Cínicos, bufones y mentirosos AMLO, el rey de la kakistocracia
. BLAS A. BUENDÍA. ……………………………
El nombre de Andrés Manuel López Obrador podrá ser consultado por los millones de mexicanos en “el basurero de la historia”, por ser un hábil embustero que a lo largo de su desastrosa administración como titular del Ejecutivo federal, hizo y deshizo del desarrollo del país como no cambiarse de taparrabos, sucios y asquerosos, por eso viene de sí ese jocoso calificado de ser una auténtica “boñiga”.
En su toma de posesión, registrado el 1 de diciembre de 2018, acuñó los “mandamientos” que, según él, serían la guía de su gestión: “No mentir, no robar y no traicionar”, pero en ese perreo agresivo, fue más allá, toda vez que en diciembre de 2019, cuando estampó otro clásico sobre ese tipo de artimañas: “La mentira es el demonio, la verdad es revolucionaria; la verdad es cristiana”, increíbles conceptos vertidos en una de tantas giras que ha realizado por el estado de Tabasco.
De tal manera que existen todo un rosario de calificativos demostrativos que se han ido acumulando ante los ojos de millones de seres en el mundo, para lo cual, en una serie de observaciones se le preguntó al periodista chileno Ricardo Elías, que si podía —sin insultar al presidente Andrés Manuel López Obrador— hacer referencia a la forma de actitudes, que cuando menos se le contabilizaron 132 de 139 de los que se asocian.
Menester señalar que los adjetivos demostrativos son aquellos que se usan para señalar y expresar distancias respecto al hablante. Estos adjetivos acompañan al sustantivo y le permiten añadir un significado deíctico, es decir, concretarlo o especificarlo para que este se diferencie del resto. Los adjetivos demostrativos pueden clasificarse en tres series distintas: El mayor grado de proximidad: este, esta, estas y estos; Un menor grado de proximidad: ese, esa, esos y esas; y el mayor grado de lejanía: aquel, aquella, aquellos y aquellas.
¡HABLADOR!, ha sido la expresión recurrente que el pueblo de México le ha indilgado, a quien le han gritado públicamente desde que nació, pero su actitud de ser un cínico profesional, de todo de lo que se le acusa, no hace caso, que en respuesta, juega con la ironía como lo ha hecho desde siempre, curtiéndose como si fuera un malicioso caimán, creyendo que ese conglomerado podría pertenecer a un ejército de interdictos.
Comunista, marxista, tirano, dictador, opresor, arbitrario, déspota, autócrata y hasta criminal —por aquello de haber asesinado a su hermano José Ramón López Obrador—, componen los fenómenos de la oclocracia, la anocracia, la anaciclosis hasta ubicarlo en el rey de la kakistocracia.
“En múltiples ocasiones algún político fracasado y mentiroso pone en la palestra un pensamiento que contiene crasos errores. También en otras ocasiones ese hablador ha cometido otros graves desatinos. Así forma parte de su tradición particular aquellas insensateces que expresa al querer salir a relucir. Otra vez más Vicente Fox ha expuesto su falta de cultura, de tacto y supina ignorancia”, analiza la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México.
Vayamos al punto, precisó, en horas recientes y en momentos políticos muy delicados, en pleno día de la eliminación de violencia contra las damas, el merolico abrió el hocico para quedar en evidente, como siempre, ridículo, desatando, como siempre, una serie de ataques, como siempre, de todos los sectores.
¿Qué fue lo que dijo? Se refirió a la esposa de un contendiente a ser presidente de la República como “dama de compañía”.
Dando lugar a respuesta inmediata de la aludida: “Señor, no soy una dama de compañía. Soy una mujer, soy licenciada, soy empresaria, soy esposa y soy madre…”
Tan supina ignorancia le asiste al tal insignificante político, que ante tan contundente respuesta afirmó: “En la discusión electoral hay libertad de expresión”.
¡Inequívoco! ¡Suprema estolidez! ¡Qué desconocimiento de la Ley!, acusó la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México.
—Pero vamos a ver el porqué de ello–.
El ignaro dijo: “Que en la discusión electoral, hay libertad de expresión”.
Por principio de cuentas, rústico iletrado, ni usted, ni la señora licenciada Mariana Rodríguez se encuentran contendiendo para ningún cargo electoral, ni tampoco se encuentran debatiendo sobre contrapuestas posiciones de índole político electoral.
“Por tanto, sus decires son prohibidos y consecuentemente sancionables. La ley es cultura y la palabra que utilizamos los que nos preciamos de ser respetuosos de las leyes ha de ser palabra cultural”, dijo el abogado penalista Alberto Woolrich.
Acusó que el soberbio Vicente Fox, alter ego (el otro yo) y defensor a ultranza de la narco-política, se atreve a agredir a una licenciada, olvidando a toda costa que dentro de su sexenio no sólo permitió la corrupción en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sino que la alentó.
La Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A. C., no ha olvidado aquellas indeseables palabras pronunciadas en un recinto de justicia por uno de sus afectos y colaboradores cuando en aquél momento dijo: “Le asiste toda la razón, le asiste todo el derecho, qué le parece que sean ciento cincuenta millones de pesos.
“Como tampoco olvida que durante su mandato, usted designó a un narco-político como Director de la Agencia Federal de Investigaciones de aquella extinta Procuraduría General de la República, la cual por cierto, tampoco quiso que se investigara al narco-político más importante de la historia jurídica nacional”, sentenció.
“¡Es cuanto!”, precisó la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, que preside el prestigiado abogado Alberto Woolrich Ortiz.


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