El alcohol causa cáncer. México necesita políticas prevengan el consumo de alcohol y el cáncer asociado, no que lo normalicen.

En 2022 se atribuyeron al alcohol 4,695 muertes por cáncer en México, equivalentes al 11.2% de las muertes relacionadas con el consumo de esta sustancia.
La Red de Acción sobre Alcohol (RASA) presentó hoy la campaña “El alcohol causa cáncer”, una iniciativa con la cual busca concientizar a la población mexicana sobre la relación que existe entre el consumo de alcohol y el desarrollo de la enfermedad.
La campaña, probada con anterioridad en Australia* con resultados positivos, se centra en la relación entre el consumo de alcohol y siete tipos de cáncer (boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon-recto y mama).
Los videos de la campaña ya circulan en redes sociales, a través de ellos, RASA hace un llamado a fortalecer las políticas públicas de control del alcohol en México —entre ellas, actualizar el IEPS—, en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Al profundizar en la campaña, Alonso Robledo, vocero de RASA, destacó: “El alcohol causa cáncer. No es una opinión, es evidencia científica. Cualquier consumo de alcohol implica un riesgo de cáncer.
Con esta campaña queremos que esa información deje de estar escondida y llegue a todas las personas, porque conocer el riesgo es un derecho y prevenir también es una responsabilidad de las autoridades.
Si sabemos que el alcohol causa cáncer, ¿por qué seguimos permitiendo que se venda, se publicite y se consuma como si fuera algo inocuo?” La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasificó en 1988 al alcohol como un carcinógeno del Grupo 1, la misma categoría en la que se encuentra el tabaco, los asbestos y la radiación, esto significa que existe evidencia suficiente de que causa cáncer en seres humanos.
Por otro lado, es bien sabido que el riesgo de padecer la enfermedad no comienza únicamente entre quienes presentan un consumo intenso de bebidas alcohólicas; la evidencia muestra que también existe una carga importante asociada con consumos bajos y moderados.
México tampoco está al margen.
De acuerdo con la información del estudio de Carga Global de Enfermedadv, en 2022 se atribuyeron al alcohol 4,695 muertes por cáncer en el país, equivalentes al 11.2% de las muertes relacionadas con el consumo de esta sustancia.
El cáncer de hígado concentró 48.2% de estas defunciones, seguido por el colorrectal, con 19.1%; el cáncer de mama representó 14.2% y el de próstata 10.4%. A pesar de la urgencia de esta información, los estudios muestran que la proporción de personas que conocen dicha relación es bajavi: se encuentra entre el 10% al 45%, dependiendo el país, la población y el tipo de cáncer.
Estos resultados subrayan la necesidad de concientizar a la población mexicana sobre el contexto y sobre las políticas públicas más efectivas para reducir estos casos.
Yahaira Ochoa Ortiz, de la organización Salud Justa Mx, señaló: “La evidencia científica es contundente al demostrar la relación directa que existe entre consumo de alcohol y cáncer, cabe resaltar que este consumo no ocurre de forma aislada, sino que está profundamente moldeado por determinantes sociales y comerciales —tales como la disponibilidad comercial del producto, la publicidad agresiva no regulada y precios artificialmente accesibles— que normalizan su ingesta y desinforman a la población.
Ante este panorama, es urgente implementar una política pública integral basada en evidencia que restrinja su disponibilidad y regulación publicitaria, al tiempo que actualice el esquema fiscal a través del IEPS, contrarrestando la influencia comercial y reduciendo significativamente la incidencia de enfermedades prevenibles como algunos tipos de cáncer” El alcohol es la droga más consumida en nuestro país.
En población general, la prevalencia de consumo alguna vez en la vida alcanzó el 73.7%, con un aumento significativo en mujeres (pasando de 62.6% a 69.3%), aunque el consumo sigue siendo mayor en los hombres. En adolescentes de 12 a 17 años, el consumo se mantiene alto: 1 de cada 3 (33.9%) ha consumido alcohol, aunque se observó una disminución respecto a 2016 (39.6%).
En el caso específico del cáncer de mama, un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) encontró que reducir el consumo de alcohol podría prevenir 21 mil 908 casos de cáncer de mama en un periodo de 10 años, el beneficio sería 13 veces mayor en mujeres con antecedentes familiares de la enfermedad.
Al respecto, la Dra. Selene Guzmán, del Instituto Nacional de Cancerología mencionó: “Cuando hablamos de que el alcohol causa cáncer, no estamos hablando solamente de estadísticas, porcentajes o cifras de mortalidad. Estamos hablando de personas, de familias y de historias que muchas veces terminan enfrentando un dolor que ya no puede revertirse”.
Por eso necesitamos poner mucha más atención en la prevención. No podemos esperar a que las personas lleguen a las etapas más dolorosas de una enfermedad para reaccionar. Campañas como ‘El alcohol causa cáncer’ son necesarias porque nos ayudan a decir algo que durante demasiado tiempo se ha ocultado o minimizado: el consumo de alcohol tiene consecuencias reales sobre la salud y puede contribuir al desarrollo de diversos tipos de cáncer ”La evidencia internacional señala que las políticas públicas tienen un efecto sobre el consumo.
La IARC concluyó recientementevi que los impuestos al alcohol, las restricciones a su disponibilidad y las medidas estrictas sobre publicidad y promoción reducen el consumo y, con ello, la carga de cáncer. Entre estas medidas, los impuestos ocupan un lugar estratégico.
La evidencia científica acumulada muestra de manera consistente que cuando aumenta el precio del alcohol disminuye su consumo.
Para México, esto representa una oportunidad doble: prevenir enfermedad y generar recursos para la salud. Se estima que una actualización del esquema del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, mediante una cuota fija vinculada al contenido de alcohol puro, podría reducir significativamente el consumo y aumentar la recaudación en 28 mil millones de pesos.
La OMS ha vuelto a colocar esta herramienta en el centro de la agenda. En enero de 2026 pidió a los gobiernos fortalecer sustancialmente los impuestos a las bebidas alcohólicas, señalando que los sistemas tributarios insuficientes mantienen estos productos artificialmente baratos mientras aumentan enfermedades prevenibles, incluidos distintos tipos de cáncer.
Andrea Chapela Díaz, vocera de la Fundación para el Fortalecimiento de la Salud en México (FUNSAMEX) mencionó: “Desde FUNSAMEX consideramos fundamental fortalecer la prevención y la información como herramientas para proteger la salud de la población.
Reconocer los riesgos asociados al consumo de alcohol, incluida su relación con distintos tipos de cáncer, permite impulsar decisiones informadas y promover una cultura de autocuidado, sin estigmatizar a las personas.
Nuestra postura busca sumar esfuerzos para que la prevención ocupe un lugar prioritario en las políticas públicas, mediante información clara, educación para la salud y acciones oportunas que permitan reducir riesgos y prevenir enfermedades.
Creemos que actuar desde la evidencia y la corresponsabilidad puede contribuir a una sociedad más saludable y a una mejor calidad de vida.”
“El alcohol causa cáncer” no es una campaña contra las personas que beben. Es un llamado a que la política pública esté a la altura de la evidencia. México necesita informar mejor, proteger a niñas, niños y adolescentes, regular la publicidad y la disponibilidad y, sobre todo, actualizar su política fiscal sobre el alcohol. Reducir la carga del cáncer en México exige actuar sobre sus factores de riesgo prevenibles, tomando la oportunidad de intervenir con respaldo de evidencia científica sólida y de las recomendaciones de los principales organismos internacionales.

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