“El aguinaldo del maestro, es víctima del SAT humanista”
- 28 oct 2025
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En medio de un discurso oficial que presume justicia social y bienestar laboral, el gobierno federal, a través del Servicio de Administración Tributaria (SAT), aplicará este diciembre el cobro del Impuesto Sobre la Renta (ISR) al aguinaldo de millones de trabajadores mexicanos.
Una medida que, si bien existe en la ley desde hace años, nunca se había sentido tan dura, tan descarada y tan injusta para quienes viven de un salario fijo y honesto, como el del maestro mexicano.
El valor exento de ISR para el aguinaldo en 2025 equivale a 30 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), lo que representa solo $3,394.20 pesos.
Todo peso que exceda esa cantidad será gravado por el SAT. Pongamos el ejemplo de un maestro de base, con un sueldo quincenal de $7,643.38 pesos.
Al recibir su aguinaldo de 60 días, correspondiente a $30,573.60 pesos, más de $27 mil pesos estarán sujetos a ISR, lo que significa una retención de alrededor de $5,700 pesos.
En palabras simples: el maestro trabaja todo un año, dedica su vida a la educación pública, y en diciembre el Estado le “agradece” descontándole hasta un 20 % de su aguinaldo.
Los docentes con mayores responsabilidades —directores, supervisores o asesores— verán descuentos aún más altos, pues la retención aumenta conforme al nivel salarial.
El principio de “progresividad fiscal” se convierte, en los hechos, en un castigo a la superación profesional, donde el mérito académico o la antigüedad se traducen en más impuestos.
El discurso oficial intenta suavizar el golpe con tecnicismos: “no es nuevo”, “ya está en la ley”, “solo aplica al excedente”.
Pero la realidad cotidiana no se esconde en los tecnicismos: el aguinaldo, antes un respiro económico, hoy se convierte en una decepción fiscal.
Nunca antes los gobiernos anteriores habían sido tan eficaces para cobrarle impuestos al trabajador, mientras mantienen privilegios fiscales y condonaciones millonarias a empresarios aliados y funcionarios dorados.
La promesa del “gobierno del pueblo” termina convertida en una maquinaria recaudatoria que aprieta a los mismos de siempre.
El magisterio, columna vertebral del sistema educativo y sostén de la escuela pública, vuelve a ser víctima de la contradicción gubernamental: se le exige más compromiso, más capacitación, más resultados… pero se le devuelve menos.
Cada año, mientras los funcionarios se otorgan bonos “por desempeño”, los maestros ven cómo su aguinaldo se evapora en retenciones que poco o nada se reflejan en servicios públicos dignos.
Este fin de año, millones de docentes y trabajadores públicos comprobarán que el “humanismo fiscal” solo existe en los discursos.
Porque en la nómina, en el recibo del aguinaldo y en el cajero automático, el SAT cobrará puntual, aunque el país no pague con justicia.

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