El repudio que irradian contra las leyes y la propia constitución.

..BLAS A. BUENDÍA……………….
Rememorando la historia con las acciones contemporáneas, el común denominador de la famosa palabra Oclocracia —hoy en boga—, que proviene del griego ὀχλοκρατία ojlokratía (“poder de la turba y/o muchedumbre”), es una de las formas caóticas de la degeneración de la democracia, del mismo modo que la monarquía que puede degenerar en la tiranía o la aristocracia en oligarquía.
El término fue acuñado por Polibio, historiador griego, en su obra Historias, escrita en torno al año 200 a. C. Desarrolló su propia teoría de la anaciclosis, basándose en las tres formas de gobierno aristotélicas y sus correspondientes formas impuras, sustituyendo la demagogia, como forma degenerada de la democracia, por el nuevo concepto de oclocracia.
Mientras que, etimológicamente, la democracia es el “gobierno del pueblo” —el cual un sujeto de marras lo explota ante la ignorancia de las mayorías pero que con la voluntad le generan legitima en el poder estatal—, la Oclocracia es el “gobierno de la muchedumbre”.
Es decir, la muchedumbre, masa o gentío es un agente de producción biopolítica que, a la hora de abordar asuntos políticos, presenta una voluntad viciada, propensa a la evicción, confundida e irracional, por lo que carece de capacidad de autogobierno inclinándose en la improvisación que, por ende, no conserva los requisitos necesarios para ser considerada como pueblo.
También se desempeñan otras descalificadas acciones de individuos abusivos que como cabezas de serie de la muchedumbre, recaen adjetivos como el aluvión populachero, la bandada de los pobres más pobres, la caravana de ignorantes, la caterva asociada como quienes explotan la famosa Cuarta Transformación en el cohorte, la concentración de los malolientes, la concurrencia de la “chatarra” humana, el enjambre de menesterosos, las falanges criminales, la gente que se pierde cuán hormiguero infinito, mezclándose en la inmensidad de inundaciones de estiércol transformadoras en legión de manadas, sumergidas en el maremágnum de la confusión de las masa, donde la multiplicidad también se convierte en oleadas de una pluralidad perdida, un público arrogante e inofensivo defendiendo a su rey que les da de comer en romerías, como vulgos a ultranza.
Si bien es cierto que la relación del presidente AMLO con el pueblo —al que ha engañado sistémicamente ya es disfuncional porque “bajita la mano” ya comenzó a pintar su raya y sus límites—, para la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados, Foro de México, destaca que dentro de la incalculable variedad de actitudes políticas de la 4T de la República, existen Siervos de la Nación que pretenden perpetuarse en el poder, desconociendo el contenido que radia en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Alerta que ante esta peligrosidad, jamás han querido ilustrarse con esas luces que emanan de la Carta Fundamental del 17. Lo que pretenden es el poder por el poder: continuar gozando de él…, y luego ya veremos qué viene...
Para ello o antes de ello tendrían que saber lo que hasta la fecha ignoran; y es que nuestra Carta Magna es el primer Código Político Social del Mundo y que hay que conocerlo, aplicarlo y respetarlo.
La decisión que adoptan esos Siervos de la Nación, siempre es a la inversa. Primero el poder y luego la Constitución. Esos gobernantes son la clientela al fracaso en las próximas elecciones. Pero los críticos insisten que esos sujetos, lamentablemente repudian el espíritu de nuestra Ley de Leyes, y no hay autoridad moral que se lo impida.
El pueblo de México —insiste la Academia— en el devenir de su historia, ha convertido la intolerancia política más agresiva en una “nueva” forma de gobierno y a la tenue solución de resolver sus problemas con base en el contenido de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Poco le importa ceñirse a la Carta Magna.
Ante este panorama, la Academia mencionada, siempre le resulta grato comprobar y ratificar lo que bien se sostiene de manera congruente, es decir, ahí les va la historia:
La Primera Revolución político-social del pasado siglo, fue sin lugar a dudas, la nuestra, la de nuestro México. Proclamó las necesidades y aspiraciones de nosotros el pueblo, hasta plasmar el alma de la Constitución de 1917, en cuya trama se contienen relucientes programas de reformas sociales que hasta la fecha aportan luz a ésta gran Nación.
