Comercio establecido ve con recelo actos festivos y protestas Centro his.

El pequeño comercio y las empresas familiares ven con cierto reclamo y enojo las actividades festivas impulsadas este lunes 27 de septiembre por el Gobierno Federal para celebrar el Bicentenario de la Independencia de México, fecha que pasa desapercibida en amplios sectores oficiales y que a pesar de ello, marcar nuestro nacimiento como Nación Independiente.
Para la gran mayoría de los comerciantes establecidos del Centro Histórico ha sido abusiva la forma que durante este mes de septiembre, a sea por fiestas cívicas, reuniones de jefes de estado o manifestaciones políticas, las calles y avenidas como Tacuba, Palma, 5 de Mayo, Madero, 16 de Septiembre o Corregidora se han mantenido intermitentemente cerradas, afectando severamente las actividades mercantiles o turísticas.
Además, con la instalación de las vallas y la secrecía con la que se ha manejado el programa del evento que se realizará en plancha del Zócalo –como el acto central de la conmemoración del Bicentenario-, se convierten en “un evento privado” que en poco o nada contribuye a solventar las grandes crisis económica que sufren los dueños de los establecimientos.
Hubiera sido mejor otro tipo de actos, acordes a la austeridad abanderada por el Presidente de la República y que tuvieran mayor impacto popular. A decir de los dueños de establecimientos, este tipo de eventos “de oropel” solo daña la actividad mercantil y aleja el interés de amplios sectores de la sociedad.
Otro motivo de preocupación para el comercio establecido es la organización de las protestas por parte de los grupos feministas programado para el 28 de septiembre así como la tradicional marcha del 2 de octubre, pues consideran que estás significarán más días de cierre de las actividades mercantiles en el Centro Histórico.

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