Cuando la esperanza atreve morder el silencio La cicatriz que respira

WINTILO VEGA MURILLO . …………………………….
México amanece como quien despierta de un sueño que no tuvo final, con el alma entumida de tanto fingir paciencia. Pero aquí estamos otra vez, con la palabra entre los dientes, dispuestos a volver a creer que escribir puede ser un acto de redención.
No se escribe para tener razón: se escribe para no perder el pulso.
Cincuenta y una veces la tinta se ha vuelto refugio y fuego, testimonio y herida. Cada línea nace del mismo lugar: del temblor de sabernos vivos en medio del derrumbe.
El país que se niega a desaparecer. México no se cae: se desangra de pie.
Hay quienes ya no miran el horizonte porque temen encontrar el mismo abismo de siempre, pero aún hay otros que lo cruzan a pie, con las manos llenas de tierra y esperanza.
Seguimos siendo un país que duele, pero también un país que abraza.
Entre tanta desmemoria oficial, lo único que no han podido borrar es la voz del pueblo que no olvida. Aquí, cada injusticia tiene rostro, y cada silencio lleva nombre.

Comentarios