A diferencia de algún político que dice “haber estudiado en nuestra Universidad Nacional Autónoma de México” y que insanamente pretende dar continuidad a su poder, muchos de los que si estudiamos, conocemos puntualmente que la teoría social integrada en nuestra Carta Magna, emerge de documentos histórico nacionales.
Por mencionar sólo algunos, se podrá resaltar el Plan del Partido Liberal, del mes de julio de 1906; el Plan de San Luis Potosí, de finales de 1910, el cual prohíbe la perpetuación en el poder con su enunciado de Sufragio Efectivo NO Reelección; el Plan de Ayala, de noviembre de 1911; el Plan Orozquista, de principios de 1912; el Decreto de Adiciones al Plan de Guadalupe, de finales del año 1914; el Pacto celebrado con la Casa del Obrero Mundial de 1915.
Todos estos históricos instrumentos contienen el espíritu de nuestra Revolución. Nos liberaron de la dictadura política; nos protegieron en contra de la arbitrariedad de la autoridad y, en lo general, transformaron nuestra vida hacia metas de progreso. Esos postulados fueron nacionales, es evidente ya que no se nota en ellos la influencia de ninguna ideología social extranjera.
La Carta de Carranza —añadió— reafirmó una declaración de derechos que ahora conocemos como “Garantías Individuales”, desde aquél entonces se consignaron derechos y salvaguardas para la vida eterna de México; es por esto que nuestro Pacto Social es y seguirá siendo la Primera y Gran Constitución del Mundo.
En consecuencia, es el primer Código Político-Social del Universo y presea convertida en Heraldo de otras Constituciones. Esa es la importancia de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
“Por lo tanto, la tan famosa y desvirtuada Cuarta Transformación de la República y sus Siervos de la Nación, están obligados a respetarla y de no ser así, el pueblo está obligado a hacerla respetar, emitiendo un voto de castigo en los próximos comicios presidenciales de junio de 2024. ¡Es cuanto!, comentó finalmente Alberto Woolrich Ortiz, presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados, Foro de México, A.C.
El cólera de la mentira. El Revolucionario Institucional fue el partido político que a través de los años fincó la consolidación de las instituciones republicanas y el crecimiento económico de la Nación, las que ahora, el remedo de partido llamado MORENA, pretende pulverizar todas esas luchas sociales que se vinieron registrando en el siglo XX, y que costaron ríos de sangre de los hermanos mexicanos.
Ahora, en manos de oclócratas como las de Andrés Manuel López Obrador, México sufre el “cólera de la mentira”, multiplicándose una catástrofe social bajo el paraguas de un gobierno fallido, inclinado hacia una corriente de izquierda inexistente, más bien, una cofradía de delincuentes que en la antigüedad se distinguieron en luchadores sociales, que paradójicamente llegaron al poder gracias a un electorado desinformado y carente de sensibilidad política.
Ante la insistencia de que “México estaba mucho mejor sin López Obrador”, porque “el comunista López Obrador ya no solo es un peligro para México, sino para el resto del mundo”, es el facsímil de un anti estadista que pretende trasformar al mundo para también destruir las instituciones internacionales —como auténtico lunático iletrado—, que tras fronteras, lo consideran un loco pervertido en el poder.
Y es cierto, el pueblo de México, de manera deplorable, es víctima de una intrincada red de malignos mentirosos, con un oclócrata radical que viene permitiendo a pandillas sedientas de sangre para que el Supremo de Palacio Nacional, siga “gobernando” bajo el amasijo de un “chantajista malagradecido” y que en su pasado, guarda tremendos secretos como son los Crímenes Ocultos de López Obrador, cuya obra fue escrita por este Reportero Free Lance, en 2003.
Y como reza una serie de frases populares, “la verdad es el arma de la gente honesta. Con la mentira atacan los cobardes, y con la traición, los miserables”; “no hay persona más cobarde que la que utiliza mentiras como pretexto para alejarse sin culpa”; “solo los cobardes necesitan de la mentira para eludir la realidad”; y…, “no hay peor decepción que te mientan cuando ya sabes la verdad”.
En síntesis, “¡a México llegaron al asalto del poder los oclócratas, y establecer su caudillaje impuro saturado de arrogantes y enfermizas mentiras!

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