Crece consumo de sustancias: 172 mil personas pidieron ayuda 2024.
- Chronos
- 5 ago
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A nivel mundial, 296 millones de personas han consumido algún tipo de droga y en México, más de 172 mil personas solicitaron tratamiento por consumo de sustancias en la Red Nacional de Atención a las Adicciones en 2024, lo que refleja la magnitud del problema en el país.
El consumo de sustancias psicoactivas representa una de las principales problemáticas de salud pública. El 49.1 % de estos casos se debió a metanfetaminas; seguido por alcohol (21.8 %), marihuana (13.3 %) y cocaína (6.8 %)
Frente a este escenario, especialistas en salud y políticas públicas afirmaron que el modelo prohibicionista en México no frena el consumo, por el contrario, ha incrementado los riesgos para la salud, al empujar a las personas a mercados clandestinos y restringir el acceso a herramientas de reducción de daños.
En cambio, el enfoque de reducción de daños reconoce que el consumo existe y busca minimizar sus consecuencias con el acceso a información confiable, insumos seguros, acompañamiento médico y tratamiento voluntario, priorizando la dignidad y los derechos humanos, destacaron expertos en el foro “Uso de sustancias, autocuidado y salud pública”, organizado por el Centro de Libertad Responsable (CE LIBRE), en colaboración con la Clínica Especializada Condesa.
En el caso de la nicotina, México ha restringido el acceso a herramientas efectivas de reducción de daños, como los dispositivos electrónicos, a pesar de ser una alternativa más segura para quienes buscan dejar o reducir su consumo. En contraste, diversos países han optado por enfoques regulatorios para estos dispositivos, basados en evidencia científica.
“La reducción de daños no pretende eliminar el riesgo por completo, sino minimizar sus consecuencias de forma efectiva. No es un enfoque moralista, sino una estrategia basada en la realidad social y en la evidencia científica”, señaló el Dr. Randall Rodríguez, representante de la Red Centroamericana y del Caribe para la Reducción de Riesgos y Daños Sanitarios (REDACCA).
Los especialistas coincidieron en que el prohibicionismo genera un mercado negro imposible de regular, donde las personas consumen sustancias sin saber su contenido, lo que aumenta el riesgo de sobredosis, daños a la salud y complicaciones para recibir un tratamiento adecuado.
“El prohibicionismo no solo ha fallado en su eficacia, también ha demostrado ser poco ético. Al impedir una regulación, se limita la protección a las personas y se fortalece el mercado ilegal”, indicó la Mtra. Marcela Madrazo, experta en salud pública.
La experiencia clínica también respalda la necesidad de un cambio. En espacios como la Clínica Especializada Condesa se ha implementado un modelo basado en la empatía, el respeto y la atención centrada en la persona.
“La prohibición retrasa la disminución del consumo. Hemos notado que, en lugar de acercar a las personas a los servicios de salud, las aleja, porque temen ser juzgadas por realizar algo “prohibido”. En Clínica Condesa trabajamos desde la empatía y el acompañamiento”, afirmó Manuel Arellano, Subdirector de Atención Comunitaria de la Clínica Especializada Condesa.
Los panelistas concluyeron que las políticas de salud pública deben estar fundamentadas en la evidencia, ser sostenidas a largo plazo y construirse con la participación activa de las comunidades afectadas. Prohibir no previene, pero educar, regular y acompañar puede salvar vidas.
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