CONTEXTO
- hace 12 minutos
- 4 min de lectura

FERNANDO RAMÍREZ DE AGUILAR L. ……………….
Después de ocho años de gobiernos morenistas la libertad de expresión está amenazada. Siguen asesinando periodistas.
Sin libertad de expresión no hay democracia. Pero después de ocho años de gobiernos morenistas, está libertad está comprometida en México, pues desde el poder público, ya sea el Ejecutivo o el Legislativo, se agrede o difama a quien piensa distinto, ya sea un adversario político, un periodista, un articulista, un analista, un creador de contenido, un juzgador de carrera afectado, un profesionista o una organización civil.
Hay que recordar los postulados originales de los artículos sexto y séptimo de la Constitución de 1917; la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que prohíbe que se reduzca la libertad de expresión o que se vulnere la libertad de prensa o que se interfiera con el derecho de reunión pacífica o que prohíba el solicitar una compensación por agravios gubernamentales, adoptada el 15 de diciembre de 1791; o los derechos de la Revolución Francesa convertidos en derechos universales, entre ellos, el de la libertad de opinión y expresión.
Pero en México, el respeto a quien piensa distinto ha sido desplazado, pues desde la tribuna del Congreso, la crítica se convirtió en agravio, en insulto y en sospecha. Y, lamentablemente, cuando los órganos encargados de contener al poder pierden independencia y profesionalismo, la democracia no existe, solamente conserva el nombre.
Y los medios de comunicación también se enfrentan a ese deterioro, pues los adelantos tecnológicos han generado una mayor competencia de mercado y la oposición, sin los recursos de antaño, quisiera convertirlos en instrumentos de confrontación, mientras los gobiernos morenistas erróneamente están calificando como militancia toda información, opinión o investigación que contradiga sus mentiras oficialistas. Ambas tendencias deforman su función: informar no es obedecer al gobierno ni tampoco servir de trinchera a sus adversarios.
La libertad de expresión debe amparar las palabras incómodas. Desde el poder debe existir la objetividad, prudencia, respeto y consideración a los ciudadanos. Pero los gobernantes y funcionarios de morena lo que han hecho es convertirlas en insultos e incluso en sentencias de muerte en contra de algunos periodistas incómodos. Sobre todo, ahora que ha quedado al descubierto sus nexos con grupos criminales de alta potencia.
Y es que los reporteros, como yo, tenemos memoria. Y es que la memoria tiene una peculiaridad: no milita en ningún partido político, no vota, ni tampoco aplaude ni abuchea a los políticos.
Simplemente registra hechos, momentos. Guarda promesas, discursos, compromisos y hasta ocurrencias. Puede tardar, pero termina por confrontar las palabras con los hechos. Y como decía el cubano Alejo Carpentier en su libro “El recurso del Método”, “los políticos matan la palabra con sus discursos y los periodistas la reviven con sus crónicas sobre lo que realmente está pasando…
Y los hechos son que en lo que va de este año, se han reportado siete asesinatos de periodistas en México. La mayor parte de los casos han sido en el estado de Veracruz.
Desde enero se comenzaron a registrar asesinatos contra personas que ejercían la profesión en algunos estados, y según datos de Reporteros Sin Fronteras en estos siete asesinatos de periodistas por ejercer su trabajo.
El pasado miércoles 22 fue asesinado el periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar, en San Pablo Etla, Oaxaca, fue uno de los promotores del voto en contra del gobernador del estado, Salomón Jara Cruz, en el proceso de revocación de mandato y a quien públicamente responsabilizó de lo que le pudiera pasar.
Leyva Aguilar fue director de Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (Cortv) con Alejandro Murat y actualmente analizaba la actualidad oaxaqueña en su columna El zumbido del Moscardón, que compartía en sus redes. El senador de Morena, Alejandro Murat condenó el “cobarde asesinato” de Leyva Aguilar, y exigió una investigación a fondo y el castigo a los responsables.
En tanto, el Gobernador de la entidad, Salomón Jara, condenó los hechos, describiendo a Leyva Aguilar como un "periodista crítico de la administración actual, como muchos otros comunicadores que ejercen todos los días su derecho a cuestionar, señalar y expresar libremente sus opiniones".
El pasado 2 de junio en Nanchital, Veracruz, se efectuó el secuestro de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, cuando un grupo de sujetos armados irrumpió en un domicilio ubicado en la colonia Primero de Mayo.
Las imágenes del secuestro fueron vistas por millones de personas y la grabación difundida en redes sociales muestra a uno de los presuntos criminales, con arma de fuego en mano y pasamontañas de color negro, romper el cristal de la puerta principal para forzar la cerradura.
Roxana Berenice Guzmán Ramírez, fue identificada como directora general del medio local Pulso Informativo del Sureste, mismo que codirigía con Julio César González.
El caso llegó hasta la presidenta Claudia Sheinbaum. Las autoridades federales detuvieron a José “N”, alias “Delta 7", señalado como uno de los presuntos responsables de privarla de la libertad el pasado 2 de junio en Nanchital, Veracruz.
La Fiscalía de Veracruz confirmó que durante las investigaciones fueron localizados restos humanos. Al realizar los procedimientos científicos correspondientes, se determinó que correspondían a la periodista.
La investigación por el secuestro y asesinato de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, dio un giro de alto impacto luego de que la fiscalía general del estado de Veracruz señalara al alcalde de Ixhuatlán del Sureste, Raúl González Martínez, como presunto autor intelectual del crimen y solicitó al Congreso local el retiro de su fuero.
“La presunción de inocencia no significa inmunidad política ni impunidad”, eso dicen los morenistas, como el senador Saúl Monreal Ávila, al referirse al caso de Ernesto Ruffo Appel. Pero su cinismo no tiene límite. Porque no hace ningún tipo de crítica a su hermano el gobernador David Monreal Ávila, que no ha podido frenar las matanzas en su estado natal.
¿Con qué calidad Moral critican a la oposición?

Comentarios