top of page

CONTEXTO

  • hace 5 horas
  • 4 Min. de lectura

FERNANDO RAMÍREZ DE AGUILAR L. ………………….

Los periódicos agonizan o ya están muertos y el periodismo digital caracterizado por la velocidad, la saturación y lo obsoleto de su contenido

Desde que era niño, en mi casa nunca faltaron libros y periódicos. Siempre hubo algo que leer. Excélsior y El Universal, eran los periódicos que mi padre compraba. No tengo muy claro si tenía suscripción, lo más probable es que sí.

En ese tiempo, tampoco tenía claridad en mi mente sobre la importancia que era para mi familia el prestigio de mi abuelo paterno, Fernando Ramírez de Aguilar que escribía con seudónimo de “Jacobo Dalevuelta”, un personaje salido de las novelas de Anatole France, ni tampoco el de mi tío Alberto.

En ese tiempo solamente mi importaban las secciones de deportes, de cultura –porque incluían cuentos-- y la de las caricaturas.

No tenía en esos momentos de la vida nada que ver con el periodismo, solamente que leer algunas cosas en los diarios y, ciertamente, fuera de lo que me enseñaban en la escuela, los Popu-libros de la Revolución Mexicana que le gustaban a mi padre.

Pero la vida y el propio destino nos llevan por caminos desconocidos y ante las circunstancias familiares, mi hermano Emilio y yo comenzaron a trabajar en Excélsior. Eso, indudablemente nos marcó para siempre.

Tendría 12 años cuando por primera vez salí de viaje a Estados Unidos con mi equipo de futbol americano y algo que me impresionó en la ciudad de San Antonio, Texas, fue la cantidad de máquinas expendedoras de periódicos que había en cada esquina. Con una moneda podías conseguir un periódico de Nueva York, Boston, Chicago, Los Ángeles, San Francisco, Miami, Etc.

En México, buena parte del siglo XX y XXI, el periódico ocupó un lugar central en la vida pública. En los desayunadores y en los cafés, estructuraba la conversación social, fijaba los temas del día y se comentaba la agenda política.

Eran no sólo un medio de información, archivo cotidiano y escenario de intercambio de ideas y de disputa política. También se hacían críticas al poder público. El periódico usado también servía para muchas otras cosas. Ese papel se reciclaba.

Ahora, los periódicos agonizan, si no es que ya están muertos. Cuando los compras, te decepcionan por lo famélicos que están. No tienen mucho contenido y sus articulistas y analistas dan pena.

Las empresas periodísticas tardaron mucho tiempo en darse cuenta de que la sociedad había cambiado, que las audiencias, con la aparición y florecimiento de nuevas tecnologías transmutaron, que la publicidad y la comercialización buscaron nuevos mercados mucho más baratos y con mayor número de visualizaciones.

Esto comenzó a modificarse de manera gradual, hasta configurar un nuevo sistema informativo en el que el papel dejó de ser el eje y la palabra escrita perdió su condición jerárquica.

Ahora, como lo hemos visto, en los últimos años, el cambio no fue accidental ni exclusivamente tecnológico. Se trata de una transformación estructural en los contenidos, en relación entre el poder y la información para desplazarse hacia plataformas digitales caracterizadas por la velocidad, la saturación y la obsolescencia programada del contenido.

En ese tránsito, el periodismo desapareció, fue sometido a una lógica distinta, menos vinculada a la memoria y más subordinada al flujo continuo.

Las audiencias comenzaron a informarse de mil formas, por redes sociales o por otras vías, la mayoría fragmentadas y simultáneas. Casi siempre sin confirmar las informaciones divulgadas. La autoridad periodística se erosionó ante esa avalancha. El proceso avanzó sin resistencia organizada porque fue percibido como una evolución inevitable, cuando en realidad implicaba una redefinición profunda del campo informativo.

En ese nuevo escenario, el papel dejó de ser funcional. Una nota impresa no desaparece con facilidad. Puede ser recortada, archivada, exhibida y reutilizada como evidencia. En contraste, la información digital se consume en tiempo real y se diluye con la misma rapidez. Permanece técnicamente disponible, pero socialmente enterrada bajo capas sucesivas de un intrascendente contenido.

Frente a este panorama, sostiene un periodista oaxaqueño Misael Sánchez, “la tarea del periodismo contemporáneo no consiste en añorar el papel ni en romantizar el pasado, sino en reconstruir condiciones de permanencia dentro del entorno digital.

La profundidad analítica, la investigación rigurosa y la contextualización deben recuperar centralidad, aun cuando el formato parezca desfavorable. La memoria informativa no puede quedar librada al azar de los algoritmos ni a la volatilidad de las tendencias.

Requiere decisiones editoriales conscientes, inversión en archivo y una ética profesional que entienda el tiempo largo como parte esencial del oficio”, con lo cual coincido plenamente.

Las empresas periodísticas respondieron al reducir costos, cerraron ediciones impresas, apostaron por plataformas digitales y aceptaron modelos económicos basados en publicidad fluctuante o apoyos institucionales.

El periodista dejó de ser un trabajador protegido por estructuras estables y pasó a convertirse en un productor de contenido sometido a la lógica de la inmediatez permanente.

Lo mismo ocurrió en la radio y en la televisión. El problema no radica en la tecnología, sino en la forma en que se la incorporó el sistema informativo. La transición no estuvo acompañada de una reflexión sobre la preservación de la memoria, la responsabilidad editorial y la autonomía del periodismo frente al poder, político y económico. Espero ver un cambio.

 

 
 
 

Comentarios


DIRECTORIO

Lic. Fernando González Parra

Director General

Mtra. Graciela Ornelas Prado

Directora

Edmundo Olivares Alcalá

Subdirector

Karen García Hernández

Jefa de Redacción

Manuel Serna Ornelas
Jurídico

Abraham Mohamed Zamilpa

Lic. Ricardo Monreal Ávila

Articulista 

Ernesto Olmos Avalos.

Alitzel Herrada Herrera.

Garnica Muñoz José Antonio.

Reporteros

Adonay Somoza H.
Lic. Andrés Aguilera.
Roberto Chávez
Renato Corona Chávez
Javier Méndez Camacho
Gustavo Santos Zúñiga
Blas. A Buendía †
​Lic. Alicia Barrera Martínez
Marcos A. Hernández Olivares
Amaury A. Hernández Olivares
Elizabeth Tapia Silva
Ángel Bocanegra
Fernando R. De Aguilar



Columnistas

  • Icono social Twitter
  • Wix Facebook page

Cuestión y Chronos nacieron con la idea de ser una voz crítica, no como una acción de desprestigio visceral y vacío; nuestra crítica irá con propuestas que permitan a  los políticos reflexionar sobre las decisiones que toman.

Este es un medio de información que servirá de contacto y difusión para que la ciudadanía  se haga oír dentro y fuera de su entorno. Un vínculo entre quienes trabajamos día a día por un mejor país y aquellos que buscan la manera de lograrlo pero que no saben cómo.

Queremos invitar a todo aquel que tenga algo qué decir de la administración pública a que se unan y aporten sus ideas, inquietudes, necesidades, críticas así como proyectos que merezcan ser difundidos.

De esta manera, estimados lectores, inauguramos una nueva era de comunicación y de enlace entre nuestros compañeros y  futuros colaboradores.

 

cuestiondechronosx1000.png
bottom of page