros datos, no son otros datos, se llaman mentiras…”, concluyó Brozo.

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