Bandera del Peje: “¡Mata a un niño, y harás Patria!” No es apología del crimen…

Andrés Manuel López Obrador, el KK’s, hijo de Lucifer, el Diablo de las mil caras, el Demonio de las catástrofes. Esa es la patética carta del KK’s
El KK’s tiene el alma de Judas. Es el mejor representante de Satanás.
Es la auténtica presencia del mal en el mundo.
Ha atacado a la humanidad, como nunca antes lo haya hecho Benito Juárez.
Ha generado terror, enfermedades, desgracias personales, catástrofes naturales y lo peor, ha establecido un régimen hitleriano, es decir, matando a criaturas inocentes con el cuento de “vacunar” a cuanto incauto se deje, para contrarrestar el Coronavirus, un arma mortal, y la notoria reducción de la población en México.
El KK’s es tóxico por donde se le vea. Al KK’s lo gobierna la oscuridad diabólica, desde que asumió la presidencia de México, siempre lo han auxiliado por espíritus que se podrían catalogar de crueles y malvados, solo por el simple hecho de profesa el cristianismo.
Forma parte del sectarismo denominado “la satanología cristiana”, causante de todas las acciones malas, con un amplio dominio diabólico.
Los cristianos, como los judíos, son hijos del Diablo, de ese demonio luciferino “simpático” que se oculta bajo las tenebrosas sombras del mal, para perseguir, diezmar y humillar a ese que llama “su pueblo noble”, al cual lo ha inducido a una esfera de enfrentamiento entre el Bien y el Mal, heredado de las leyendas judías del siglo I a. C., marcando al cristianismo hasta extremos increíbles.El KK’s, engendro enajenado del cristianismo perverso, también representa al Angra Manyu, quien acabó por convertirse en un AntiDiós, el enemigo declarado de Ahura Mazda.Satanás nació en Irán en el siglo VI a. C., y ha sido representado por numerosas y semejantes bestias vestidas de “corderos”, como el propio Rey
Herodes, hoy degradante histrión caracterizado por Andrés Manuel López Obrador, quien presume su bandera de la muerte: “¡Mata a un niño, y harás Patria!”
.En este tenor, la pandemia del Covid-19 ha cobrado la vida de más de 600 niñas, niños y adolescentes en México.
No es apología del crimen…, pero los hechos demuestran que forma parte estratégica de la 4T.
Al pueblo mexicano le vendió la idea de que los síntomas “son más leves entre los niños y jóvenes”.
Pero las cifras de infantes contagiados rebasa los 60 mil, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, y el número de fallecimientos, sigue cristalizando su interminable y maquiavélica frase “nos cayó como anillo al dedo”.

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