Desafiante la política mental de AMLO en su titiritero mañanero

. BLAS A. BUENDÍA. ………………………………………………….
Fuera de toda pasión, el México pensante se despierta todos los días adivinando hasta cuándo la Presidencia de la República, como institución Republicana, pondrá un “¡alto! para que el sujeto que se ha atrevido hasta ocupar un espacio como una vivienda más del Centro Histórico de la Ciudad de México, en Palacio Nacional, tuvo la descarada iniciativa de montar un tiritero mañanero desde donde despotricar en contra de los “conservadores” que no están de acuerdo con su política errante, y a quienes cotidianamente califica de “intolerantes”.
Pero, ¿qué demuestran cultural y políticamente las mitomanías de Andrés Manuel López Obrador?, es la interrogante constante de una sociedad más informada, mucho más crítica y más demandante; con justa razón, sentencia: “Absolutamente nada”.
El político tabasqueño emplea un léxico muy propio de los dictadores, sellado con risas diabólicas y expresiones faciales sardónicas que no solo ironizan, sino que se transforman en una pesadilla intolerante.
La Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C., presentó ante la opinión pública un análisis sobre “el lenguaje de Andrés Manuel López Obrador”, que emplea “desde su púlpito mañanero, es a todas luces, tan impreciso como el de la política que practica en temas de justicia”.
Detalla: “Hay conceptos como honestidad, independencia, Fiscalía General de la República, delitos, jueces y otros similares que varían en sentido diverso el espíritu y letra de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.
En concepto de la misma Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C., estima que “el problema de la terminología política y jurídica que emplea el actual Poder Ejecutivo Federal, arroja datos interesantes sobre la sinrazón de sus conceptos en torno a la justicia”.
Si bien ha advertido en anteriores consideraciones que López Obrador es un neófito porque en principio de cuentas carece del conocimiento de la cultura legal porque no es abogado, menciona que “el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos tiene (según su entender) la imperiosa necesidad de emplear un lenguaje impreciso, lentito, incongruente para realizar su proselitismo político-electoral a fin de pretender dar continuidad a su proyecto de Gobierno”.
Rememora que el señor licenciado Don Carlos Eduardo Villamata Paschkes, ha expresado que “en México no han sabido (refiriéndose a los seguidores del presidente) ver muy bien esa singularidad con ojos puros y veraces, sino que tienen una propensión excesiva a ser engañados con frases como justicia en ésta transformación o la seguridad que existe en ella”.
De igual manera, la Academia precisa que en este México pensante, sin embargo, tiene una intuición y percepción diferente o un sentido especial para juzgar adecuadamente a su presidente y para criticarlo cuando percibe una falacia que no beneficia a la justicia de nuestro México o para denostarlo y/o satanizarlo cuando juzga su labor incongruente e inconducente. “Hay un aspecto grotesco y risible en la política de Andrés Manuel López Obrador que ese México que piensa sabe aquilatar muy bien”, indica el penalista Alberto Woolrich Ortiz.
Y señala: “En esta época de la 4T —como en la del neoliberalismo—, la política tiene más de engaño que de veracidad. La política que ingeniosamente llama cierto sector ‘política en la justicia’, consiste en decir falsedades con apariencia de veracidad”.
El mismo Carlos Villamata, al respecto, agrega: “Nadie que haya pensado de las relaciones de justicia con el Ejecutivo, estará dispuesto a creer que en la actualidad se encuentra saciada la sed de justicia.
“La mayor parte de los conceptos expresados por el actual Presidente de México son, todo menos que congruencia, no resultan ser guías para la justicia que nuestra Nación requiere, por lo general resultan alejadas de esa justicia que señala la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. ¡Es cuanto!, dictamina la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C., misma que preside el prestigiado abogado Alberto Woolrich Ortiz.
Ciertamente, coincide la sociedad, las mañaneras son una diarrea mental desafiante —transformado en su titiritero mañanero—, que viene expresando el mismísimo AMLO desde su propia recámara que instaló en el lujosísimo Palacio Nacional, que contrasta con la pobreza que rodea a ese histórico predio del Centro Histórico de la Ciudad de México.

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