Cauda de sofismas, brota del fortín de Palacio Nacional Peje-aventuras

En esta Cuarta Transformación de la República y por sobre todo a Andrés Manuel López Obrador, se le identifica con mucha frecuencia por el constante uso y abuso de sofismas.
La Real Academia Española señala que el término filosófico del “sofisma”, es aquel razonamiento con el que se pretende convertir en verdadero algo que a todas luces es falso.
La verdad es que dicho así, e identificado su uso con la forma de conducir y gobernar a México, ello suena fatal.
Para la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., una de las formas de sofisma más utilizadas por el C. Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, parte de responsabilizar de sus fracasos para gobernar al pasado, al neoliberalismo, a los fifís y/o a la oposición.
Así, por ejemplo, en sus conferencias mañaneras —abusa y utiliza a menudo su sofisma— cuando como autoridad se queja de la falta de comprensión de sus gobernados.
Como político pretende convencer diciendo que en este modelo denominado “Cuarta Transformación de la Nación”, él acabó con la corrupción.
Naturalmente, resumida su postura de ésta forma, para México es muy fácil refutarle:
¿Y la casita de Houston apá? ¿Y las casitas de Gertz apá? ¿Y las casitas de Bartlett apá?
Por lo general, el dicho populachero "no hay peor ciego que el que no quiere ver", desde siempre se ha usado como advertencia (…) y se aplica para referirse a aquellas personas que prefieren cerrar los ojos ante una realidad simplemente porque no es de su agrado…
Eso es el terror que observan millones de mexicanos en cada mañanera. Lo único que ocurre es que Andrés Manuel López Obrador, en su carácter de presidente, no había dicho, ni pensado eso, pero total, no dejará de ser “un pequeño detalle”.
Para la Cuarta Transformación de la República, el sofisma es una tentación ineludible y un peligro constante del que no procuran huir.
No son sus sofismas los que le harán ganar los votos y conservar sus simpatías.
Todo ello lo destruyen los razonamientos ingeniosos de la abogacía y del México pensante y por sobre todo lo brillante en cómo se exponen. Y si a ello le agregamos el que se tiene la razón, mejor.
Además, al C. Primer Magistrado de la República se le achaca tener un afán enloquecido por polemizar.
Muy a propósito de ello, la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, formula una petición: “Líbrese México de discutir con Andrés Manuel sobre cuestiones políticas o de corrupción”.
Para ese personaje de polémica —señala— pocas veces trata de tener la razón, sino lo que trata es de defender la corrupción. Pero ésta es parte de la grandeza de quienes no pensamos como él.
No pretendemos tener la verdad y la razón nosotros. Pretendemos que esa razón se le dé a nuestro México, al cual nos debemos y al que prestamos nuestra fe para que se corrija el rumbo.
¿Y cómo se corrige el rumbo? ¿Con más sofismas? O con la verdad, probidad y justicia.
México tiene y cuenta con cartas que no son de sofismas, México conserva cartas ganadoras, abruptamente insospechadas, que hace innecesaria aquella actuación de sofismas por cada mañana.
“Esa carta se llama Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Por ello, tenemos que aplicarla en contra de la corrupción propiciada por la narco-política, dentro del entorno de procuración e impartición de justicia. Más claro que el agua. Ello no es un sofisma. ¡Es cuanto!”, puntualizó la Academia de Derecho
Penal del Colegio de Abogados de México, que preside el prestigiado penalista Alberto Woolrich Ortiz.
De hecho, una cauda de sofismas brota del fortín de Palacio Nacional, así de sencillamente criticable, pero bajo la consigna reconstructiva.

Comentarios